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Archive for the ‘Relatos y Fantasias’ Category

Colaboración: (y 3.) Tu Pubis

Sunday, May 20th, 2012

Ésta vez, has decidido que no me darás ninguna sorpresa. Otras escondes en tu cuerpo algún nuevo juguete para adultos o pones en la mesilla alguna golosina o una botella de cava. La sorpresa ha sido que decidas que sea yo quien haga de peluquero en esa zona.
Ésta vez lo hemos comentado juntos y juntos hemos buscado en Internet información sobre la técnica y el modelo a elegir.Nada de depilación integral ni de dibujos. Un modelo clásico, lo que llaman ingles brasileñas.Sólo rasuraré la suave piel de tus labios y tus ingles. Si nos gusta la experiencia ya probaremos con diseños más atrevidos.

Ha llegado el momento. A la tarde, a la salida del trabajo,te he preparado un baño caliente, relajante. Te quedas un buen rato en la bañera, dándole sorbos de vez en cuando a una copa de cava. Mientras tanto yo acaricio con la esponja tu piel obsevando como en la transparencia del agua, la fronda de tu pubis intenta emerger.

He preparado sobre la mesilla todo lo necesario. Un peine, las tijeras y la maquinilla y espuma de afeitar, junto a ello, por si sirve de ayuda he dispuesto una pequeña toalla, una esponja y un cuenco con agua caliente. Un bálsamo para después del afeitado y mis besos terminarán la acción.

Sales del baño desnuda, sensual. Te diriges a la cama tumbándote boca arriba y mostrándome con descaro tu vulva. Yo, tambien desnudo, me sitúo entre tus piernas y paso despacio el peine entre tu vello. Con temor de hacerte daño, recorto los mechones negros que sobresalen y los veo caer despacio hacia la blancura de tus piernas y de las sábanas, acaricio una y otra vez con el peine tu pubis como si acariciara la cabeza de un niño llorando. (nota del Sysop: no es fotográfica la imagen? desde aqui os emplazo a que envieis alguna foto parecida :) que pueda ilustrar el post)

Lo acaricias con tu mano comprobando el resultado y me confiesas: “Me gusta´´. Muestras tu aprobación con esa frase mientras separas un poco más tus piernas. Tomo entonces un poco de agua caliente con la esponja y luego el bote de la espuma y extiendo su blancura entre ese triángulo oscuro que me muestras. Paso la cuchilla mutilando de raíz tu vello apareciendo la suave piel de tus labios, suaves, delgados y rasuro cuidando la perfecta simetría de tus ingles dejando entonces un negro triángulo oscuro que destaca en la desnudez de tu cuerpo y te beso ahí con mimo, como pidiendo perdón a tu pubis como otras veces te pido perdón besándote en el cuello .
Ágil, te levantas de la cama y curiosa te diriges al baño a obsevarte en el espejo.

Besándome agradeces el resultado mientras pasas tus dedos por mi sexo y me dices mimosa al oído:

“-¿Sabes?. A mí tampoco me gusta encontrarme pelos cuando te beso.´´

(8.) Sonia. Amrita

Saturday, April 28th, 2012

Notaba como aumentaba el calor en mi interior, empezaba a notar el hueco en mi cuerpo, sentía la necesidad de algo, de alguien que me penetrase, del dardo poderoso entrando en mi, los golpes de ariete de su pubis contra el mio… veía a Carlos junto a la cama, inmovil, olvidado incluso de la cámara, fascinado por el juego de los dedos de Sonia en mi estrella. Veía su sexo vibrante, rojo y morado, una gota brillante en la punta. Casi aparto a Sonia y le digo con una voz ronca: ven. Pero recorde la escena del restaurante, y me dije: why not? tomé una mano de Sonia, y la baje hasta mi abertura, al tiempo que abria las piernas completamente. Los dedos de Sonia me penetraron, vencieron la resistencia de mi cuerpo, trataron de alcanzar el fondo, pero su mano era mas corta que la de un hombre y casi casi, pero no.

