Archive for January, 2010

2. Le Cap d’Agde

Thursday, January 21st, 2010

Habiamos llegado a media tarde, pero se hace de noche temprano en esta epoca del año, asi que nos miramos: “¿salimos?”, pregunto. “como quieras, pero parece que hay suficiente distraccion sin salir del hotel” . Sonia se pone su traje de luces, una lenceria gris pálido que emocionaria a un eunuco de 96 años, una blusa transparente salmon encima, unos pantalones rojo oscuro de cintura baja que le dejan al aire el ombligo (que tiene precioso), y le marcan el tanga por detrás, y para allá vamos, pasillo del hotel dirección ascensores.

El pasillo es tan inhóspito como todos los pasillos de hoteles del mundo. Pasillo, puerta, pasillo, puerta… hay como tres puertas por lado antes de llegar al rellano. Las puertas de las habitaciones suelen estar cerradas. Vimos, antes de llegar, que dos de ellas, enfrentadas, estaban abiertas.

Sonia, Ama al fin, me lo recuerda: “tu no dices nada, no haces nada sin que yo te autorice, me miras, y solo si te digo que si, adelante. Si no te contesto es que no. Y, no hablas, no pides, no preguntas. ni a mi, ni a nadie, ¿me has entendido?”. “Si, Ama”.

Miramos por la puerta abierta. Una pareja, en la cama, cubiertos los dos simplemente con una sabana, mirándose y hablando. Nos miran, no nos dicen nada, no les decimos nada, y pasamos a la habitación de enfrente…

Allí hay dos parejas hablando, sentadas una en la cama, y la otra en unas sillas bajas. Una de las mujeres me hace una señal para que cierre la puerta. Me voy para cerrarla, y Sonia me pega un pellizco atroz: ¿que te he dicho? y es ella quien cierra la puerta. Me quedo un poco perplejo, y no menos cabreado. Una de nuestras reglas es que no puede haber marcas fisicas, y el pellizco dejará señal.

Una de las dos parejas opina que ha llegado su publico, y que el espectáculo puede empezar.

Se tumban en la cama y se empiezan a besar, mientras todos nos acercamos para verlo. Son una pareja normal en todos los aspectos, la treintena larga, de buen ver. Ella con un par de tetas razonablemente apetitosas, ingles brasileñas… el… pues normal :) . No tengo mucho criterio en este asunto.

Estamos de pie, mirando, en primera fila, una pareja que hace el amor. Pero no lo hacen “normal”, digamos que en cierta forma lo hacen de cara a la galería. Se colocan de tal forma que no nos perdamos nada del show. Si ella abre las piernas para que el se la coma, el no se tira encima de ella con su lengua inmediatamente… ella queda asi expuesta mientras él recorre sus piernas con la boca, sube por sus muslos, salta a sus pechos… ella tiene un sexo pequeño y cerrado, pero a medida que el la besa, la acaricia con la lengua, se va abriendo… porque el la besa un ratito, y después se aparta, como para dejarnos ver.

La otra pareja se esta calentando (nosotros también). Voy para hacer la “maniobra Feli“, me mira Sonia y me dice: “quieto. Lo haras cuando yo diga”. La otra pareja esta en ropa interior, Sonia también. Yo soy el unico completamente vestido. Sonia se está tocando mientras los mira. La miro a ella. Vale, quitate toda la ropa. La pareja de la cama mira a la otra pareja, nos mira a nosotros que estamos aparentemente mas adelantados, y nos deja un espacio junto a ellos.

“tumbate ahí” me dice Sonia. Voy a quitarle la ropa que le queda
“quieto, ni se te ocurra. Espera mis órdenes”

se coloca a horcajadas encima de mi, se aparta de lado el tanga, y entro en ella… Dios, que ganas tenia! que suavidad la de su cuerpo, que facilidad… apenas se mueve, sus músculos me aprisionan y me sueltan. Bueno, no sé si es asi, apenas puedo pensar, y mucho menos recordarlo. Pero si recuerdo unos movimientos milimétricos, suaves, silenciosos, maquinaria de precisión, bien ajustada, bien lubricada.

