2. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje
Pues despues de la larga introducción de ayer, vamos a la casa de masajes, vosotros calladitos, que no os vean. Pero antes, hay que elegir. La oferta es amplia, en los diarios hay montones. Seleccionamos un anuncio que nos llame la atención, el que esté especializado en masajes (o al menos, que lo diga) debiera constituir una garantía, porque no queremos sexo, queremos un buen masaje. Llamamos por telefono, nos gusta la voz, nos indican disponibilidad, y para allá vamos.
Llamamos, puede ser un piso o un local en la planta baja, nos inspeccionan por la mirilla, y nos dejan entrar. Nos pasan a una salita de espera de una única silla, no es como la consulta de un médico, donde todos nos miramos. Y nos explican las especialidades de la casa: masajes deportivos – deben ser hechos por una gimnasta -, shiatsu – por una japonesa -, reductivos – por una jivaro – y finalmente, el que nos interesa, el sensitivo. Nos hacen preguntas ya mas concretas dentro del sensitivo, categorías, clases dentro de cada subdivisión, tenemos que decantarnos entre especialidades abstrusas, hay que dominar, como en todo, la jerga propia de la especialidad. Tenemos que saber diferenciar un tailandes de un cubano, un griego de un francés. Que no, que un francés no es eso:

masaje frances
Decimos (yo, que vosotros estais de oyentes) que queremos un masaje deportivo, con un acabado manual.
Esa es la linea de base de todos los masajes, el más sencillo, y por ende, el más barato. Nos quieren colocar alguna especialidad, la chica desnuda (suplemento 20 euros), acabado cubano (suplemento 30 euros), dos chicas (¡si una ya no me la acabo!), masaje tailandes, birmano (que no se realiza con las manos, puse foto, paciencia). Que no, que queremos el masaje garrafón, eso si, hecho por una chica que sepa de masaje deportivo.

toulouse lautrec
Nos dicen que ahora pasan las chicas, y pasan dos, tres, media docena, depende de la hora y del tamaño del lugar.
- hola, soy tania, una sonrisa de bote, besito en la mejilla y se marcha
- hola, soy tatiana, mismo ritual
y asi desfilan las yessicas, sues, y otros nombres improbables.
Aqui una foto de las chicas mientras nos estaban esperando
Ya está, ya han pasado todas, nos ha gustado la sonrisa de Tatiana. Viene la encargada, de decimos que Tatiana ha sido nuestra elegida.
Nos pasa a una habitación dónde solo hay una camilla, nos dice que nos desnudemos que ahora llega Tatiana que nos llevará a la ducha, nos entrega toalla y zapatillas. Desnudo, con la toalla en la cintura, esperamos a Tatiana. Llega, nos lleva a la ducha, nos dice que no salgamos del baño, que ya vendrá ella a buscarnos, y eso hacemos, disciplinados. Estamos ya, y para una hora, en manos de Tatiana.
Nos recupera en el baño, nos lleva al cubiculo de la camilla, nos pide que nos tumbemos con la espalda hacia ella.

Y para los que han llegado hasta aqui… tachan tachaaaa, ¡El Birmano! que, os recuerdo, no ha sido el que hemos elegido.

Tags: casa de masajes, masaje, masaje birmano



May 31st, 2009 at 17:30
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