- Estas empapada, dijo

Estaba yo un poco frustrada, seguía con la necesidad de sentir algo alli dentro, algo que ocupase el espacio, pero de pronto una descarga electrica me recorrió. Sonia habia hecho presion con la mano en el exterior de mi pubis, mientras que dos dedos de la otra por dentro iban a su encuentro, en pulsiones ritmicas. Cerré los ojos, mi cuerpo era todo las manos de Sonia, que apenas se desplazaban, cambiaban solamente la presion. Era una sensación nueva, casi dolorosa, que iba aumentando la presion en mi interior, mi respiracion se acompasaba a las presiones que ella hacia, o mas bien sus presiones se adaptaban a mi respiracion. Notaba el calor irradiando de mi centro, ya estaba en mis pechos, en mis muslos, ella seguia pulsando, mi interior era una gran bola que sabia que no tardaria en explotar, hasta que de pronto vi que no iba a poder seguir:
- Sonia, para
- Por que?
- me estoy haciendo pis, dejame ir al baño
- no, espera, es normal, con una toalla basta, Carlos, te importaria acercarnos una toalla del baño?

Sonia dobló en cuatro la toalla, la puso debajo de mi culo hasta mis rodillas. Yo habia recuperado la respiración, la urgencia de ir al baño habia desaparecido, cuando hacia medio minuto parecia imposible aguantar un segundo mas. Sonia me beso tiernamente los pezones, acarició mi pubis, y se puso en posicion nuevamente, pulsando con ambas manos, en un movimiento hipnotico, acompasado a mi respiracion. Nuevamente se formó la bola de fuego en mi interior, bola que iba creciendo y que empujaba hacia abajo, como cuando estaba embarazada y debia ir al baño tres veces por hora. El mismo calor, la misma urgencia, la misma respiracion, los mismos gritos. Abri un segundo los ojos, solo para ver la mirada hipnotizada de Carlos

Mi cuerpo ya habia empezado el reflejo del orgasmo, ya notaba que los dedos de los pies estaban tetanizados, que los rayos del placer estaban partiendo de mi centro hacia los pechos, que mi vientre se tensaba, pero sabia que al ceder el primer espasmo no podria controlarme
- Sonia, por favor no aprietes mas, que me voy a mear encima.
- Déjate ir, sueltate, no te preocupes, no pasa nada, son cuatro gotas.
Y perdi el control de mi cuerpo, al finalizar el primer espasmo noté un liquido que me mojaba las piernas, mientras mi cuerpo preparaba el segundo, me oia gritar palabras inconexas, rayos de calor me recorrian, el cuerpo me ardia mientras poco a poco me vaciaba, con las piernas cerradas, aprisionando los dedos de Sonia en mi interior.

que ha sido eso? dije mientras tocaba la toalla empapada

(continuara)

(6.) Sonia. Placer

Saturday, April 14th, 2012

Estaba yo absorta en mi reconocimiento, y en eso, el click de una máquina de fotos.

Quité mi mano, rápidamente, allí estaba Carlos, acababa de fotografiar mi mano dentro de las braguitas oscuras de Sonia

- Pero qué haces, qué te has creído?
- Quiero guardar un recuerdo de este momento, no se verá ninguna cara, solo los cuerpos, y quiero que sean fotos “diferentes”, fotos con ropa en situaciones sexuales, o abrazos que indiquen la intimidad, sin que se vea nada, pero se imagine todo. Y después las miramos los tres, y descartamos aquellas que cada uno de nosotros quiera descartar.
- Saldras en las fotos?
- Si me has castigado sin participar, no veo en que foto puedo salir.
Vi el bulto de sus pantalones

Por de pronto, quítate los pantalones y quédate en calzoncillos, ya te daré yo fotos…

Lo hizo, y le tomé la primera foto. Al llevarme la cámara a la cara, me asaltó el olor almizclado a mujer que tenia yo en los dedos. Siempre había considerado este olor como una molestia, y de pronto me daba cuenta que era un acompañamiento perfecto para lo que estábamos haciendo, ese olor a animal mojado, a fuego en la chimenea, a noche entre sábanas.