Veo a Sonia, veo su cara, veo sus pechos inmóviles encima de mi, veo una mano femenina que los cubre, por encima del sujetador, toma los pezones… se que Sonia no se corre asi. pero… pero… los movimientos de su cuerpo se aceleran, noto el roce de su ropa interior sobre mi cuerpo, siento que se tensa… ay, que ya está. y empiezan, asi, inmediatamente, sin aviso previo, sus gritos de orgasmo. Inolvidables, que le hacen sentir a uno el primer macho de la creación.

Sorprendida, la otra se detiene, creyendo que le ha hecho daño.

“Sigue, por favor, sigue” y otra mano, masculina esta, aprisiona el otro pezon, y Sonia grita, grita, grita… olvidada de todo, olvidada de mi, que estoy aprisionado por su cuerpo, dulce prision. Noto un liquido que me baja por las piernas… y me corro yo tambien, sin que ella haya participado, sin que ella se haya enterado, sin que nadie me haya tocado a mi.

“Eh bien”, dicen los franceses, “elle est douée la petite”

(continuará)

1. Le Cap d’Agde

Wednesday, January 20th, 2010

Habia sido idea de Sonia… Y me preguntaba si una buena idea. Anunciaban nieve en todo el sur de Francia, yo veia su cara en tensión, tenuemente iluminada por el cuadro de mandos, sus ojos concentrados en la carretera mientras conducia su Q6 hacia Cap d’Agde. Ella era el Ama, nos habiamos conocido asi, en un juego sexual de D/s. Me tranquilizaba que fuesemos en un 4×4, me inquietaba su manera de conducir, pegada a la valla de la izquierda, adelantando a tirios y troyanos.

Pero para allá ibamos. Habiamos hablado al poco de conocernos de hacer una excursion al sur de Francia, un fin de semana, dos, tres dias… como ella no trabajaba – estaba de baja – pues se lo podia permitir. Y cuando hablabamos del itinerario (a mi me apetecian los pueblos templarios y el puente de Millau), ella me dijo, condescendiente: vamos donde quieras, pero quiero pasar una noche en Cap d’Agde y que allí me obedezcas. No era la mejor noche. Final de fiestas de Navidad, medio del invierno…

Primera duda: donde dormir… hay dos lugares miticos en Cap d’Agde, el “Hotel Eve”, y el complejo “libertin” como lo llaman los franceses, de “Glamour”, “le Jardin de l’Eden” y “Villa Romaine”. El hotel Eve son tres estrellas, y el Jardin de l’Eden son apartamentos de lujo.

Pero hagamos un poco de historia, Sonia nunca habia tenido experiencias de intercambio de parejas, nunca habia visto otra pareja follando, hasta la vez que coincidimos con nuestros vecinos de habitación, y aparentemente le había gustado. Me habia contado que una vez estaba en un apartamento, con unas amigas, y si, una se habia traido un chico, se habian ido al dormitorio, mientras ellas esperaban en la sala de estar que terminasen. Y si, algo habian oido, pero no sabia si se lo habia imaginado. Pero la experiencia del ultimo dia, en el hotel, la habia trastocado, o al menos, le habia cambiado los esquemas. O la habia calentado.

Asi que me pidio que una de las etapas fuese Cap d’Agde, eso si, tras preguntarme si mi sumisión podía llegar a aguantarle la mano y/o besarla y/o tocar al tio mientras ella follaba con otro. Y me resalto que, desde luego, yo era sumiso, y en consecuencia, solo haria lo que ella me dejase hacer. A mi me hacia una ilusion relativa el planteamiento, ir a Cap d’Agde y depender en todo de Sonia… pero Sonia es Ama, asi que yo debia obedecer… y como es ama me exije a mi que resuelva la intendencia, si me equivoco, además puede castigarme. Complicada la vida de sumiso.

