Colaboración 3: Depilación con Eva
Wednesday, July 21st, 2010Terminada la parte delantera, me indico que me girara boca abajo. Realmente solo quedaban los glúteos para depilar (y tampoco es que tenga muchos) porque las piernas ya las habia terminado desde delante. El caso es que me gire, y claro, al apoyarme el pene no solo se salió por uno de los lados del tanga, sino que ademas descubrió su cabeza. Boca abajo, piernas entrebiertas, y el glande a la vista de ella. Sin la protección del prepucio, mucho más desnudo, noté la temperatura ambiente y aquello empezó a tomar vida.
Eva termino en un par de minutos con ambos glúteos (no me dolio nada alli atras), y yo me había empalmado. Ella lo notó (o lo vio, o las dos cosas). Humedeció una toallita de mano y con ella retiró los restos de cera de la parte posterior de mi cuerpo. Al hacerlo, apretaba por detras de los muslos pero la toallita colgaba por los dos lados, y acariciaba mi glande arriba y abajo.
Yo solo notaba el roce de la toallita húmeda en mi pene, ignorante del resto del cuerpo
Y estaba seguro de que lo hacía adrede, que se recreaba, como los toreros, en la faena. Hacía rato que allí no debía quedar cera ninguna, pero ella seguía y seguía, acercándose más al ano. La verdad es que nunca me había gustado (o me había atrevido a decir que me gustaba) que me tocasen precisamente ahí, pero las manos de Eva, la situación, todo contribuía a hacerlo enormemente excitante.

Tras un par de pasadas por cada pierna, me dijo que me volviera a dar la vuelta, que habia que dar crema hidratante de aloe vera.
Yo estaba completamente erecto delante de Eva (no podía olvidar que, aparte de la depiladora, es nuestra vecina y al rato me la iba a encontrar en el ascensor). El tanga era ya una mera anecdota y cubria parte de mi ingle derecha. Al verme en aquel estado sonrió, me echo crema en una mano, sonrió y me dijo que me la pusiera yo, no fuera ella a terminar el trabajo. Por su parte empezo a extenderme la crema por una pierna dandome un leve masaje, aunque mirando más lo que yo hacía que lo que estaba haciendo ella. Seguía en el mismo muslo, sin moverse de ahí.
Le pedi mas crema. Esta vez me la extendi un poco mas alla del pubis y los testiculos, e hice alguna pasada por el glande que estaba hinchado y morado. Vamos, que ya la zona depilada me daba igual, la crema hidratante es fresca y agradable, y mi cuerpo estaba pidiendo unas caricias adicionales.

Me dijo riendo: “ya veras que bien se lo va a pasar Sonia esta noche con lo suavecito que estas”, “ahora te voy a dejar un rato solo para que te levantes poco a poco no te vayas a marear, y te vistas. No tengas prisa”. Si quieres te pones un poco mas de crema, dijo, mientras me llenaba la mano de aloe vera.
Estaba como un burro, excitadisimo, Eva había pasado del otro lado de la cortina, oía los ruidos que hacía al ir de un lado a otro recogiendo, limpiando… Me daba igual, estaba solo, tenía la mano llena de crema… me mire en el espejo que habia en la pared y ya no pude evitar el mover mi mano ritmicamente a lo largo de mi sexo. Este se veia mas grande que nunca, me encanto verme asi…en menos de un minuto ya note que me iba. Ya no se oía ruido en la habitación, Eva había acabado de recoger. Pero los hombres me comprenderán, hay un momento previo al orgasmo en que, sin haber comenzado aún, ya es imparable… Levanté la vista hacia el espejo, y me crucé con los ojos de Eva clavados en mi cuerpo, en lo que estaba haciendo viendolo a través de una rendija en la cortina.
(continuará)














