Despues de. Saliendo con delicadeza
Wednesday, September 30th, 2009
Pues hablaremos hoy de un tema del que apenas se habla. No hay literatura sobre él, es (y nunca mejor empleado), un anticlimax.
Hemos lucido nuestra mejor cola de pavo real los hombres, hemos usado nuestras armas femeninas las mujeres, nos hemos seducido, nos hemos enamorado (o no), nos hemos metido mano, nos hemos metido en la cama (o en el auto, o en un pinar, o una noche, como Yerma, hemos gozado bajo las estrellas), el caballero ha acelerado su ritmo, si lo conocemos bien sabemos que está ya llegando, le decimos cositas dulces, o bien ordinarieces, o bien, simplemente, disfrutamos con su placer, viendo su cara, notamos su cuerpo tenso en nosotras, y finalmente, tras unos agónicos golpes con su pelvis, con su culo, con todo su cuerpo, que a veces provocan nuestro placer, al sentir el suyo, se derrumba sobre (o bajo) nosotras.
Nos miramos, recuperando, sonriendo. Estuvo bien mientras duró.
Esta ha sido la parte fácil
Ahora ya (habla el hombre, o sea yo) nos hemos corrido, notamos aun nuestra ereccion en el cuerpo de ella, que, suavemente nos aprisiona. Nos miramos, nos sentimos, y, sobre todo, debemos quedarnos, no debemos caer en ninguno de los dos errores que estropean todo lo anterior. Bueno, no son dos, son dos y medio, y los explico mas tarde.
Nos quedamos abrazados, es cuestion de unos minutos, el tiempo suficiente para que nos podamos mirar a los ojos, nos podamos abrazar, nos podamos sonreir, podamos, realmente, estar juntos, mientras suavemente nuestra respiracion se ajusta a la del otro, nuestros corazones laten juntos (estan tan cerca, recordad que no hemos cambiado de posicion), y simplemente nuestros cuerpos se van fundiendo en uno, se van hundiendo, van desapareciendo en el cuerpo del otro. Y supongo que la mujer siente lo mismo, como si su cuerpo absorbiese al nuestro, se lo bebiese, lo asumiese como propio.

Es dificil explicar esta sensación, porque no es tanto algo, como la falta de algo. La penetración es, como veiamos, un momento de comunion espiritual, pero al mismo tiempo, de consciencia fisica. Yo me doy cuenta que mi verga, dura, está entrando en el cuerpo de ella, que la acoge. Será tan bueno, agradable apetitoso como se quiera, pero hay consciencia, por mi parte y probablemente por parte de ella, de que nuestros cuerpos se estan uniendo, pero, en cierto modo, lo mio es mio, y lo suyo es suyo.
Si realmente somos parejas con cierta experiencia de estar juntos (al menos la docena de veces del post de ayer
) puedo sentir su cuerpo como una prolongacion del mio, pero siento mi verga en ella, siento mis movimientos en su cuerpo, siento sus musculos, siento sus pliegues, siento su presion y todo ello hace que me corra.
Ya me he corrido, sigo dentro de ella, y este es el verdadero momento de la fusion con ella. Siento ser descriptivo, ahora que se que me leen mas mujeres que hombres
, pero no queda mas remedio que explicar esta fusion. Los hombres sentimos la ereccion. No sabemos si es mucha, es poca, pero si sabemos que está ahí. Y lo bonito es que, tras el orgasmo desaparece, a los pocos minutos ya no sentimos nuestro pene, ya nuestro cuerpo es el cuerpo de ella.
Ahora es el momento de retirarse, cuando ni ella ni yo sentimos esta separacion, porque ya nada nos separa.
Bueno, nos has dejado con la miel en los labios me direis… ¿y los errores? ¿donde estan? pues hay un precioso apartado para comentarios, y si no, pues paciencia… pero os juro que son dos y medio, uno para el chico, uno para la chica, y el medio que puede ser de cualquiera de los dos, pero si es la chica es peor, y deberia estar indicado en las cajetillas de tabaco.


