Me decidi por el Hotel Eve. Un poco burdel americano, neones, pinturas de desnudos en las paredes. Nos dan la llave de la habitacion, y para alli vamos. Pasillo, algunas puertas abiertas. Y se ve movimiento en una habitacion. Y flashes de máquinas de fotos. Algo de movimiento tambien por los pasillos. Parejas que nos miran. Entramos en nuestra habitacion, un poco monacal, pero considerando que es Francia y que son tres estrellas tampoco vamos a esperar grandes lujos. Ponemos la tele… canal porno. Miramos las “amenities”, poca cosa, jabon, liquido antiseptico para la boca, y una nota que dice que hay distribuidor de condones al final del pasillo

(continuara)

y 4. La habitación de al lado

Monday, January 4th, 2010


Sonia fue volviendo en si poco a poco, finalmente abrio los ojos, me miró,

” – qué cosas me haces hacer, me dijo sonriendo
- te han molestado mucho?, porque no lo parecía
- al principio un poco, pero al rato me olvidé”

y los miró a ellos.

Seguían en la misma posicion, el apoyado en el respaldo de la cama, ella en su regazo. El le habia quitado el sujetador en algun momento, y tenia las manos en sus tetas, mientras la mano de ella se movia entre sus piernas, no me habia hecho ningun caso cuando le pedi que esperara.

” – quereis que nos vayamos? preguntó el.
miré a Sonia. Me miró, y volvió a sonreir
- no, dije, queremos que os quedemos, nos toca a nosotros ver”

Y se cambiaron de posición… aprovecharon para desnudarse, por primera vez vi el cuerpo completo de él. Podemos decir que estaba “contento”. Un hombre empalmado, mostrando su deseo tiene su aquel, incluso para un hombre. Y podemos decir que nuestro vecino ostentaba una erección que me atrevo a calificar con un notable alto. O incluso muy alto.

El se tumbó de espaldas en la cama, y ella primero tomó la erección en sus manos, como ofreciendosela a Sonia, mirandola, inclinandola hacia ella. Pero Sonia declinó la invitacion.

Entonces ella bajó directamente a comerselo. Sonia no se perdia ni un segundo del espectaculo, y ella miraba a Sonia, mientras su boca subia y bajaba. Las piernas de Sonia se abrieron instintivamente, y yo aproveche para poner mi mano entre ellas. No me movere, le dije, sabiendo de su sensibilidad despues del orgasmo, pero dejame tener ahi la mano.

Ella se puso a horcajadas sobre el, lo cogió y lo puso en posición, pero antes de entrar dijo: “de aqui no vas a ver nada, espera”, y se movieron ambos para que Sonia pudiese tener un primer plano. Y pudimos ver el sexo de el entrando y saliendo entre los labios de ella, mientras sus pechos botaban a compas… no estuvieron asi mucho rato, ya se habian calentado lo suficiente antes, enseguida ella se puso las manos entre las piernas, se acarició, mientras aceleraba el movimiento, hasta que se corrió él primero y ella a continuacion… pero en cierto modo fue un anticlimax, porque a diferencia de Sonia (y un poco yo), ellos apenas hicieron notar su orgasmo. Pudimos apreciarlo en el cambio de ritmo, en la expresion ausente de la cara de ambos, pero eso fue todo. Se quedaron abrazados, durante unos minutos, hasta que el salio del cuerpo de ella, con un ruido húmedo, para ir al baño.

