4. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Pasa a las piernas, haciendo un trabajo duro con los puños, descontracturando tanto las pantorrillas como los muslos. Como vereis, no tiene nada de sensual. Los movimientos suaves, el olor del incienso y del aceite me dejan traspuesto. A veces es dormido directamente, las más de las veces es un estado de meditación, en el cual uno es incapaz de moverse, pero es razonablemente consciente, y puede dirigir sus pensamientos. Es como el estado de duermevela al que se accede despues de una buena noche de sueño. Pero claro, solo se llega a través del silencio.
A veces las masajistas hablan, como dicen los franceses, “à tort et à travers”, es decir, erróneamente y mal. Nos hacen preguntas sobre nuestro trabajo, se refieren siempre a los mismos temas, que si el estress, que si los viajes…Y no es preciso. Al menos para mí. Estoy ahí para recibir un masaje, si quisiese conversación me subiría a un taxi
. Una buena masajista se reconoce en su silencio. A veces la masajista trata de hablar, yo supongo que la proximidad fisica del cliente les obliga a tratar de romperla hablando de trivialidades, no lo se. Tal vez si alguna masajista lee estas lineas pueda dejar escrito lo que piensa, o bien dirigirnos hacia algun blog que describa el masaje desde el otro lado de la camilla.

Y mientras estoy en mi duermevela, la masajista prosigue, sin decir nada, sumida en sus pensamientos como yo lo estoy en los míos. Sube hacia los muslos, sin que ello implique ninguna excitación. No puedo evitar sentir sus pechos cuando se inclina sobre mi para alcanzar la otra pierna, pero estamos ahí para trabajar, y yo estoy medio traspuesto.
Y seguimos, solo oigo la música, alguna puerta que se cierra, siento el olor del incienso y el del aceite.
Hemos llegado a una total sintonia con la masajista, mi cuerpo adivina lo que va a hacer, se pone en disposición, cuando está tratando el interior de los muslos abro un poco las piernas, cuando me dobla las rodillas, me dejo hacer.
Me quedo probablemente dormido, porque me despierto sintiendo que ha cambiado la técnica. Del masaje duro, con las manos y los puños ha pasado a la técnica del “effleurage”. El nombre, poco usual en España, es precioso, es una palabra francesa que significa quitar con mucho cuidado los pétalos a las flores. Es rozar con la yema de los dedos el cuerpo del otro.

Y estamos ya en pleno effleurage, yo completamente despierto, sus manos se deslizan, casi sin tocarme, por mis piernas, por el interior de los muslos, rápidamente. Se ha transformado en la diosa Khali de cuatro brazos, está en todas partes, pero más especialmente en el cuello, en la nuca, en la piel tierna del interior de los brazos, y sobre todo, entre los muslos.

Igual que antes siento las pulsaciones de mi sexo contra la camilla. Se siente duro, incómodo, nuevamente arqueo el cuerpo, ella prosigue ya directamente entre mis piernas, en los huevos, acariciandolos, haciendo un effleurage de aquella zona, y al mismo tiempo prolonga un poco el contacto, subiendo con timidez, como involuntariamente, hasta el culo, primero con un dedo, que lo roza y se retira. Probablemente más de un hombre se siente molesto si le tocan ahí, y es por ello que ella avanza con precaución. A mi me gusta, casi sin querer se me abren un poco más las piernas, y ella lo interpreta como una invitación. Se pone más aceite en las manos, y me acaricia en toda la zona.
Yo la verdad es que ya no se como ponerme, estoy incomodo con el pene hinchado pellizcado entre mi cuerpo y el colchón. Me muevo, subo un poco más el culo, para dejar espacio, y con eso lo acerco aún más a su mano. Ya no sé cómo ponerme, en que postura estaría yo cómodo. Toda aquella calma, meditación y relajacion de la primera parte del masaje se transforma ahora en incomodidad y deseo. Pero no deseo de ella, de su cuerpo, deseo de quitar esta presión que está atormentando mi cuerpo.
Tatiana es una profesional y percibe perfectamente como me siento. Me pregunta si no me gustaría darme la vuelta
Lo hago.
Si tuviese una toalla tapandome, parecería una tienda de campaña. Como estoy desnudo, mi cuerpo, liberado, se alza

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Ya estoy listo
continuará el 28 de mayo. Yendo al calendario que está en la columna de la derecha, y pinchando en la fecha, sigue la historia
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May 31st, 2009 at 17:21
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May 31st, 2009 at 17:26
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