1. Impromptu para Trio
Thursday, April 1st, 2010Oriol quería un trío. Bueno, tampoco era así exactamente, Oriol quería un trío, Oriol quería un intercambio de parejas, Oriol quería una orgía, Oriol quería que yo me acostase con todos sus compañeros de equipo de beisbol… Oriol era un ansioso. Yo no. A mi me servía Oriol para lo que me servía. Lo conocí en un chat, simpatizamos, y sin habernos visto siquiera, quedamos para pasar la noche juntos, aprovechando que jugaba el Arsenal.
Y me preguntareis que tiene que ver el Arsenal en esta historia? Pues como Oriol es casado (yo no lo soy) debía aprovechar los partidos importantes para decirle a su mujer que iba a ver el futbol en casa de unos amigos, y como estarían bebiendo no iba a coger el coche para volver a casa. Como que las campañas antialcohol de la DGT hacen extraños compañeros de cama. Total, que aprovechando que jugaba el Arsenal, pasaríamos la noche juntos.
Y la verdad es que muy bien, Oriol es un compañero de cama encantador, un buen amante, y que no engaña, vamos a lo que vamos. Y ya me dijo, aquella noche:

- Celia, sabes, estamos en el apartamento de la playa de Raúl, que nos lo deja
- Ah, dije, no había mucho mas que decir
- Raúl quiere conocerte
- Bueno, pues otro día salimos los tres, y asi nos conocemos
- Es complicado, Raúl está casado, y su mujer es celosa, mejor que sea aquí, en la playa, sin salir
- …
No entendí muy bien como Raúl, casado, y con una mujer celosa, tenia un apartamento que dejarle a los amigos (las mujeres nos damos cuenta enseguida que alguien ha entrado en la casa), pero tampoco me interesó el tema como para seguirlo, así que no contesté.
Y Oriol y yo nos seguimos viendo. Oriol me llamaba
- Celia, ¿puedes esta tarde?, Raúl nos deja el apartamento
Y si podía (y en general podía), me iba al pueblo de la playa, donde me esperaba Oriol, comíamos algo de las nevera (las veces que había algo), y nos poníamos a lo nuestro.
Un día la luz de la mesita de noche estaba medio quemada
- ¿y eso? pregunté
- nada, Raúl la quemó ayer con una vela, no te preocupes, me ha dicho que si puede la arreglará
Y de pronto, cuando estábamos en ello, oigo el llavín en la puerta. Me detengo, me levanto y me cubro con una sábana
- Celia, ¿qué haces?
- ¿ no has oído la llave?
- Si, claro, debe ser Raúl que viene a arreglar la luz
- ¿Y te quedas ahí?
- y tú debieras quedarte, anda, guapa, sigamos, que es un momento, total, tampoco se ve nada…
- que no, que arregle la luz, y seguimos

Y salió Oriol, habló con Raúl, salí yo, y Raúl arregló la luz, y se fue.
Y nosotros seguimos. Al rato…
- Celia, ¿que te ha parecido Raúl?
- ¿qué me ha parecido? ¿en qué sentido?
- pues no se, como hombre, como persona…
- ni me he fijado, la verdad
- es que el tenía muchas ganas de conocerte, ya lo sabes
- bueno, pues ya nos conocemos
- y no te gustaría que hiciesemos un trío, ya que nos deja el apartamento
- pues no se, pero en principio no me interesa mucho, y si es por el apartamento, podemos ir a otro sitio.
- no, yo lo decía por decir.
Pasaron unos meses en que no vi a Oriol, hasta que un día…
- Celia, puedes esta tarde?, Raúl nos deja el apartamento
- Funciona la luz? Estaremos sólos?
(continuará)