Ella permaneció inmovil, piernas y sexo abiertos, como llamandole, como echándole de menos y ese fue el momento de gran contenido erotico, ya que de su sexo abierto como una flor salían gotas de semen que se deslizaban hacia el colchon… Sonia las miraba hipnotizada…

El regresó del baño

“Ufff…. que bien, que descanso, cuando estabamos en la habitacion y os escuchábamos, ya no sabiamos que hacer
- me gusta que os haya gustado
- nos vamos a la habitacion, te dejo una direccion de correo por si os interesa repetir otro dia”

se vistieron y se fueron.

Y Sonia me dijo, despues, durante la noche:

” No me los quito de la cabeza (lo cual no era muy halagador para mi), podriamos repetir?
- ¿con ellos?
- con ellos en otra ocasion tal vez… los hubiese tocado en algun momento… cuando estaban follando, y ella se masturbaba, me hubiese gustado hacerlo a mi… podremos ir a algun lugar de esos que conoces, a ver solo, pero si me animo…”

Asi que probablemente vayamos a Cap d’Agde en un futuro proximo. Pero no creo que hagamos intercambio. Nuestra relacion es demasiado joven todavia… pero si vamos ya os contare.

3. La Habitación de al lado

Sunday, January 3rd, 2010

Se levantaron y se acercaron, timidamente, a los pies de la cama. Miré a Sonia, tenía los ojos cerrados, encerrada en si misma, murmurando, gimiendo, gritando, en el placer que estaba ya cerca… no se iban a quedar derechos junto a la cama, les señalé con los ojos la parte iluminada, la que no ocupábamos, para que se sentaran allí

Cuando se sentaron, en el mismo borde, Sonia notó el movimiento del colchón y abrió un momento los ojos. Los vio a medio metro de ella, me miró a mi, interrogante… “no te preocupes, no nos tocarán”. Sentí que su placer se alejaba… en cierto modo no estaba ya alli. Yo le estaba dando masaje en su centro, estaba a punto, lo habia notado en las ondulaciones del interior de su cuerpo, y, bruscamente, ella se había ido lejos.

Sentí que necesitaba algo más que sentirse expuesta. Me puse encima de ella, abrazándola, cubriéndola con mi cuerpo, protegiéndola. Mi erección chocaba con su cuerpo, la rozaba, pero sentía que cualquier paso apresurado podía romper el momento, así que la abracé, le besé los ojos, le pedí que los abriese, que me mirase:

“Sonia, estas bien? quieres que se aparten? quieres que se vayan?”
“No, me es igual, tu quédate así como estas, abrázame, bésame, pero no te muevas”

Y eso hice durante unos minutos, que ella se acostumbrase a la situación, que se olvidase de todo… Mientras la besaba pensaba que se iban a aburrir … pero me era igual, estábamos alli por nosotros no por ellos. Poco a poco noté que ella regresaba, que me devolvia los besos, que su boca recorria mi pecho, volvia a mis labios, siempre, eso si, con los ojos cerrados. Sonia suele hacer el amor con los ojos abiertos. Pero los tenia obstinadamente cerrados, incluso cuando me tomó en su boca.


Los miré en ese momento, yo si tenia los ojos abiertos, y bien abiertos. Estaban él apoyado en la cabecera de la cama, sentado, ella en su regazo, con la blusa desabrochada, y las manos de el jugando con los pechos. Ella se estaba abriendo la cremallera.

No quería acabar así, no quería acabar todavía… asi que le pedí a Sonia que se pusiese a cuatro patas, mirando a los pies de la cama (y de esta manera, no viendo a los invitados, pero enseñandoles lo que que querian ven), y le acaricié el sexo, primero con la boca, y después con la mano, abriendo los pétalos de su cuerpo como una flor.

Y de paso, los mostraba.

Ella se había quedado en ropa interior, y su mano estaba perdida, inmóvil, en su sexo.

Tomé a Sonia en aquella postura, que sé que le gusta, mientras le daba cachetes que sonaban como disparos en la habitación del hotel. Y volvieron los ruidos húmedos, el chocar de nuestros cuerpos, sus ronroneos de placer, sus gritos… pero no habíamos acabado.

