(y 3.) Ella se acerca
Ella se acerca. Me acaricia entonces desde la espalda hasta el interior de las nalgas, deteniéndose en su centro, caricia a las cual mi sexo responde en una honda pulsación que lo eleva aún más por un instante. Pide un aplauso. Otra, otra, gritan desde el fondo.
Nuevamente su mano me roza suavemente, nuevamente mi sexo se expande hacia arriba, elocuente saludo. Más palmas. Se repite varias veces, las palmas al ritmo ondulante de mi sexo, mi sexo siguiendo a las palmas, pleno dominio de ellas sobre mí.
Solo soy esta parte de mi cuerpo, que siento como el mar siente sus olas, enorme fuerza pugnando por escapar. Finalmente ella se pone a mi espalda, sin separar la mano de mi centro, y expertamente me conduce, mientras doy la vuelta al escenario precedido por mi sexo extendido, pulsaciones provocadas por ella cuando lo desea, acompañado por las palmas y los aplausos.
Mi deseo es patente, elocuente, palpable, doloroso, incluso. Ella se acerca y me susurra: bueno, te has portado muy bien, te mereces el premio… si me pagas, te hago aquí mismo una paja, y por un poco más, follamos. Digo que no. En un gesto suyo, se detiene la musica, se apaga la luz.
Me quedo en el escenario, aún desnudo.
Ella se aleja.

Chile, mayo 2002
Tags: exhibicionismo











September 5th, 2010 at 10:10
[...] (continuará) [...]