Obligados a consumir
Uno imagina un club swinger como una orgía donde se vale todo.
Y eso no sería agradable, un club swinger tiene su etiqueta, que todos acatan, y que consiste, esencialmente, en que si alguien no quiere que le toquen, aparta la mano vagabunda. Y el dueño de la mano apartada no se lo toma a mal, si no que, simplemente, se marcha a buscar otro lugar donde sea bienvenido.
Es tan sencillo como eso, porque en lugares de ambiente swinger hay de todo, como en botica. No todo el mundo va a buscar una pareja nueva para follar, hay parejas que van a ver, hay parejas que van a que los vean, y no intercambian nada más que miradas (a veces furtivas) con las otras parejas.
Así que si vosotros, o vuestra pareja siente curiosidad, un día os dejais caer por allí, vereis perfectamente lo que sucede, sin estar obligados a consumir