Ellos dos no se atrevían a hacer ningún movimiento que hubiese podido romper la magia.

Le di la vuelta a Sonia, me puse encima de ella, le pedí que abriese los ojos… este momento, el de la penetración, me parece el mas importante, el mas sensual del coito, y quiero ver la mirada de la persona que me deja entrar en su cuerpo. Los abrió. Nos fundimos en un mirar, sus ojos verdes, abiertos, clavados en los mios mientras me hundía en ella, que me aceptó con un suspiro, pero, sobre todo, una sonrisa.

He hicimos lo que se suele hacer en estos casos, indiferentes al resto del mundo, indiferentes a los invitados de la habitación de al lado. Tal vez yo salía más veces de su cuerpo de lo que suelo salir, para darme mas en espectaculo, para que no se perdiesen el cuerpo abierto de ella llamando al mío, para que pudiesen observarlo bien.

Y ella empezó a gritar, como si le fuera la vida en ello, como suele hacer, como si quisiera que todo el hotel, todo el barrio participase en su placer… aceleró el ritmo, puso sus piernas alrededor de mi espalda, se puso en la posición que sabe que dispara mi placer… y caímos exhaustos, en un último suspiro.

Casi antes de recuperarme, los miré. La mano de ella se movia entre sus piernas, debajo de la ropa interior.

Alargue mi mano, cogi la suya, y le hice un signo, como indicando: “después”

Lo entendió

(continuará)

2. La habitación de al lado

Saturday, January 2nd, 2010

Resumen del post anterior: estábamos Sonia y yo en la habitación de un hotel con dos desconocidos, vecinos de habitación.


Apagamos la luz central, y quedaron encendidas las luces de la mesita de noche, que en aquel hotel son focos que se orientan. Como no podía girarlos para que diesen una luz indirecta, los dirigi hacia una mitad de la cama, dejando la otra en la penumbra. Mientras jugaba con las luces, iba pensando cuál iba a ser el siguiente paso…

Sonia no estaba muy convencida, a mi en cambio me excitaba la situación, y no quería que se echase a perder. Así que regresé dónde estábamos sentados, cogí de la mano a Sonia, y le dije: “Ven”

Llevábamos ambos puesto el albornoz que prestan en el hotel, mientras que ellos estaban completamente vestidos, ella, lo recuerdo, llevaba una blusa clara, y unos pantalones vaqueros. Y botas.

Sonia y yo pues nos dirigimos a la cama, mientras ellos se quedaban sentados en el sofá. Sonia me miraba con ojos como platos, temblando un poco, inquieta… ¡qué lejos estaba su seguridad de Ama!. (Si, esta Sonia es la misma Sonia de posts anteriores).

Tenia que hacer que los olvidase, que no los viese. Le pedí que se tumbase boca abajo en la parte oscura de la cama, que le iba a hacer un masaje. Le puse las manos en los hombros, por encima del albornoz, le pedi que respirase hondo conmigo… que es como se inician los masajes de verdad. Nuestras respiraciones se acompasaron, note como se aflojaba la tension en su espalda, y, sin perder el contacto, le quité el albornoz.

Y me lo quité yo.

No es sencillo, hay que trabajar con una mano solamente, pero es importante. Ya habíamos olvidado todo lo que no fuesemos nosotros. Me puse aceite en las manos, empecé por un masaje fuerte, para pasar rápidamente a lo que ambos deseabamos (nos habíamos quedado a medias), que era el masaje sensitivo, dedos como mariposas recorriendo la piel de su espalda, presión en el coccix para abrir su zona pélvica, effleurage del interior de sus muslos, las piernas que se abren imperceptiblemente, dando acceso a su centro.

Yo notaba la mirada de ellos en la espalda… no me molestaba. Me excitaba, pero no como para darme en espectaculo.

