5. Impromptu para Trío
Friday, April 16th, 2010
Me excita ver el deseo en los ojos de un hombre cuando estamos en el restaurante, en una muda promesa de lo que está por venir, pero me emociona sentir este mismo deseo palpitando en mi mano, como lo hacía en aquel momento el sexo de Raúl.
Lo tomé en mi boca, aún cargado con su olor a nuez moscada, y el mío, tan marino después de un orgasmo… Su cuerpo palpitaba en mi boca
- Acaricialo, haz que se corra otra vez
Raúl tenía los ojos cerrados, ignoro si se habían puesto de acuerdo Oriol y él previamente, o si las cosas se estaban dando de tal manera que la persona que yo deseaba tener dentro de mi prefería verme entregándome a otro, o dándole placer. El hecho es que yo tenía el sexo de Raúl en mi boca, y el aparentemente no era consciente de que existía un director de orquesta, que no perdía un detalle de lo que estaba haciendo yo.

Me giré suplicante hacia el, estaba derecho junto a la cama, inclinado sobre nosotros, mientras su verga palpitaba a escasos centimetros de su boca. Lo miré interrogativa, me tomó por la cabeza y me puso su boca en su cuerpo. Era tan distinto del de Raúl, era más duro, a un tiempo más tierno, su piel dulce y oscura entraba y salia de mi boca, enviando oleadas de deseo por todo mi cuerpo. Raúl había abierto los ojos, un poco sorprendido, mientras Oriol me tomaba por el cabello, y movia mi cabeza hacia adelante y hacia atrás. Le tomé por los cachetes del culo…
- Para, que harás que me corra, y quiero que primero acabe Raúl, dijo, llevando mi cabeza por los pelos hasta el cuerpo de Raúl que había yo abandonado.
Yo quería que Raúl terminase de una vez, y hacer el amor con Oriol. Pero lo veía difícil, Raul estaba en condiciones, pero ni la respiración, ni los movimientos indicaban que se acercase al orgasmo. Puse mis mejores artes en la operación, me acompañé con una mano sobre su verga, al mismo tiempo que mi lengua mariposeaba sobre su glande… Me excitaban sus golpes en el paladar, conectado, según la sabiduria sexual oriental, con la zona genital. El hecho es que me sentía yo misma cada vez más abierta, más sensible, más … ¿ cómo decirlo ? ¿madura?. En estos momentos tengo la sensación de ser un melocotón en una rama cuando le da el sol de agosto… un calor por todo el cuerpo, difuso, los latidos de la sangre, sintiendo la piel de todo el cuerpo… Raúl ya daba muestras de responder, su cuerpo se empezaba a mover en forma involuntaria, sus piernas se abrían, pasé la mano por sus huevos, prietos, compactos, pelos erizados, acerqué mi dedo a su culo…

- sigue ahí, que ya… ya no podia hablar
- que se corra fuera, que quiero verlo en tus tetas
obediente, lo saqué de mi boca, mientras mantenía el movimiento de mis manos, y pudimos ver el cuerpo de Raúl arquearse, y vaciarse en blancos grumos en mis pechos. Me gusta verlo, me gusta la tonalidad translucida y casi fluorescente del semen en el momento del orgasmo, como se vuelve transparente al poco tiempo.
Mantenía el sexo de Raul en mis manos, mientras iba empequeñeciendose
- Mira como te ha puesto… vamos, guarra, que ahora nos toca a nosotros
(continuará)










