4. Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Ir a inicio

Me había excitado.

Me había quitado la toalla.

Y ahora me hacía el signo internacional, cerrando un poco el puño y subiendo y bajando la mano. Le dije que si, claro, con un gesto con la cabeza. Y entonces ya si me tocó. De una manera curiosa, no puedo generalizar y decir que es la manera china de hacer una paja… voy a tratar de explicarlo. Primero se puso aceite en la mano, y despues me tomo el miembro con el pulgar y tres dedos… y le quedaba un dedo suelto, con el cual, cuando subia y bajaba, me rozaba el frenillo, que es la parte mas sensible del pene.

Y claro, con este tratamiento, y con las ganas acumuladas, yo creo que en menos de un minuto sentía yo la tensión en mi bajo vientre aumentando. Algunos segundos más, y los dedos de los pies se tetanizaban, se abrían, dos movimientos más de la mano de ella, y mis piernas quedaban completamente rígidas, medio llegaba a oir mi respiración, mis gemidos… ya estaba yo en el camino imparable del orgasmo.

Ya no había marcha atrás… Si hubiese detenido el movimiento, cambiado el ritmo, me hubiese vaciado tontamente, sin placer, como una botella de champaña que ha perdido el gas. Pero ella sabía que no debía parar en aquel momento, acentuó la presión… mi torso, mis piernas se levantaron de la camilla, estaba yo, mi cerebro, mis neuronas, todos centrados en el roce de su mano en mi verga, su dedo acariciando el frenillo en cada movimiento.

Yo sentía su mano, sentía su dedo, sentía como subia la presión, me oía gemir. Trataba de retrasar el momento del orgasmo, aunque ya sabía que el momento era inevitable, y además, inminente. Mis piernas, mi torso se levantaron de la camilla, mi cuerpo doblado por la cintura, como tratando de proteger, tratando de hacer durar el momento.

Había perdido el control… Sentía su mano recorriendo mi verga, sentía su dedo acariciandome el frenillo. Noté (que se nota, si uno se fija) como el orgasmo empezaba dentro, muy dentro de mi, como un nudo que se forma en algún lugar interno. Sentí que este nudo iba creciendo, se extendía hacia la verga, hacia los huevos… el orgasmo ya habia empezado, irradiaba por todo el cuerpo la tensión interna, mi cuerpo en tensión, esperando el momento en que esta tensión debía salir.

sentí que no iba a poder aguantar mucho tiempo…

Y en esto sucedió… la tensión encontró la salida, mi cuerpo, mi centro, empezó a pulsar, como un sol, expulsando en cada pulsación, en cada esfuerzo, los borbotones perlados de mi esencia, los chorros espesos y blancos lanzados los primeros sobre mi cabeza, los últimos como ténues gotas que llenaban las manos de la masajista.

Pero ésta no se detenía. Mantenía la presión, mantenía el movimiento mientras mi cuerpo trataba aún de expulsar algo. Las contracciones se mantenían, el orgasmo había finalizado…

o no.

ella lo sabía. Sabía que cuando acaba el orgasmo el hombre desea que se termine también la excitación que lo ha provocado. Pero sabía también que si continuaba la experiencia era mas placentera.. Y ella continuaba, lentamente disminuyendo la velocidad de su movimiento, lentamente disminuyendo la presion, hasta que mi cuerpo dijo basta, y yo le detuve la mano.

Se mantuvo inmóvil durante un minuto, con la mano en mi sexo, mientras yo recuperaba el aliento, y las neuronas se colocaban en su sitio…

Hizo un último movimiento sobre mi verga, de abajo arriba, extrayendo las últimas gotas perladas, que brillaron por unos instante en su mano. Mi cuerpo respondió con un escalofrío.

Cogió una toalla húmeda, se limpió las manos, me limpió el pecho…

¿contento?

contento

Tomó la toalla (la misma) e indicó si me la volvia a poner… le dije que no, y reanudó el masaje en las piernas cumpliendo escrupulosamente con los quince minutos de masaje que le faltaban.

Al finalizar, mientras me vestía, me dijo que su jefa no quería que hiciese esto, y que por favor le diese a ella directamente una propina. Le di 15 euros, y ella me miro agradecida (se ve que no suele ser la propina habitual), me vesti, salí, pague los 20 euros de la hora de masaje, y me prometi que algun dia regresaria.

Que pol 35 eulos, melece la pena.

Tags: ,

Leave a Reply

Looking for something?

Use the form below to search the site:

Still not finding what you're looking for? Drop a comment on a post or contact us so we can take care of it!

Visit our friends!

A few highly recommended friends...