En algun cambio de posicion alrededor del cuerpo de Sonia los veia, los miraba, sabía que ellos podían ver también mi cuerpo erecto. No me importaba, me hubiese preocupado mas que no lo estuviese.

Giré a Sonia delicadamente. Ella quiso quedarse en la zona más oscura de la cama, seguí con el masaje en su centro… abrió las piernas para que mis dedos pudiesen entrar en ella, y haciendole el masaje de su vida… empezó a ronronear, ellos se habían inclinado hacia adelante, instintivamente.

No estaban muy lejos, a menos de dos metros de los pies de la cama, pero un poco lejos para ver toda la acción. Pero si oían los gemidos de Sonia, el ruido húmedo del aceite en su cuerpo.

La puse bajo la luz, que hacia brillar el aceite sobre su cuerpo, pero no les bastaba. Se levantaron al unísono, se acercaron un poco más… (continuará)

1. La habitación de al lado

Friday, January 1st, 2010

Sonó el teléfono como a las once de la noche

- ¿?
- ¿diga?
- somos vuestros vecinos de habitación, o bajais el volumen o nos invitais, asi no podemos seguir
- Sonia… son los vecinos de habitacion, dicen que bajes el tono o que vienen
- Pues les dices que ya no nos oiran

Y es que Sonia es escandalosa. Eso para mi es un aliciente, me encanta sentirme macho, me encanta oir su placer de hembra, me encanta olerla, verla y escucharla en estos momentos. Pero claro, tenia la sensación de compartirla con media planta del hotel en el que estabámos, dale que dale, desde hacía media hora.

Sonia puso una sordina a sus gritos, y me comento: es que no es lo mismo… y no, no era lo mismo.

Nos detuvimos, un poco frustrados y le pregunto…
-¿a ti te importaría?
- ¿que es lo que me tiene que importar?
- que vengan
- ¿a qué?
- a mirar
- ¿sólo a mirar? ¿y después les vemos nosotros?
- les puedo decir solo a mirar, no puedo decirles que follen delante de nosotros.
- bueno, si a ti no te importa… porque la verdad es que me he quedado asi asi, como a medias…

Les llamo:
- Lo hemos pensado, y podeis venir, pero la condicion es que no hay intercambio.

y me dice ella:
- eso no es lo que he dicho yo.
- pues se lo dices tu cuando entren

Y, a los dos minutos, llaman a la puerta. Una pareja de edad intermedia entre Sonia y yo, sobre los cuarenta y pocos, razonablemente bien, parecían más un matrimonio que una pareja non sancta como eramos nosotros, y traian una bolsa de lavanderia donde habian vaciado el minibar.

- Hemos pensado que podiamos tomar algo antes… hemos visto que os habiamos interrumpido

Bebimos algo, supimos que se llamaban unos nombres tan poco exoticos como Antonio y Maria Angeles (no son sus nombres verdaderos, pero eran del mismo estilo), que estaban casados desde hacia 10 años, y que habian venido dos o tres dias a Barcelona, por ser vacaciones de Navidad. Y que los gritos de Sonia les habian dejado un poco descolocados al principio, nunca habian imaginado que alguien pudiese gemir asi (mas que gemir, Sonia ronronea o ruge), creian que solo sucedia en las peliculas porno, que primero no habian querido interrumpir, pero que les habian puesto cachondos a los dos, que nunca habian visto otra pareja y que tal vez, si nos llamaban con el ofrecimiento… y si, por eso estaban aqui, que les encantaria que siguiesemos ya (como diciendo, no vamos a pasar aqui la noche). Sonia les dijo que mirar si, que a ella tambien le ponia, pero que por favor, no nos tocasen. Contestaron que desde luego no pensaban hacerlo y que en cuanto terminasemos se iban

- si os quereis quedar, asi os vemos nosotros, dijo Sonia.

se miraron, no contestaron.

Y reemprendimos lo que estabamos haciendo

(continuará)

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