Entretanto Sonia se había quitado la lenceria, y estaba desnuda, cuando yo estaba aun vestida. Sin darme cuenta, ella me había quitado la camiseta sin mangas que llevaba, los pantalones le dieron un poco mas de trabajo, y ahora era yo la que estaba en ropa interior, más discreta que la de Sonia, pero con una mancha de humedad entre las piernas que la hacían más erótica. Sonia se acerco a mi, rozó sus pechos contra los míos, lanzando escalofríos por mi cuerpo, mientras Carlos no paraba de fotografiarnos. Me quité el sujetador, y ahora era pezón con pezón, piel con piel. Sonia acercó su cara a la mía, nos besamos en forma un poco dubitativa, mientras ahora era ella quien recorría suavemente – tan suavemente – mi piel, mi cuello, mi espalda, evitando, eso si, una caricia demasiado determinada en mis pechos o en mi pubis. La verdad es que mi cuerpo reclamaba sus caricias

Su cuerpo era blanco, apenas rozado por el sol, excepto en la espesura negra y misteriosa de su sexo, todo oscuridad donde en mi había luz. Notaba mi sexo, además en este momento, como irradiando

- quieres ahora? preguntó (cada vez me gustaba mas su discreción)
- no Sonia, no quiero todavía, pero no te preocupes, que lo deseo, pero déjame antes ser yo quien te acaricie. Después, serás tu quien me acaricia a mi. La verdad es que todo le convenía, no ponía problemas a nada.

Y volví entonces a su cuerpo, yendo ya con mi mano a su estrella, sintiendola primero con mis dedos, reconociendo en ella mi piel, mi carne, mis puntos de placer, aquellos que, cuando los tocaba, me enviaban al cielo
- no, así no, mas suave, así dijo Sonia, mientras tomaba mi dedo, y lo movía en una forma distinta a como lo hacia yo, en suaves círculos lentos y profundos, cuando en mi era un movimiento eléctrico casi.
- mira, me dijo, así es como me gusta, te lo enseño. Abrió más las piernas, yo me incorporé para verlo bien, me sorprendió lo brillante que estaba, lo rojo que era, el liquido que rezumaba como de una vela en verano, gotitas en toda su superficie, piel como cera. Puso el dedo encima del capuchón, y lo movió lentamente mientras sus caderas se movían a compás, haciendo círculos.
- ahora tú. Y empecé con el dedo, con los movimientos lentos y circulares que me había enseñado. Los clics de la maquina de fotos no cesaban, pero me era igual… o tal vez, me ponian

(continuará)

(5.) Sonia. Foto

Wednesday, April 11th, 2012

- me dejas ahora? me dijo Sonia… pero yo quería mantener el deseo, mantener todos mis sentidos aguzados en la espera, retrasar el placer. Sabía que si ella me tocaba se iban a trocar los papeles, y en lugar de ser yo quien la buscaba, la reconocía, la recorría, tratando de sentir lo que ella sentía, me iba a sumergir en mi misma, atenta a mis sensaciones. Ya sentía mi cuerpo, mi centro, sin pulsar todavía, pero haciendose notar, como diciendo: estoy aquí, preparado, con deseo, que digo, con necesidad, sentía mi interior inundado, pero …

- todavía no, déjame un poco más
- sucede algo?
- quiero sentirte a ti, mi fantasía es tocar a una mujer, saber si siente lo que yo siento, en cuanto tu me toques ya no me enteraré de nada
- cuando quieras, ya sabes, no tienes mas que pedirlo, a mi me encanta que me acaricien

Seguí acariciándola, desde la nuca hasta los pechos, desde las orejas hasta el ombligo, donde chocaba con la cintura de la falda, abrochada por el lado. Hubiese podido ir a buscar sus piernas, pero sus pechos que se iban oscureciendo me atraian mas, o tal vez tenía miedo.

