2. Reglas de uso del intercambio de parejas. Un caso práctico
Monday, March 1st, 2010Pues como decíamos ayer, hay que encontrar una pareja que esté empezando el folleteo…

Pero también tiene su gracia si es uno quien está empezando, y viene otra pareja. Y esto es lo que recuerdo. Estábamos una tarde, ella y yo, y por la tarde hay poca gente. Aún así, tampoco nos hace falta ser muchos para disfrutar. Nos entendemos bien ella y yo en la cama, y si el ir a un lugar de intercambios aporta variedad, tampoco es que nos quedemos solos y aburridos en nuestro rincon. Aunque aquella tarde estábamos prácticamente solos.
Nos damos una vuelta por las salas, miramos por los rincones, no hay nadie (bueno, un par de parejas, una con el cigarrillo post-coital, la otra todavía vestida tomando algo en el bar), asi que nos ponemos a ello, encima de uno de los tatamis, en una de las salas privadas.
Para los que no conozcan el lugar, hay tatamis muy públicos, con luz, cerca de un pasillo por donde circula la gente, hay tatamis mas privados, mas interiores, en salas sin puerta, pero salas, y finalmente hay tatamis en habitaciones en las cuales se puede cerrar la puerta.
Sin encerrarnos con una puerta, tampoco nos apetecia dar el espectaculo, asi que nos fuimos a una de las salas sin puerta, y ahi estábamos, evidentemente desnudos. Empezamos a besarnos, a acariciarnos, me puse encima de ella, y cuando llevaba unos pocos minutos en ella noté una mano que me tocaba la pierna… no la aparté, pero busqué con la mirada a quien pertenecia la mano y era la de una mujer, sentada en el tatami, mientras su compañero estaba de pie y nos miraba a los tres.

Ya mas tranquilo (ignoro que hubiese hecho si me toca el mientras ella mira), sigo tratando de abstraerme de la mano que me acariciaba… Había empezado cerca de los pies, y estaba llegando al interior del muslo…
Continuó por el muslo, los huevos, el perineo… yo la notaba, estaba casi completamente pendiente de ella, mi compañera ya no existia… estaba solo tratando de predecir cual seria el proximo movimiento, de adivinar como debia de colocarme para que me tocase alli donde me apetecia.
Su compañero mientras se habia tumbado del otro lado, y simplemente miraba.
La mano de ella, mientras, seguía acariciandome, rozandome, hasta que aprisionó mi verga, haciendo un anillo con sus dedos, y acompañando mis movimientos…
como reforzando el efecto de la vagina de mi compañera, siguiendo mis movimientos, modulando la fuerza de su prisión, igual que si fuesen contracciones orgásmicas. Cuando notó, por mis movimientos, por mis suspiros, que estaba yo a punto de correrme, puso la otra mano en mi perineo, como sintiendo el pene a través de la piel, sintiendo sus pulsaciones en el momento de mi orgasmo, formando parte de el, provocándolo en cierta forma. Cuando cai exhausto me preguntó si podia dejar la mano un momento alli donde la tenía… tampoco le iba a decir que no
Mientras me estaba recuperando, me dio las gracias, diciendo que lo que mas le gustaba era sentir en sus manos el placer del hombre, las contracciones de su cuerpo… el provocarlo tambien, pero eso menos. Sentir la fuerza de la verga en el momento previo al orgasmo, sus golpes, formar parte de ello… y seguir con la mano ahi, mientras desaparece la excitación, mientras el hombre recupera… sentir como la saca, aun mojada… el ruido … el olor. Todo eso le ponia…
y a mi, cuando lo recuerdo


