En Kleido (y 3)
Me contestó con una sonrisa y un poco de rubor que lo que había dicho de su amiga, la separación y la falta de orgasmos se refería a ella, y que nunca había usado una máquina como esa. Y había preferido comprar el alto de gama, antes que uno de los modelos sencillos.
Le contesté que me era dificil opinar, pero que esto, como todo, ante todo debe entrar por los ojos. Sonreí, sonrió, me dijo que consultaría mi blog, por si en el futuro se le presentaba la ocasión de usar el huevo. Nos despedimos en forma cordial y educada.
Y me sigo preguntando qué hubiese sucedido de hacerle alguna insinuación. Si ella la estaba esperando, o si, simplemente, ella trataba de ser cortés conmigo y aceptar el café.
Y es que a menudo uno no sabe como diferenciar entre timidez y educación.

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