Stop Censorship

5b. En el cuarto oscuro. Ella

Como recordareis los pequeños saltamontes que seguís mis historias, habíamos hecho un receso de finde para hablar de tetas y culos en la playa, temas importantes para los lectores. Y para las lectoras que quieran saber en qué y cómo piensan los lectores.
b5fotografabw
Retomamos la historia del cuarto oscuro, visto desde el punto de vista de una ella (la protagonista) que va a un lugar de intercambio con su novio, y mientras su novio está en un rincón con una rubia, ella ha encontrado a una mujer, y se han ido cerca del novio, para que las viese.

Y así los habíamos dejado:
Se puso a gritar, sigue, no pares (no pensaba hacerlo, sabía que el placer estaba cerca), y en eso, abrió las piernas, gritó, en un orgasmo interminable, mientras su cuerpo empapaba el colchon debajo de ella.

Sus piernas aprisionaron sus manos: quedate quieta, dejame dos minutos, que ahora te tocará a ti.

No se lo que habrán estado haciendo estos dias, pero los retomamos donde los dejamos.

Se arrodilló a mi lado, y me acarició con la yema de los dedos, empezando por el cuello, tras las orejas, bajando por mis pezones, mis flancos hasta mis pies, lentamente. Mi cuerpo deseaba llenarse con ella, saciarse de ella, me acerque para besarla, para que me besase.

- Shht, solo mis dedos.

b5masseur2

Sus dedos recorriendo lentamente mi cuerpo, mil dedos, mil manos sobre mi piel, sin tocarla apenas, erizando el vello a su paso. Dedos sobre mis muslos, dedos entre mis muslos. Notaba que se trataba de una mujer, era más suave, pero, sobre todo, más sabia. Yo quería ya que se centrase, puse su mano donde la quería, donde la necesitaba, donde yo me acariciaba.

- Déjame a mi

Sus dedos entrando en mi cuerpo, recorriendo su interior, el final que nadie antes había tratado de alcanzar, la entrada con su suave músculo, las paredes. Mi cuerpo ahora se habia concentrado en mi sexo, el interior de mi sexo. Eran sensaciones desconocidas, distintas, que no había sentido nunca.

Seguía arrodillada a mi lado, cabeza inclinada, ojos cerrados, todos sus sentidos concentrados en sus dedos, como todos mis sentidos estaban dentro de mi cuerpo, en la pequeña superficie de contacto con ella, que irradiaba olas de calor por todo mi cuerpo.
b5yoni-massage
Lo que había sido un pequeño punto de luz y calor, en el centro de mi cuerpo, estaba creciendo hasta ocupar todo el espacio. Me oía respirar, cada vez mas fuerte, más seguido. Tenía la sensación de ser toda yo una bola luminosa, una fuente de calor, oía mis propios gritos, cuando de pronto, su otra mano me distrajo, se coloco en mi pubis, haciendo fuerza. Demasiada fuerza. Le pedí que se detuviese, que tenía que ir al baño.

- déjate ir, déjalo estar, ya he puesto una toalla, es el amrita. No muchas mujeres lo alcanzan

Seguía inquieta, me parecía una sensación demasiado conocida. Pero las manos de la desconocida, tratando de juntarse a través de mi cuerpo me tenían aprisionada con los lazos del deseo. Sentía la necesidad de gritar, de incorporarme, la luz ahora irradiaba mi cuerpo entero, mis músculos se tensaron una ultima vez, sentía que no podía retener ya este liquido en mi interior, y lo solté, como una fuente, entre mis piernas, mientras seis, siete, diez pulsaciones de luz y calor se abrigaban en mi sexo, en mis pechos, en mi cuello, y yo gritaba.
b5orgasms3

Ella dejó entonces sus manos inmóviles, mientras las pulsaciones seguían provocando temblores en mi cuerpo, se reproducían cada vez mas suavemente, en un orgasmo que duró minutos.

One Response to “5b. En el cuarto oscuro. Ella”

  1. www.lospecesdecolores.com » Blog Archive » 4b. En el cuarto oscuro. Ella Says:

    [...] link al siguiente [...]

Leave a Reply

Looking for something?

Use the form below to search the site:

Still not finding what you're looking for? Drop a comment on a post or contact us so we can take care of it!

Visit our friends!

A few highly recommended friends...