5. La Dakini. La sesión. Apertura del cuerpo
Wednesday, June 24th, 2009
El paciente ya se ha dado la vuelta, y noto una energía muy especial en el ambiente. Es dificil de explicar, pero todos la habreis sentido, justo antes de la penetración, cuando hay algo en la habitación que nos impulsa hacia el cuerpo del otro, hacia la aceptación de un acto muy íntimo.
Aunque aquí no hay penetración, ni felación y todo es trabajo realizado con las manos y aunque a veces mi pecho pueda tocas el cuerpo del paciente, si éste está cómodo con ese contacto, y no lo interpreta como una búsqueda de sexo, la energía sexual está presente.
No es solo el lingam erecto, ya de por si un gran transmisor, quien transmite la energia sexual, es, sobre todo, el trabajo previo realizado.
Se trata ahora de mantener al paciente cerca del orgasmo, sin alcanzarlo, enseñandole a dominar su cuerpo, acercandolo al momento en que veo que no se va a poder detener, en que se dispara el reflejo orgásmico, y cambiando de ritmo, o de movimiento, o haciendole alguna pregunta que obligue a responder (todos sabemos que el pensar es incompatible con la erección
.
Y esta es la parte placentera del masaje, no solo para el paciente, sino para la Dakini. Mientras una mano tiene su lingam, acariciandolo, la otra mano explora su cuerpo, pasando alternativamente del primer chakra (el pubis), a los testiculos, al perineo, a toda la zona anal, y son los movimientos reflejos de su cuerpo los que me indican en que fase está. Le pido que respire, que abra su cuerpo, que mueva su pubis, que se abra, que se abra a mis manos, que se abra al mundo.
Hay que tener mucho atención para evitar la eyaculación… es un diálogo no verbal total entre los dos, les invito a que prueben algo diferente… que intenten prolongar ese estado de placer… que no busquen la explosión y que dejen a mis dedos, y manos actuar.

Me mimetizo con el masaje y el cuerpo y no tengo miedo o pudor en tocar. Para mí es una Danza de las energías, entre la de él y la mía… donde se avivan los fuegos, los líquidos, los sonidos internos. Intento (y en general logro) llevarlo a otros espacios más exquisitos de su ser. Todo su cuerpo esta vibrando, moviéndose como una gata en celo, sintiendo…estando sólo para él, sin preocuparse de tener que dar placer a la otra persona. Egoismo en estado puro.
Y el sentirse observados excita mucho.
Pasamos a la tercera parte, que es el tatami… porque el final de la sesión suele ser en un tatami, para que el paciente pueda tambien tener un acceso comodo a su cuerpo.
Les pido que abran sus pelvis, que sientan todo su cuerpo sin juzgar… que se toquen… es la parte más importante.
Me acerco en diferentes posiciones, para que sigan abriendo su energía sexual. Mis dedos juegan con el lingam… tengo una habilidad increíble que me enseño una bailarina Hindú… jugar con los dedos, las yemas, las palmas, con mucha ternura y delicadeza transmitiendo calor y amor.
Algunos me preguntan si yo me excito también. A decir verdad, depende del paciente. Soy humana y no soy robot, pero, desde luego, excitada o no, no puedo ni quiero compartir mi cuerpo con el paciente. Doy enseñanzas, doy sabiduria, doy placer, pero no comparto el mío con los (y las) pacientes.
Si no fuese así la enseñanza quedaría desvirtuada. Si dijese que nunca me ha sucedido mentiría. Con algunas personas la energía ha sido tan fuerte que lo necesitabamos tanto él como yo. Pero desde luego tal vez me haya sucedido media docena de veces en toda mi vida.
Seguimos en el tatami, y en algunos casos les motivo a que jadeen con ganas, que sientan toda esa energía condensada en su Hara o bajo vientre.
Y, si la sesion es buena, si el paciente está cómodo, yo misma noto como se abre, como su pelvis viene al encuentro de mis manos, como su cuerpo se relaja, abriendose como una flor, pidiendo en cierto modo mis caricias en esta zona, habitualmente prohibida.

Y sigue la sesión, mis manos con aceites olorosos, mis pechos tocando el cuerpo del paciente, mis manos recorriendo su cuerpo, una de ellas siempre manteniendo el contacto. Noto las pulsaciones de su cuerpo, en su lingam, en toda la zona anal, su respiracion.
Transmito mucha seguridad y calidez en el masaje y en el trato. Será por ello que tengo una clientela muy fiel. Es un masaje especial, la persona se está abriendo a ti… no solamente físicamente, sino en otros aspectos también.
continuará, con el final de la sesión










