Colaboración: 2. Depilación con Eva
Thursday, July 8th, 2010“¿Por qué no te iba a depilar yo?”, respondió la vecina nuestra de rellano.
en efecto, y ¿por qué no ella? me dije. Tenía su aquel… Eva era la esteticienne de Sonia, mi mujer, nuestra vecina de rellano y, aunque ellas dos se conocían bien, para mi era una conocida con quien coincidía a veces en el ascensor. Que me depilase alguien que conocía era una experiencia que podía ser interesante. O en cualquier caso, que a mi me ponía.
“De acuerdo, te llamo luego para pedir hora… pero que seas tu quien lo hace”
Llegue al gabinete de estetica y tras hablar con Eva, me dijo que pasara a una salita con una camilla y distintos utensilios para depilaciones. Me dio un tanga de papel y me dijo que me lo pusiera (supuestamente para ocultar mis vergüenzas). Creo que esos tangas son solo para mujeres, porque tanto de pie como tumbado se me salia por todos lados.

Siguiendo sus instrucciones me desnudé completamente quedándome solo con aquel tanga. Me tumbé en la camilla.
Eva entro y me tomo el pelo sobre la pinta que tenia tumbado y de esa guisa. Comenzó por una pierna hasta llegar a la zona media del muslo, hizo lo propio con la otra pierna y comenzó a acercarse a la “zona VIP”.
Gracias a lo doloroso y molesto de la cera no se puso dura, aunque la situacion era verdaderamente excitante.

Desde donde Eva estaba, la vision de mi intimidad era total. Los huevos se escapaban del tanga, y la pequeña porcion de papel solo medio tapaba la parte frontal de mi pene. Desde los lados se veia todo perfectamente.
Cuando llego a la ingle, utilizo el dorso de una mano para apartar lo que le molestaba, mientras que con la otra extendia la cera y retiraba la tira. Primero se centró en lo que quedaba descubierto por el tanga, pero cuando acabó, empezó a descubrir, por partes, para apurar toda la zona genital.
De pronto me dijo algo con lo que yo no contaba: que me pusiera como una rana “panza arriba” con la piernas abiertas y recogidas. Alli estaba yo, abierto de piernas con mi pubis ya totalmente lampiño, y debido a la postura ya solo me tapaba la tira del tanga, asi que el pene se deslizo hacia el lado izquierdo quedando totalmente expuesto ante Eva. Los roces con sus manos eran inevitables. Aun asi, aguantó sin levantarse. Me puso cera en el perineo y el ano, y me los dejo como un niño.
continuará






