Me permites, estare más cómoda si me la quito, y en un segundo se habia quitado la falda, apareciendo con unas braguitas de encaje blancas, en las que se marcaba sus rizos negros, e incluso la forma de sus labios. Mi mano, involuntariamente, bajo hasta la cintura, muy suelta, y se deslizó hacia su monte de Venus. Y un poco mas. Claro, fue una curiosa sensacion no encontrar lo que siempre habia encontrado ahi, notaba como una ausencia, sin querer casi mi dedo se adentró atraído por el embudo de sus labios… La miré, sonreía con los ojos cerrados, diciendo: me gusta…

Mi primer sexo de mujer… cómo explicarlo? Tenía más vello que yo, claro, siendo morena su vello era mas grueso y mas oscuro, pero sus rizos mojados y olorosos eran mas suaves que los de un hombre. Algun y formaba unos rizos que ella trataba de mantener dentro de las braguitas, pero sin poder o sin querer evitar que alguno se escapase. Me gustaba el misterio de la negrura de su centro, me excitaba el pensar que iba yo a encontrar ahí, como iba a ser mi primer sexo de mujer.

Pasado el “análisis” del vello púbico, me sorprendió “la ausencia”. La ausencia de pelos debajo del ombligo, el tacto de su vello, . Pero siempre que había pasado hacia abajo del ombligo con un hombre, al menos casi siempre, había chocado con su erección, aunque fuese sin querer y en el dorso de la mano, era una presencia constante. Y en cambio en Sonia no estaba, todo su vientre estaba orientado a llevar a mi mano hacia su centro, deslizándose sin obstáculos.

Mi segunda sorpresa fue la humedad. Un sexo de hombre puede estar mojado, pero poco, y de algo liquido, casi agua, y muy localizado, el sexo de Sonia estaba inundado de algo que me parecía espeso, agradablemente viscoso, algo que invitaba a proseguir el viaje hacia más abajo, más adentro… yo también me había mojado muchas veces, en este mismo momento estaba empapada, pero siempre lo había sentido como algo que, simplemente, estaba ahí en el momento preciso. Nunca había pensado que era algo que conducía, impelía a continuar hacia dentro, algo que atraía.

(continuará)

(4.) Sonia. Mujer.

Friday, April 6th, 2012


Sonia salió del baño. Yo sabía lo que quería hacer, pero no sabía cómo, pero ella tomó la situación en mano, acercándose a nosotros nos rodeó por la cintura con sus brazos. Yo le dije a Carlos: ya me oíste, puedes sentarte y mirar lo que quieras, pero no nos tocarás, ni a mí, ni mucho menos a ella. Sonia y yo quedamos cara a cara mientras Carlos decía: olvidé algo en el coche, ahora mismo regreso, voy al parking y llevo llave.

La miré, la recorrí entera, mientras mis manos se iban a su cintura, debajo del top. Senti una descarga eléctrica al comprobar por vez primera el tacto de una piel de mujer, tacto casi de bebé comparado con el de un hombre. No podia menos que pensar en que el grano de la piel era como el de las nalgas de Carlos, pero en nada se parecia al de su vientre. Sonia se dejaba hacer inclinando su cara hacia mi, las manos a lo largo del cuerpo. Mis manos rodearon su cintura, acariciando la espalda, y regresando hacia los pechos. Sentí mi humedad, prometedora, ya no iba a dar marcha atrás. Sonia acerco su cara a mi cuello, con un escalofrío cuando mis manos ocuparon sus pechos, como sopesándolos. Eran mas grandes que los míos pero no sabía que parte era del sujetador y que parte era la suya.

Me aleje un poco de ella, mirandola atentamente, observando su boca de labios un poco gruesos, delineados cuidadosamente con lápiz oscuro que reforzaba el perfil, su sombra de ojos que daba una profundidad a su mirada que estimé falsa, las pestañas rizadas… todo era muy estudiado, la naturalidad de la mentira hecha para agradar, pensé.

Sus caderas anchas, cintura estrecha muy modelada por el cinturon grueso, sus piernas largas, ilusión tal vez por la brevedad de la falda, como un palmo por encima de la rodilla reforzaron mis sensaciones.

Se acercó a mí, consciente del repaso que le estaba haciendo, se quedó derecha, abrazada a mi, dificultándome el llegar a los pechos, que era la próxima estación de la revisión que le estaba haciendo. Qué había de cierto y qué de falso en aquellos pechos grandes, derechos, bonitos, para que negarlo?

El deseo de tocar a una mujer, objeto de mi fantasía, se había transformado en una mezcla de miedo y de curiosidad, sin ningún deseo sexual, tal vez enojada por la escena de Carlos y ella flirteando.

