Cortaplumas sin afilar
Saturday, April 18th, 2009Me despisté, hablando de estética cuando iba a hablar del bigote femenino, y os pedia, mis queridas saltamontes, que si era rubio lo dejaseis tal cual, y si era moreno, lo clareaseis pero que se notase que, como las meigas, haberlo, haylo. Por qué, queridas mías, opino yo que una suave pelusa debajo de la nariz es una bandera de la que estar orgulloso?
Pero me despisté hablando de los extraños gustos estéticos que llevan a la anorexia y al castigo del cuerpo. Y es que en la estética hay mucha tela que cortar; toda la tela, porque seguiremos otro día hablando del espacio púbico, tanto del público como del privado, de las modas y tendencias en los cortes de pelo en el felpudito, diriamos que este es el espacio púbico público, el que se puede ver (si vais a una playa naturista, claro), y hablaremos también de la estética de los genitales, que sé positivamente que es un asunto que os impide dormir por la noche, haciendoos las preguntas que nos hacemos todos, dónde vamos, de dónde venimos, serán bonitos mis huevos? (o mis labios, segun sexo y condicion)
Y por qué decía la barbaridad estética de dejaros el bigote si sois mujeres? pues porque es el estandarte, es la Union Jack ( la bandera inglesa, la que dominaba los mares) del sexo, la que indica a que tierra perteneceis. O mejor, a qué cielo. La que significa, para quien lo sabe leer, que os gusta la cama, que sois buenas amantes, que vuestra pareja tiene la suerte de acostarse con vosotras. A mi, la verdad, me dan envidia los esposos, amigos, compañeros de las mujeres con bigote. Nunca he tenido una mala amante con bigote. Tambien hay buenas amantes sin él, pero aquella hembra que lo luce, la de cejas pobladas, esa, mis pequeños saltamontes, esa es apuesta segura, tiene garantía de calidad femenina, y cuando ella esté gritando debajo (o encima, o delante, que tampoco os guiaré en estas cosas que son muy personales), recordareis sin duda estas palabras.
Porque gritan, disfrutan y os harán disfrutar tambien.
Porque gritan, eso es cierto, recuerdo una vez, estabamos en el hotel, de madrugada, en Ciudad de Mexico, con una amiga mexicana de tez cobriza – qué color más bonito! -, una raya horizontal le unía las cejas, tenía un mar enredado entre las piernas, hacía falta una desbrozadora para llegar a su sexo, pero… cuando se llegaba!… era una tormenta, un temblor, lluvia, granizo, truenos, relámpagos. Dificultad a la hora de aguantar el tirón, sus corcoveos de bronco en un rodeo. Aquella noche empezamos tarde (llevabamos una buena sesión con las pinzas de depilar – qué desalmado y falto de imaginación dice que los preliminares son aburridos?, llevabamos dos horas sin parar de reir – , habiamos empezado en las cejas, seguido por el bigote y los pezones – los suyos y los míos -, y estabamos llegando a recortar el felpudito en forma de flecha), cuando ya no pudimos aguantar, y al rato sus gritos animaron a nuestros vecinos de cabecera de cama, separados por un tabique, y al rato, en el silencio de las tres de la mañana la pareja del otro lado del pasillo. Y aquella noche tuvimos un concierto, y eso nos dio ganitas, y volvimos… yo crei – ella gritaba como si la degollase de a poco con un cortaplumas sin afilar – que iba a subir seguridad del hotel. Y probablemente subiese.
Y se quedaría escuchando.
Enfin, tampoco me refiero a mostachudas como mosqueteros, es, simplemente, algo asi (bueno, tampoco tan así, era guapa, pero en otro estilo, menos lobos!, me refiero a que su bigote era como el de la de la foto)….

Proximo capítulo: prueba del huevo cósmico, un juguete de pascua, eso será el domingo, claro


