Sumisión, Segunda experiencia: Te dan miedo los objetos punzantes?

- Te dan miedo los objetos punzantes? preguntó
- Si no me los apuntan a los ojos, no
- Vete al Corte Ingles y te compras un pijama. No hace falta que sea de marca
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yo la habia conocido una semana antes por Internet. Estaba yo en busca de un Ama, ella se anunciaba como dominante… así que habiamos intercambiado dos o tres correos, fijadas las reglas del juego de Dominacion / Sumision… Duraba tres horas, fuera de este periodo no habia ni Ama ni sumiso.

Para los que no conozcan este tipo de juegos (yo mismo lo confundia, hasta hace un mes, con el sadomasoquismo), una pequeña explicación. Primero, no tiene por qué haber dolor físico, látigos, cuero… es simplemente un pacto entre dos personas, que fijan unas reglas. La base es que, dentro del juego, el Amo ordena, y el sumiso obedece. Y hay que fijar unas reglas previamente, decidir que es lo que esta permitido que el Amo ordene, y que es lo que está fuera de limites. Por ejemplo, el Amo puede ordenar a la sumisa que le haga una mamada y se trague el semen, pero si se ha fijado como regla que no hay urofilia, pues no puede ordenarle que se trague el pis

Nuestras reglas eran muy lights (a decir de los entendidos, ¡vaya mierda de sumision!): Nada de coprofilia ni de urofilia. Nada de marcas en la piel, ni en caso de castigo, aunque se aceptan nalgadas dadas con la mano. Ella me pregunto si me podia atar, y le dije que solamente las muñecas, no las piernas ni otras partes del cuerpo.
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Tambien me pregunto si podia usar bridas de plástico, y le dije que no, solo podia atarme con cintas de tela (porque si no se fija de antemano, podia haber usado cinta aislante, o esparadrapo…). Y acordamos una palabra que, pronunciada, daba fin al juego, en nuestro caso era “bosque”. Ella me dijo que si la pronunciaba no la volveria a ver.

Y ella añadio una condicion: el juego es el juego, esta claro que yo ordeno y tu obedeces. Fuera del juego somos iguales, pero solo accedo a conocerte con una condicion: que nunca, nunca, me pidas que follemos.

Los hombres ya se sabe, antes de joder mucho prometer, despues de haber jodido, nada de lo prometido. Asi que le prometi lo que quiso, pensando que mas verdes las han segado.

Fijadas las reglas, fijamos el escenario: una habitación de un buen hotel, cuatro o cinco estrellas, con servicio de seguridad, entre siete y diez de la noche. Y yo añadi otras condiciones: lo que se come y se bebe proviene del minibar o del servicio de habitaciones. Es mas caro pero mas seguro. Yo la habia conocido por Internet, no la habia visto nunca, solo sabia su edad, la veintena larga. Ella sabia poco mas o menos lo mismo de mi… bastante mas del doble de su edad, y buen conversador por email. Habiamos hablado por telefono, y eso era todo.

Ella me dijo que ella llegaria a las siete, para prepararse y preparar la habitacion, que yo llegase a las siete y cuarto, ya estaria ella, y empezariamos el juego.

Llegue a la hora acordada, pido la llave de la habitacion, pregunto si ha llegado alguien y me dicen que no, que soy el primero… ¿?…. llamo, fuera de cobertura. Siete y cuarto, siete y media… me puse de limite las ocho, si a las ocho no habia venido, dejaba la habitacion. Si llegaba mas tarde, no queria que me encontrase alli como un sumiso estúpido.
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Se presento a las siete y media y cinco, entro con su tarjeta, una chica normal, mas que guapa, atractiva. Facciones muy marcadas, pómulos salientes, ojos verdes, ligeramente pecosa, media melena castaño, no muy alta. Iba vestida con unas botas, unos panties opacos gris oscuro, faldita corta vaquera, un top, una especie de tubo sin mangas de color beige, que se le pegaba al cuerpo y que dejaba ver un canalillo prometedor, y una chaqueta corta, tipo bolero, de similipiel negra. Sin ser una belleza, asi vestida, con la ropa ajustada al cuerpo, hubiese hecho caer a San Antonio en el pecado de la carne…

- hola, hace tiempo que esperas?
- pues desde poco antes de las siete y cuarto, dije, un tanto cabreado
- pues andate fuera, te tomas algo, y vuelves a las ocho, que voy a preparar la habitacion

ni una excusa, ni un comentario…

Y en el lobby del hotel, mientras esperaba la hora, mi mal humor aumentaba…

A las ocho en punto llamo, me abre, vestida igual, la habitacion en penumbra, con velas, con incienso, y una musica suave que surgia de unos altavoces que se habia traido.

Me pareció pasarse tres pueblos, ibamos a hacer un juego de dominacion/sumision, no una party de seduccion. Pero al mismo tiempo, admiraba la “mise en scène”

Anda, vas al baño, te pones el pijama, y vienes que te ate.

Eso hice, ya con una curiosidad infinita. Sacó unas cintas de colores de su bolso, que iban equipadas con muñequeras ajustables con un velcro, me puso las manos a la espalda y unió las muñequeras entre ellas con lo que me parecio ser un mosqueton de alpinismo. ¡Habia dado con una verdadera profesional!

- Y donde me pongo?
- a ver si nos entendemos, aqui las preguntas las hago yo, tu callas y solo hablas si te pregunto (la verdad es que tengo poca experiencia de sumiso). Por preguntar, te quedas aqui enmedio, de pie, y ya veremos cuando empezamos. Ya me habia perdido una hora de juego, y empezaba a perder la segunda…

Se fue al baño con su neceser, cerró la puerta con pestillo, oí la ducha, y tras un tiempo interminable (de pie, solo, en una habitacion de hotel, en pijama y con las manos atadas a la espalda, los minutos se hacen interminables) apareció. Se habia duchado, se habia quitado el sujetador, se le notaban los pezones oscuros destacandose en el top, y se habia maquillado más, acentuado los ojos y los labios rojo sangre. Opiné que no los labios rojos no le quedaban bien, no era su estilo.

- empezamos?
- empecemos

(continuará)

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