Dispuesta a seguir con mi inspección, la llevé hasta la cama, la tumbé allí, era una muñeca, era mi muñeca, con la posicion quedó un espacio entre el sujetador y las tetas que aproveché para ocupar la plaza. Eran decididamente mayores que los míos, pero al mismo tiempo más blandas, más gelatina que músculo. No supe por que, pero me gustó, siempre me había parecido que mis pechos eran muy andróginos, pero si el tenerlos mayores pasaba por tener una especie de flan encima del pecho, pues como que ya me gustaba menos.

Me tumbé a su lado,recorriendo su piel lentamente, desde el cuello, la nuca, hasta el ombligo.

- Te importa que me quite la blusa, que se me va a arrugar y después debo llevarla? se levanta y al mismo tiempo que la blusa se quita el sujetador, volviendo a tumbarse a mi lado.

Sus pechos blancos resaltaban sobre el moreno de la piel. Curioso pensé que una chica así, joven, no tomase el sol en topless. Sus pezones negros eran poco mas que un dibujo sobre la areola. Sentía el calor de su piel que me traspasaba mientras la recorría lentamente, a unos milimetros, sin tocarla apenas, desde la nuca hasta el ombligo, sin atreverme a ir más allá.

Ella se dejaba hacer, inmóvil, mientras yo rozaba los pezones, que se erguían en una muda llamada. Se dio la vuelta hacia mi

- me dejas ahora?

En eso se abre, discretamente la puerta, era Carlos que regresaba, con la maquina de fotos que yo le había regalado el día de su cumpleaños.

(continuará)

(3.) Sonia. Celos

Wednesday, April 4th, 2012

Comimos, bebimos, ellos charlaron, de hecho habló solamente Carlos, que es un pesado hablando de su trabajo y de Fernando Alonso. Con mucho cuidado Sonia avanzaba : ah, si? no me digas! y en algún momento: no puede ser, mientras le miraba con esa mirada de interés que tan bien sabemos poner las mujeres mientras estamos en lo nuestro.

La verdad es que me preguntaba lo que quería hacer yo, me apetecía conocer a una mujer, saber cómo era el tacto de una piel distinta a la mía, sentía curiosidad por tener unos pechos en mis manos. Por otra parte, me daba mucho corte, no me imaginaba la situación, o, mejor dicho, la imaginaba demasiado. Sonia no era intimidante, eso es cierto, era una chica como tantas, no era una de esas walkirias que le gustaban a Carlos, con el pelo de colores y pantalones ceñidos marcando el tanta – cuando no la raja del culo, con perdón -.

Me daba un poco de rabia, otro poco de celos la actitud de Carlos, ocupandose solo de Sonia, hablando solamente con ella, sin ver que ella estaba jugando con el como un gato juega con un ratón, le dejaba ir, y de un zarpazo distraído lo acercaba cuando el se quedaba callado. Alguna vez Carlos me miró durante la comida, mas para asegurarse de que no me había marchado. Empezaba a enfadarme su desinterés por mi, o mejor dicho, el interés por ella.

No sé lo que comimos, no sé siquiera si comí, y ya habíamos acabado los postres. Carlos pidió tres cafés con Baileys, tras preguntarle a Sonia si quería uno, y suponer que a mi también me iba a apetecer.

Me sentía molesta y con ganas de darle una lección. Subimos al coche de Carlos, que se había apostado para abrirnos la puerta. Sonia pasó detrás directamente, lo cual le agradecí, me pareció una muestra de discreción necesaria. Arrancamos y Carlos pregunta:

- Ana, quieres que dejemos a Sonia cerca de su casa?
- Por mi no, ¿Sonia, quieres que te dejemos en algún sitio?
- No, en absoluto, no tengo prisa, pero, eso si, a las siete he quedado
- Bueno, son aun no las cuatro, hay tiempo.

