(3.) La seducción del Deseo. Epílogo
Pero no pudo ser.
A María le surgieron dudas sobre mis intenciones, ¡cómo si no estuviesen claras!
Y a mí también. Sobre las intenciones de María en el medio/largo plazo de satisfacerlas. No era preciso que fuera hoy, ni tampoco en el próximo viaje, pero descubrí que era importante para mi la aceptación completa. Es decir, no solo mi espíritu, si no tambien mi cuerpo en carne mortal. Hasta ahora, espiritu y cuerpo han sido inseparables, y en el corto plazo espero que sigan así. María me dijo que “como amigos” al fin del mundo. Y que desde el primer dia había dicho que no, y no se había movido un ápice (que no sé lo que es, pero debe ser algo minúsculo) de su posición. Y es cierto. No se ha movido, no puedo decir que me haya engañado.
Pos vale.
La seducción del deseo es dulce si existe la posibilidad de realización.
No ese día, no otro día, pero debe quedar la puerta abierta para su conclusión, una ventana a la esperanza.
Si no, no funciona.
Lástima, porque a Maria la quiero de corazón
Pero la deseo con todos los poros de mi piel
Así que, finalizada la historia de amor seguimos por una de amistad, que tiene menos sobresaltos, me quedará más tiempo para vosotros, baudelerianos lectores, mes semblables, mes frères.
Y reemprenderé el blog
Barcelona, Carcassonne, final de otoño de 2009


