Stop Censorship

2. Impromptu para trío

Pasaron unos meses en que no vi a Oriol, hasta que un día…
- Celia, puedes esta tarde?, Raúl nos deja el apartamento
- Funciona la luz? Estaremos sólos?

Yo sospechaba un poco de Oriol, que no da puntada sin hilo

- Celia, he quedado con Raul porque me tiene que dejar una maleta, pero no te preocupes que se marcha.

Llegamos al apartamento, alli, estaba efectivamente Raul, pero nada de maleta.

- Raul ya se iba.
- Me ducho antes, y me voy
- Celia, pasamos a la habitación?
- Prefiero que Raul se marche
- Me quedo un rato viendo la tele, me ducho y me voy

Oriol y yo pasamos a la habitación, pero yo no me podía concentrar. Es cierto que soy algo escandalosa, y me daba algo de reparo por Raúl. Pero al cabo de un rato, comodamente instalada encima de Oriol, ya me habia olvidado de Raúl, y sólo estaba pendiente de mi placer, y del de él. Estaba yo alternativamente cabalgandolo, moviendome yo, o recostada sobre su pecho, moviendose el.

Y estabamos en un momento muy dulce, yo sobre él, besandolo mientras su cuerpo se movia dentro del mío, y yo no podía evitar que algún grito ahogado saliese de mi boca, cuando oi que se abría la puerta, quise detenerme, cubrirme, pero en aquel momento, realmente, me resultaba imposible.

Raúl venía cubierto con una toalla, que era notablemente incapaz de ocultar que estaba empalmado como un caballo, y musitó algo así como que debía recoger las llaves del coche que tenía en la mesita de noche. Y es cierto, alli estaban las llaves, alargo la mano para dárselas, pero en lugar de cogerlas se queda allí, mirándonos. Yo era incapaz de reaccionar el aquel momento. Sentía el cuerpo de Oriol latiendo dentro del mío, mi sexo deseoso de continuar… ya no era yo quien tomaba las decisiones, era mi cuerpo. Miré a Oriol, me incliné sobre él, le pregunté si le molestaba, me dijo que al contrario, que le ponía un montón, así que mi cuerpo y el suyo retomaron el ritmo anterior a la interrupción. Ya no tenía por que ahogar mis gritos, que se abalanzaban en mi garganta. Raúl se sentó en el borde de la cama, mientras nos miraba, y su sexo pulsaba tapado por la toalla.

Alargó la mano, tocando mi pecho, y de ahí la deslizó hacia mis nalgas. No podía avanzar mucho por este camino sin tocar a Oriol al mismo tiempo, a quien no parecía importarle. A todas estas Raul ya estaba medio incorporado, aun tratando de mantener la toalla alrededor de su sexo. Ya me parecia tonto, asi que se la quité. Me gustó que se hubiese puesto así, sin que lo tocase nadie, simplemente por vernos, y oirnos. La verdad es que la erección es un fenómeno que me pone, y disponer de dos hombres, dos vergas, dos erecciones para mi, me gustaba.

Oriol estaba entusiasmado… me preguntó ¿te gusta, zorra?, ¿no te bastaba con uno, que quieres dos? ¿dos pijas llenas para ti? ¿te las acabarás? bésale, que quiero verlo.

Y eso hice… me excitaba pensar que cuando lo hacía lo excitaba a él

(continuara)

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