Y enfilamos hacia el hotel donde habíamos ido tantas tardes. Yo seguía enfadada con Carlos, y celosa, y maquinando alguna venganza, finalmente Sonia podia ser la novedad, pero tampoco era ni tan lista, ni tan guapa, aunque hay que reconocer que tenía ojos grandes, boca grande, buen tipo, y dos tetas que estaban allí presentes, realzadas por un sujetador push-up – hay cosas que no se nos escapan a las mujeres – pero con sujetador o sin el, morenas, duras, excitantes.

Llegamos a la habitación, nos miramos los tres, sin saber cuál es el paso siguiente. Sonia dice que va un momento a empolvarse la nariz y desaparece, dejándonos solos. Se lo agradecí, me pareció una chica discreta y prudente

- Carlos, ya hablaremos de la comida tu y yo
- ¿qué he hecho?
- ya te explicaré
- pero si has querido que Sonia viniese
- He estado a punto de marcharme yo durante la comida, pero bueno, sí, he querido que viniese. Pero como parece que te gusta, ahora te jodes, y te quedas fuera de la cama, haciendo lo que quieras, mirando si te apetece, pero si intervienes en lo mas mínimo, me levanto y me marcho, y acabais los dos juntos
- pero qué te pasa?
- yo sé lo que me pasa

(continuara)

(2.) Sonia. Flashback

Saturday, March 31st, 2012

¿cómo habíamos llegado hasta allí, Sonia recuperando la respiración, yo, mirada perdida en el cuerpo de Sonia, sintiendo en mi interior los latidos de mi sangre, Carlos, hierático, mirándonos a ambas, su sexo brillando todavía de nosotras dos, perdiendose despacio entre sus piernas, pero aún aparente.?

Todo había empezado hacia unos meses, Carlos y yo íbamos cogiendo confianza, empezamos saliendo para ir al cenar y al cine, seguimos para ir a cenar y a follar, y tras un tiempo, pasábamos por una charcutería, vino, algo de jamón, salmon, queso, nos era igual, y nos íbamos al hotel a follar con las provisiones para pasar la noche sin interrumpir nuestro apetito del cuerpo del otro por un hambre inoportuna. Como nos habíamos reído un día con un plátano! Y no digamos el día que hicimos un concurso de doblado de loncha de salmón para que pareciese mi sexo, creando así un nuevo estilo de origami. Ganó él, pero hizo trampa, mientras yo tenía que mirarme en un espejo, sentada con las piernas cruzadas, él tenía a mano – y no solo a mano – el original para inspirarse.

Y ese día me quejé, le dije que no era justo, que yo solo había tenido un único modelo para inspirarme, y en cambio él, además de más experiencia, podía comprobar in-situ la rotundidad de mis labios, la profundidad de mis pliegues, y que un sexo de mujer era mucho mas complicado que el de un hombre, tan primario.

No pudo mas que darme la razón, y me preguntó si había visto alguna vez alguna mujer desnuda.
- Claro, en la playa, pero nunca con las piernas abiertas, sexo de mujer, conozco – y mal – el mío, contesté.
- ¿te apetecería hacer algo al respecto?
- si… no…. no se, me da como corte, me apetece por un lado, me da miedo por el otro, porque si algo sé es que no soy lesbiana.

y allí quedó el tema, no hablamos nunca mas de eso.

Y hoy, día de mi cumpleaños, habíamos quedado en comer juntos e ir al hotel después.
- Te tengo una sorpresa, pero no te asustes, ni te preocupes
- ¿?

- me acompañará una chica, Sonia. La he convencido de que, si quieres, almuerce con nosotros y nos acompañe después al hotel. La tenemos hasta las seis – ya supuse, viendo que tenia el tiempo tarificado, como la había “convencido” Carlos – y no me gustó la idea.
- y si no me apetece?
- si no te apetece, le decimos que se puede volver a su casa.

Y llegó Carlos al restaurante, acompañado de una chica normal, tan morena como yo soy rubia, vestida con una blusa sin mangas con botones por delante, descuidadamente desabrochado el primero para dejar adivinar mas que ver un canalillo profundo y oscuro, unos shorts floreados y unas zapatillas romanas con cintas hasta media pierna. El short, sin cintura, colgaba libremente de sus pechos, invitando a deslizar una mano hacia su piel y sus misterios.

