2. Sumision, Segunda experiencia: Recortando Pijamas y distancias
La había conocido por Internet, era mi Ama, y ya empezábamos la sesión de Dominación / Sumisión
- empezamos?
- empecemos, dije
- Te sientas en la silla, te ataré las manos detrás del respaldo. Y me sentó en el centro de la habitación. Puso música en el iPod, y empezó a bailar. Me sentia un poco chungo (vamos, más bien estúpido) sentado en la silla mientras una desconocida bailaba, completamente a su bola.
Pero su baile la acercaba a mi…la acercaba, y se sentó a horcajadas sobre mis rodillas, frotando los pechos contra mi cara. Pude oler, por primera vez, el discreto perfume que se habia puesto. Evidentemente, mi cuerpo respondia, timidamente. Ella lo notó, se acercó más, le besaba las tetas a través del top.
- te gusta, guarro, te gusta que una putilla joven te excite…
- si, me gusta, decía yo, mientras trataba de morder el top y no el pezon, para bajarselo
- dime que te calientas, dime que te pones cachondo
- sonia que lo ves, que estas notando que me empalmo, bajate el top
se detuvo.
- aqui las ordenes las doy yo
paró la musica, giró mi silla hacia la tele, la puso, y se fue al cuarto de baño.

me quede helado. a ver si se habia acabado el juego?
al cabo de unos minutos, regresó como si tal cosa, descalza, apago la tele, volvio a poner musica, se acercó a mi, y empezó a acariciarme la entrepierna con su pie. Se centraba un momento, mis caderas iban al encuentro de su pie, se volvia a alejar…
- dime que te gustaria que te tocase la picha con la mano, o mas aun, que te la tomase con la boca…
- sonia, si sigues asi voy a acabar antes de haber empezado, por favor no sigas…
y sonia se habia bajado el top, dejando sus tetas al aire, acercandolas y alejandolas de mi boca. En eso, agarra la chaqueta de mi pijama, me la abre arrancando los botones, y acerca su cuerpo al mio. Yo notaba sus pezones restregandose contra los mios, sus pechos jovenes en mi piel, me parecia que le gustaba la situacion, porque se frotaba contra mis muslos como una gata en celo.
- nota como me mojo, como me gusta ponerte asi, como me gusta dejarte asi, deseandome
- como quieres que lo note, si tu estas vestida y yo tambien?
- es igual, yo lo noto y me vale, y dejame decirte que estas un poco ridiculo asi, empalmado dentro de tu pijama, y con la chaqueta rota y bajada
la verdad es que tenia razon, visto objetivamente. Pero ninguno de los que estabamos en la habitación éramos objetivos.
- dimelo, dime que eres un viejo trempando (catalan por empalmado) por una joven, que no follará contigo nunca
- sonia, que no soy tan viejo, pero si, estoy empalmado, empalmado por ti, por tus tetas, por tu cuerpo mojado que tambien me desea (como vereis, ya iba aprendiendo)
ella estaba sentada encima de mi, pero sus pechos, sus labios no estaban al alcance de mi boca. Me miraba con sus ojos verdes, sopesando cual iba a ser el proximo movimiento.

Se levanta, y regresa con unas tijeras. Corta la chaqueta del pijama para quitarmela sin desatarme. Y para ello lo hace inclinandose sobre mi, poniendo su sexo casi a la altura de mi boca. Trato de llegar, imposible. Parece que le cuesta cortar la chaqueta, porque esta alli, a horcajadas sobre mi (hubiese sido mas sencillo ir por detrás
, y puedo ver que no lleva bragas y el pelo rizado y humedo de su sexo. Por primera vez huelo su olor de hembra. Pero no llego.
Mi sexo da lanzadas por debajo del pijama… me mira: esto es obsceno, duchate con agua fria, no te seques y regresas cuando estés presentable.
Me desata las manos para que me pueda duchar, lo hago, espero un rato mientras mi sexo disminuye… regreso, mojado, con los pantalones del pijama pegados al cuerpo.
Estaba desnuda, sus pezones brillaban, su cara tambien, me pregunté si se habia estado acariciando en mi ausencia… su vello, cuidadosamente recortado, dejaba ver sus rizos… la verdad es que no hacia falta mucho mas para excitarme.
A ver qué tenemos aquí? y de un certero tijeretazo corta el pijama por la cintura, y cae a mis pies. Se arrodilla, creo que me va a tomar en su boca, pero no, lo mira fijamente, como si fuera un ostensorio, y me empieza con caricias sentitivas, los tobillos, el interior de los muslos, el final de la espalda, el vientre, evitando todos los puntos que yo deseo que toque. Ni el culo, ni el sexo, ni el hara…

aún así, de pie en medio de la habitación, noto como mi cuerpo responde, ella me toca, suavemente, los muslos, casi llega a los huevos, como admirandose de su poder sobre mi. Yo estoy absolutamente entregado, soy un sexo que late a la altura de su boca esquiva.
- a ver que tenemos aquí, pero eso es todo? no tienes más? mientras seguía mirándo mi pija y a mi alternativamente. Mira como se levanta, mira como quisiera que yo le hiciese algun cariño… pues va a ser que no. Mi deseo era doloroso. Finalmente, me volvia a tener como ella queria… Se puso de espaldas a mi, se inclino, me mostraba su culo, su sexo entre las nalgas, los labios aparentes, cerrado, eso si, porque tenia las piernas juntas.
(continuará)











