y 7. Impromptu para trío
Aprovechad despues de leer esto que la pestaña “galeria fotográfica” está sin password… veremos lo que dura asi.
. Son fotos explicitas, pero es que llevo unos dias sin tocar hembra debido al caos aereo, que me tiene aislado en una isla.
Oriol tenía los ojos cerrados, toda su sensibilidad puesta en su sexo, buscando su placer a golpes que me dolían y hacían gemir a un tiempo. En algún momento se detenía, para prolongar su placer

- no pares, por favor, sigue, sigue le decía yo, mientras perdía un poco de vista la cercanía de mi propio orgasmo
Pero Oriol no quería acabar tan rápido. Me dijo:
- ponte encima de mi, mirando a mis pies…
y me abrió toda, a la vista de Raúl, que no podía perder de vista nuestros sexos imbricados… Pero Raúl sabía que no podía tocar, aún así hizo un intento, pero le aparté la mano. Me excitaba excitarlo, que nos estuviese mirando, que viese, de cerca, en primera persona, una pareja haciendo el amor.. pero que no tocase. Era una escena entre Oriol y yo.

Me imaginaba que estábamos en un teatro, que Raúl era un espectador de primera fila, un espectador excitado, que no podia evitar el tocarse el mismo mientras observaba el sexo de Oriol abriéndose paso en mi. No me sentía avergonzada en absoluto, también había hecho el amor con Raúl, el conocía tambien mi cuerpo. Yo era en aquel momento una sacerdotisa cumpliendo un rito a la vista de los fieles, sin ocultar nada, ninguno de los misterios. Notaba como la excitacion fluia por mis muslos, escuchaba el ruido mojado del sexo.
y Oriol me mantuvo encima de él, cambiando de posición esta vez haciendo una tijera entre nuestras piernas… parecía que quisiese mostrarselo todo a Raul
y Oriol seguía, a un ritmo lento, frenando el movimiento, alejando mi placer, pero al mismo tiempo volviendolo mas intenso.

Yo estaba encima, eran mis movimientos ondulantes, pausados, como si se moviese su cuerpo en un mar, el mar de algas llevadas por la corriente que era mi cuerpo. Yo dominaba el tempo del orgasmo, era yo quien decidía cómo me quería mover, lentamente, sentir su cuerpo en el mío, casi sacandolo fuera, volviendo a entrarlo hasta alcanzar el fondo.
Acaba, linda, que ya no puedo aguantar más
Pero yo no quería, quería hacer durar este momento, me tumbé de espaldas en la cama, entró en mi, su cuerpo, sin ayuda encontro el camino de mi centro, hay que decir que toda yo era un cuerpo abierto, ofrecido, mostrado… entró casi sin que me enterara. Rodee su cuerpo con mis piernas, cruce los tobillos sobre su espalda…
Raúl no perdía ni uno solo de nuestros movimientos, su sexo erguido temblaba cerca de nosotros, pero vio que ninguno de los dos le iba a ayudar.
Ahora, Oriol, ahora, clávamela, fuerte, hasta el fondo, húndete, me partes, sigue, no pares… y llegó el orgasmo… lo noté primero en él, la mirada extraviada, la cara tan especial de este momento, e inmediatamente los espasmos de su placer que dispararon los míos… el acabó enseguida su cuerpo se desmadejó encima del mío, mientras mi cuerpo se movia buscando aún la fortaleza del suyo, poniendo su verga en donde la necesitaba para que no se detuviesen las olas de place, amplificandolas, inundando primero mi pelvis, despues mi cuerpo, mis muslos mis pechos hasta ser yo una inmensa bola de luz y calor, olvidada del mundo.
cerré los ojos yo también. Los abrí cuando oí unos gemidos de Raúl, con los ojos fijos en nuestros sexos aun imbricados, brillantes, mojados aun del orgasmo de Oriol, su semen que escapabar entre mis piernas… lo miré con curiosidad, se estaba pajeando. Me miró interrogativo. No estaba yo para ayudarle, pero tampoco para impedirselo… cuando escuché que aceleraba la cadencia, cerré los ojos
Me halagó notar en mis muslos su liquido caliente