Apenas maquillada, podía haber trabajado en una oficina, en una tienda de modas, podría haber sido la vecina de ascensor…

- Te presento a Sonia, es la chica de quien te he hablado.

Sonia me sonrió, timidamente, dándose perfecta cuenta, como solo sabemos hacer las mujeres, que en una mirada la había evaluado.

- Eres Ana? Carlos me ha hablado mucho de tí, encantada.

Nos sentamos a la mesa, me dejaron elegir el vino, era en verano, opte por la sangría, mientras me preguntaba si me iba a atrever. Y mientras comíamos era yo incapaz de seguir la conversación, que llevaba Sonia, preguntándole a Carlos por su trabajo. Carlos apenas contestaba, distraido

(continuará)

(1.) Sonia. Presentacion

Tuesday, March 27th, 2012

Sonia, te recuerdo…

Recuerdo tu cuerpo, sudoroso, recuperando la respiración, después de acariciarte delante de mi, recuerdo tus ojos cerrados, perdidos dentro de ti misma mientras te ofrecías a mis miradas, a mi vista, ocultando poco de tu cuerpo, sin mirarme, pero sabiendo que mis ojos estaban clavados en tí, en la negrura profunda de tus ingles, en los oscuros rizos que no lograban ocultar el dulce movimiento marino de tu dedo, lento, mientras separaba lentamente unos labios que yo imaginaba salados como el mar.

Sentía en mi cuerpo los latidos del tuyo, sin querer mi cintura se movia al compás que la tuya marcaba, y mis dedos, mis dedos, si, se perdían entre mis rizos rubios, perdida la vergüenza, perdido el pudor, mis ojos ligados, presos, hipnotizados por el vaivén adivinado de la piel rosa que tu mano abría, en busca de un centro que yo sabía mojado y oloroso. Veía tus pechos, pezones negros arrugados como pasas que resaltaban sobre la piel blanca, moviéndose siguiendo el ritmo marcado por tu mano, perdida ya en las profundidades de tu cuerpo, de donde, de cuando en cuando, se oían ruidos marinos, de olas llegando a la orilla. No pude evitarlo, me arrastre hacia ti, ojos clavados en tu centro, en tus piernas abiertas, en tus dedos, me acerque hasta sentir en el fondo de mi tu olor a almizcle.

Tu ya estabas iniciando la parte final de la danza, abriste un segundo los ojos, me miraste, sonreiste, tus dedos eran un revoltillo, tu cintura un mar desmontado, tus pechos dos olas desbocadas, tus piernas cada vez mas abiertas, los golpes de tus caderas contra la cama, la tension que subía, pero, sobre todo, el olor… olor a animal, olor a sexo, olor a hembra, hasta que en un grito tu cuerpo se arqueó y quedó alli, tiempo suspendido, piernas que se cierran, que aprisionan la mano que las tenía expuestas.

Sentía mi cuerpo hinchado de deseo, sentía la existencia de mi vientre,  notaba mis pechos grandes, duros, tensos, el rubor de mi cara, el calor y la humedad creciente, la necesidad, otra vez, de sentir algo dentro de mi, el vacío de aquel hueco entre las piernas, la bola candente que irradiaba desde mi centro, en círculos cada vez mayores, cada vez mas cálidos, cada vez mas mojados.

Carlos nos miraba, su virilidad en este estado extraño que tienen los hombres tras un orgasmo, hinchada y flácida a un tiempo.

¿Cómo habíamos llegado hasta allí?

 

(Continuará)

