3. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Pues os recuerdo que ayer nos quedamos tumbados en la camilla, dandole la espalda a Tatiana, con la toalla, eso si, aún en la cintura
“- quieres seguir con la toalla?”
y este es el primer punto de inflexión en el masaje. Si se hace con una toalla se marca una parte del cuerpo como “fuera de límites”. Queda ahí plantada la toalla como bandera de la vergüenza (o del pudor). Y el masaje debería ser, también, un acto de confianza, de relajación.
Una primera consideración, el masaje tiene una componente sensual, incluso cuando se trata de un masaje en los pies, porque se traspasa la barrera de la distancia. En general nos tocamos solamente con las personas próximas. Y las caricias solo son un acto que permitimos a las personas amadas, pareja o hijos. El masaje se hace penetrando en el espacio personal.
Tratar de evadir o de ignorar esta intromisión es un ejercicio de hipocresia. Podemos, evidentemente, limitar el masaje a las zonas “autorizadas”, evitando aquellas que tienen una connotacion sexual. Pero claro, un masaje deportivo que evite los glúteos no tiene sentido, y un masaje que ponga aceite en los glúteos y que vigile mucho dónde toca es un ejercicio de funambulismo complicado, en el que ambas partes están más pendientes de dónde se ponen las manos que de la acción terapéutica.
Y aqui estamos a lo que estamos, asi que le pido a Tatiana que quite la toalla.
Disminuye la luz, pone musica, enciende un par de velas olorosas, me quita la toalla.
estoy bien, cómodo, a gusto.
claro, en un masaje solamente deportivo, ni pondría música, ni encendería velas. Y probablemente nos perderíamos toda una dimensión del masaje, la sensual.
Y sería una lástima.
Se pone aceite en las manos, frota la una contra la otra, y me pone las manos en la espalda. No las mueve, me pide que respire hondo. Está acompasando su respiración a la mía, nos está poniendo en fase. Hay disciplinas más o menos esotéricas, más o menos orientales, que hablan de sintonización de energías, de armonización de ondulaciones cuánticas… es posible, lo que sé es que esta sintonía previa constituye la diferencia entre un masaje profesional y una paja con pretensiones.


En este primer contacto, antes de cualquier movimiento, ya indica que lo hará bien. Porque hay chicas que echan el aceite frío directamente en la espalda como si aliñase una ensalada (¿Dios, es que no hay cursillos de formación profesional?), las hay que ponen música disco que parece que uno esté electrificado en la camilla.
“¿te gusta fuerte?” “me gusta fuerte, si, si me haces daño te lo digo”.
Y empieza el masaje… ¿qué decir? el que le gusten los masajes sabe de qué hablo, y el que no, la única posibilidad que tiene de saberlo es probarlo.
Pero es que hay más, pequeños detalles de los que pocos somos conscientes, por ejemplo, no perder en ningún momento el contacto físico. Cuando se pone aceite en las manos, lo hace manteniendo la mano que recibe el aceite en nuestra espalda, cuando da la vuelta alrededor de la camilla nos pone la mano en el cuello, en el brazo…
Y sigue el masaje, empieza por el cuello y baja, recorre la espalda, pasa a los brazos. Como tengo los brazos caidos fuera de la camilla, se pone en cuclillas, y para mantenernos los brazos quietos los aprisiona con sus muslos. Me bastaria estirar los dedos para alcanzar su intimidad, pero sé que no se trata de eso. O si, pero no puedo saberlo, porque no lo hago.

Se pone mas aceite en las manos y continua por la parte baja de la espalda, los glúteos son objeto de interés. Pero masaje, masaje. Sus manos tiran de mi piel de dentro afuera, y solamente roza, sin querer, en algun momento, mi culo. Inmediatamente cambia de posición las manos, obviamente no es aún el momento.
Qué se siente en estos momentos? Si la masajista es buena, si el masaje es profesional, ante todo, tranquilidad. Los ingleses tienen una palabra especial para esta transmisión de calma: “soothing”. La voz puede ser “soothing”, unos movimientos pueden ser “soothing”. Es algo diferente de tranquilizar, ya que la palabra española implica que uno estaba nervioso, o irritado previamente. El movimiento profesional de sus manos sobre mi cuerpo, la suavidad de la crema, sus manos y la música crean una suerte de nirvana de bolsillo en el que me sumerjo como si fuese en un aceite tibio. Ella está también sumida en sus pensamientos, no hablamos, no tenemos muchas cosas que decirnos, al menos en ese momento.
Estamos así un tiempo indefinido, ella está trabajando los muslos, el interior más concretamente. Aqui es donde se produce la segunda inflexión, la primera era la de la toalla: debe la masajista tratar los glúteos como un campo de minas? debe rehuir el interior de los muslos?
Teniendo en cuenta pues que se traspasa la barrera de la intimidad, hasta dónde se debe llegar? Si ponemos la barrera de la toalla, está claro. Sin toalla, la frontera queda más difuminada, pero aún podría mantenerse la teoría de que estamos en un acto social y no íntimo. Se perdería, claro, este sentido de estar completamente en manos del otro, esta dejación de voluntades, esta entrega que hace del masaje un rato personal, fuera de convenciones y de exigencias.
No es nuestro caso, hemos venido a lo que hemos venido, y queremos salir renovados, de cuerpo y de espíritu. Y por eso hemos pedido un “masaje deportivo con final feliz”
Habiamos dejado pues a la masajista en mis muslos, y en esto noto que su mano va subiendo. Abro un poco las piernas, para indicarle que es licito, y su mano acaricia entonces mis huevos. Noto las conocidas pulsaciones en mi pija, erección incipiente, obstaculizada por la propia camilla. Arqueo un poco el cuerpo para ponerme cómodo, para dejar que todo se ponga en posición, no vayamos a pillar una luxación en semejante parte, y ella aprovecha que queda un poco de espacio entre mi cuerpo y la camilla para pasar su mano, para palparme, parece una comprobación, y probablemente lo sea.
Pienso yo que quiere ver la facilidad que tendrá después, en la segunda parte del masaje.
Tranquilizada – supongo – al ver que todo funciona correctamente y que no tendrá dificultades excesivas, vuelve al masaje deportivo, sigue por las pantorrillas, los pies…
continuará el 26 de mayo. Yendo al calendario que está en la columna de la derecha, y pinchando en la fecha, sigue la historia



May 31st, 2009 at 17:24
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May 31st, 2009 at 17:29
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