y 7. No nos conocíamos. Galáctico y hasta Florentínico

El se separó de ella con un ruido escatológico. Hace muchos años alguien me comentó que esa era la señal de una buena follada, señal que la vagina había quedado tan dilatada después del orgasmo que debía entrar aire para rellenar el espacio. Es posible.
Pero yo ya no estaba para discusiones y análisis filosóficos, ni para recordar viejas conversaciones, en aquel momento mi nariz se abría paso entre los pliegues del cuerpo de Carmen tras una breve escala en sus tetas (puedo prometer y prometo solemnemente hacerles más caso la próxima vez, pero es que su sexo me encantaba).
Ya estaba en terreno conocido, me gustaba sentir su cuerpo bajo mi cara, acariciarla con la lengua, ensalivarla toda, dulce intercambio liquido.
Repetimos los movimientos, el abrazo después de su placer, los escalofríos que me transmitía su cuerpo, abrazado al mío durante unos minutos, mientras recuperaba el aliento.

Pero ya mi cuerpo precisaba de su atención, le comenté que me tocaba a mi, y, con una sonrisa, bajó, lentamente, oh, tan lentamente recorriendome con su lengua, hasta llegar al lingam. Sabía que no le daba reparo ninguno el ponérselo en la boca, pero le pregunté si quería que le avisara antes de mi orgasmo.
- no es necesario, ya me daré cuenta.
Y qué explicar que no hayáis sentido los hombres? notaba su boca prensil, sus labios en mi eje, su lengua en todas partes, sus manos reforzando el movimiento en mi lingam, mojado por su saliva.
La mamada es la entrega total, no espera reciprocidad. Es, también, la aceptación completa del cuerpo del otro, porque finalmente, la vagina no tiene sentido del gusto ni del olfato. La vagina es casi un receptáculo pasivo (bueno, para entendernos, y comparado con la boca), en cambio la boca gestiona la presión de los labios, los movimientos son mas exactos, la lengua puede acariciar en el punto preciso.
Y la boca tiene también sus puntos más sensibles, puntos de los que no se habla, pero que son conocidos para determinadas mujeres.

La boca es la completa aceptación del cuerpo del hombre, la aceptación de sus humores (y eso ya desde antes del orgasmo), de sus sabores, de sus olores. Es una caricia más personal que hacer el amor, es, también, más generosa.
En pocos minutos (o serían segundos?) sentí los ansiados signos, la tensión en el pubis que se irradiaba hacia los dedos de los pies, la necesidad de juntar las piernas (¿habeis observado que hay gente que debe separar las piernas para tener un orgasmo, y otras que deben juntarlas?), la tensión en el interior del cuerpo. No pude evitar que mis manos la buscasen, pero solamente pudieron alcanzar su cabeza. Me aferré a su pelo, mis caderas iban hacia ella, mientras subía la fuerza de la sabia en mi.
Pasé el punto de no retorno, previo al orgasmo. Rogué silenciosamente que no se detuviese entonces, no sé decir, como otros: “no pares, sigue, sigue, más”, la verdad es que soy de pocas palabras en estos momentos. Ella no se detuvo. Continuó con sus movimientos, pasó la mano del lingam al perineo, a toda aquella zona que los hombres consideran poco masculina (¡yo mismo la consideraba así, y me perdí muchos años de orgasmos sensacionales, tardé años en perder la vergüenza anal!), y cuando me rozó con la mano entre las nalgas sentí, en la contracción interna que ilumina, la ya inminente rendición del control de mi cuerpo.

Noté (porque se nota), durante unas décimas de segundo, la subida del placer, antes de lanzar los espesos glóbulos, galácticos y hasta florentínicos, majestuosos en su vuelo como fuegos de artificio, ya que Carmen se había retirado.
Personalmente no me molesta en absoluto esta retirada si se realiza en el momento preciso, ni muy pronto que el orgasmo se aborta (aunque se retire poco antes y siga con las manos, es diferente), ni tan tarde que le obligue a escupir.
Me gusta tanto que se retire, como vaciarme en su boca y después compartir mi orgasmo con ella en un beso; finalmente, quedar juntos, sudorosos, mientras mi cuerpo va reposando.
Tags: cuarto oscuro, galáctico, orgasmo, trio











July 4th, 2009 at 15:52
[...] link al último de esta serie: galáctico y hasta florentínico [...]