Te imaginaré

Tuesday, January 31st, 2012


te imaginare bailando asi, como medio sudada, en brazos de kiko, (habia escrito kiki, que cosas), o de su mujer, me divierte pensando en brazos de otra mujer, haciendo el amor con ella, abrazandoos, rozando los pechos, ella abriendo tus piernas y recorriendo tu humedad con la lengua, mientras yo estoy al lado (mira, me empalme) mirandoos a las dos, ella chupandote las tetas mientras mi mirada pasa de tus ojos – cerrados – a tus piernas – abiertas – y siento tu cuerpo concentrado en el placer que ella te esta dando, venga de donde venga, sea ella sea yo quien te lo de. Y tu curiosidad cuando descubres el cuerpo de ella, ojos bien abiertos, pupilas dilatadas, mientras la abres con los dedos y los hundes en su cuerpo, sacandolos brillantes y mojados. me gusta imaginarte asi, me gustaria verte asi… me encanta verte disfrutar, recuerdo ahora aquella mañana con el masajista – hubieses llegado mas lejos, y no me perdono no haberme fijado en lo que el estaba haciendo cuando ella tomo el relevo, solo tenia ojos para vosotras dos – y recuerdo aquella noche con aquel chico en el club, me encanta verte, sabes? no es que seas otra, eres la misma que conmigo, sabes dar y te gusta recibir placer. Bueno, no te cuento mas, que si no, aun violaras a Luis, o haras un trio con kiko y su mujer sin que yo asista, y tampoco se trata de eso.

besos, en la comisura – y lo que no es comisura – de los labios, recorriendote con la lengua

(y 2.) Cien dólares

Friday, December 30th, 2011

Asi que estaba yo un día en un hotel de Costa Rica, acababa de llegar, estaba medio dormido, el viaje, el cambio de hora, cuando me despertaron unas risas en la habitación de al lado, unas bromas, dos chicos yanquis, dos chicas ticas, que hablaban y reían. En eso dijo uno: “I’ll have a shower.”
Y una de las chicas:
“- May I come in?
- you don’t
- bet something
- a kiss
- it’s a deal”

que viene a ser:
el: me voy a duchar
ella: puedo acompañarte?

el: no lo harás
ella: apuestas algo?
el: un beso
ella: de acuerdo

Asi que ya intrigado, e imaginando lo que iba a seguir agarre un vaso y lo pegue a la pared del baño. Seguian haciendo broma, lanzandose el agua, pegando grititos, risas, el en inglés, ella en spanglish, y yo rabiando, pensando que había quien se lo estaba pasando mejor que yo. Rabiando y excitado claro, en pelotas, con el oído pegado a una copa en la pared, y empalmado como un asno, debía ser un espectáculo, menos mal que estaba solo y no había quien me pudiese tomar una foto y colgarla en el facebook, que si no…

Me ponía más cachondo cada vez, el chico le dice: “I’ll go to bed, and I wait for you there”, o algo asi, porque mas que ingles era slang lo que hablaba, algo así como I’llgot’bedndwaiyuthwer. Entra la otra chica y las oigo cuchichear: cuanto les pedimos? son unos arrastraos, pero 100 se los sacamos.

Salen ellas, mi erección, mi copa y yo nos trasladamos a la pared de la habitación, ellas se tumban en la cama, un par de minutos de chirriar de somieres, y en eso un grito que me deja sordo

“You are asking me one hundred bucks to fuck?????, dress up and flee, son of a bitch”, que es, poco más o menos: quieres 100 mortadelos por follar? vistete y vete, hija de la gran puta”. Ella contesto que vivia lejos, que debia regresar a su casa, que no habia locomocion, que lo entendiesen. Ellos hablaron entre si, insistieron en que no iban a pagar un dolar, que ellas habian subido voluntariamente, y que iban a follar. si o si. La cosa se estaba complicando por momentos, las chicas amenazaban con la policia, total que les dijeron que se fueran, grandisimas hijas de puta (hay que reconocer que un poco si que lo eran, que eso no se hace asi)

Yo queria verlas, asi que me puse como pude el batin (por suerte es amplio y cubre bien el bulto) y cuando salieron me cruce con ellas en el pasillo; eran chicas que podía haberme encontrado yo por la calle, a cualquiera de las dos les podía haber dicho cualquier tontería en el bus o en una terraza, me hubiesen contestado, hubiésemos acabado jugando en la bañera para calentarme y yo ilusionado, pensando que había ligado.

Y me preguntaba que qué hubiese hecho si, una vez con la ilusión del ligue, tras unos escarceos previos y ya casi puestos en harina, a punto de rematar la faena, la chica me hubiese susurrado: ” cariñito, amor, que vivo lejos, me podrás ayudar con 100 dólares para el taxi? ”

Y sospecho que conozco la respuesta.

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