Archive for the ‘Relatos y Fantasias’ Category

Distintos aspectos de una misma realidad

Monday, August 30th, 2010

Pues el otro día, mientras me duchaba iba yo pensando en que la iconografía (es decir, la ciencia que estudia el origen y la formación de imágenes) nos ha acostumbrado a dos representaciones del sexo del hombre, que son bastante standards, el sexo en reposo y el sexo en erección.

Ni en la pintura ni en la escultura suelen aparecer hombres empalmados, por razones obvias. Incluso los sexos a veces estan minimizados, como en las representaciones griegas de la foto.

Esta minimizado, incluso, en el David de la foto de abajo. En la escultura, además de criterios estéticos (un hombre en ereccion no es muy elegante), están los prácticos, y es que el apéndice sobresaliente se rompería enseguida.


En la pintura clásica tampoco aparece mucho, tomese un importante simbolo sexual, San Sebastian, que siempre se representa en la pintura clásica sacando la cadera, en pose tipicamente femenina. Cualquiera de los dos cuadros que se muestran, a la izquierda un San Sebastian de Rubens, a la derecha, el que parece vestido por Calvin Klein y marcando paquete, es de Antonello da Messina. Pues ninguno de los dos, empalmado, quedaría bien en la salita de estar.

Además, entre el estado “en erección” y el estado “en reposo·, hay, evidentemente, estados intermedios, que en castellano tienen al menos un nombre “morcillona”. No es un nombre muy bonito, pero desde luego indica lo que quiere decir, algo asi, como gruesa y compacta, nada que ver con el caracol informe que puede llegar a ser. Y a eso ibamos, en el estado “en reposo”, y para una misma persona, el aspecto es completamente distinto segun el dia, el momento, las circunstancias… Depende de la actividad previa (no es lo mismo haber acabado de correrse que haber acabado de correr los 5.000 metros vallas), de la temperatura, de la ropa interior (cuanto mas apretada, mas compacto queda el paquete al quitarsela).

Asi que, en un alarde de divulgación científica, este autor tomó unas fotografías del mismo hombre, siempre en reposo. No apuntó (promete hacerlo mejor la próxima vez) las circunstancias previas a la fotografia, asi que solo sirven como ilustración, pero quien esté realmente interesado, puede buscarse su conejo de Indias particular, y preguntarle qué había estado haciendo antes de la foto

Tampoco puedo colgar aqui en medio 19 fotos distintas del mismo pene en reposo, que a mas de uno se le atragantaba el desayuno, asi que estan en la pestaña “El Gabinete Secreto”. Los seguidores que tienen el Password, no precisan de nada. Los que no lo teneis, y os interesa el tema… pues email a sysop32@yahoo.es

Feliz regreso de vacaciones

Bueno, y a petición popular, pues me he permitido añadir otras fotos, las de la transición del reposo al “full deployment” :)

Colaboración y 4: Depilación con Eva

Monday, August 23rd, 2010


No sabia el rato que llevaba alli, mirando, pero de todas formas no podia ser mucho, antes de empezar a tocarme habia mirado y no había visto a nadie, y en cualquier caso, ya no podia detenerme, notaba las lanzadas del placer en mi interior, la subida imparable de la savia, la tensión acumulada que se resuelve en contracciones de todo mi cuerpo, espesas gotas perladas que se pierden en mi pubis lampiño.

Su voz:

- Ya acabé de limpiar, pero no tengo prisa, relajate el tiempo que quieras. Si te ha quedado un poco de crema, hay Kleenex en la mesita detras de ti. Quieres que te los alcance?
- No, gracias, alcance a responder. Lo que menos quería era que entrase en aquel momento cuando sentia las gotas ya mas liquidas, deslizandose sobre mi cuerpo para quedar en la camilla.

Me limpié como pude, me empece a vestir, y tan pronto como me hube puesto los pantalones entro ella, para recoger la camilla. Cuando recogia la sabanilla de papel que la cubre, salpicada de gotas, me miró y dijo
- Parece que te he hecho sudar, has dejado la camilla bien mojada, pero.. ves como no había para tanto? seguro que en el fondo, te ha gustado.

Pagué, y mientras me despedia, me guiño el ojo (o me parecio que lo hacia)

- a ver si te vemos mas a menudo por aqui… que los pelos crecen y queda descuidado, y ya sabes que te hago un precio especial. Que os hago a los dos, a ti y a Sonia, si un dia venis juntos.

Aquella noche, Sonia alucinó con el cambio, y me dijo que le gustaba. Le conte que me habia depilado Eva, con un tanguita puesto pero que apenas cubria, y que al final del proceso, durante la hidratacion me habia empalmado, que habia tratado de esconderlo primero y viendo que no era posible, de dejar la hidratacion, pero que no hubo manera, Eva era una profesional, y no podia dejar marchar irritado a un cliente. Todo eso excitó a Sonia, lo hicimos y para terminar, quiso, ella también, ver el orgasmo entero, sin pelos que tapasen nada… y mientras me masturbaba, me exigió que no me cortara al gemir. Nuestras habitaciones dan pared con pared… Mas tarde les oimos gemir a ellos.

Con posterioridad he vuelto alli a depilarme, a darme masajes, incluso una vez con Sonia… etc pero eso son otras historias.

Colaboración: 2. Depilación con Eva

Thursday, July 8th, 2010

“¿Por qué no te iba a depilar yo?”, respondió la vecina nuestra de rellano.

en efecto, y ¿por qué no ella? me dije. Tenía su aquel… Eva era la esteticienne de Sonia, mi mujer, nuestra vecina de rellano y, aunque ellas dos se conocían bien, para mi era una conocida con quien coincidía a veces en el ascensor. Que me depilase alguien que conocía era una experiencia que podía ser interesante. O en cualquier caso, que a mi me ponía.

“De acuerdo, te llamo luego para pedir hora… pero que seas tu quien lo hace”

Llegue al gabinete de estetica y tras hablar con Eva, me dijo que pasara a una salita con una camilla y distintos utensilios para depilaciones. Me dio un tanga de papel y me dijo que me lo pusiera (supuestamente para ocultar mis vergüenzas). Creo que esos tangas son solo para mujeres, porque tanto de pie como tumbado se me salia por todos lados.

Siguiendo sus instrucciones me desnudé completamente quedándome solo con aquel tanga. Me tumbé en la camilla.

Eva entro y me tomo el pelo sobre la pinta que tenia tumbado y de esa guisa. Comenzó por una pierna hasta llegar a la zona media del muslo, hizo lo propio con la otra pierna y comenzó a acercarse a la “zona VIP”.

Gracias a lo doloroso y molesto de la cera no se puso dura, aunque la situacion era verdaderamente excitante.

Desde donde Eva estaba, la vision de mi intimidad era total. Los huevos se escapaban del tanga, y la pequeña porcion de papel solo medio tapaba la parte frontal de mi pene. Desde los lados se veia todo perfectamente.

Cuando llego a la ingle, utilizo el dorso de una mano para apartar lo que le molestaba, mientras que con la otra extendia la cera y retiraba la tira. Primero se centró en lo que quedaba descubierto por el tanga, pero cuando acabó, empezó a descubrir, por partes, para apurar toda la zona genital.

De pronto me dijo algo con lo que yo no contaba: que me pusiera como una rana “panza arriba” con la piernas abiertas y recogidas. Alli estaba yo, abierto de piernas con mi pubis ya totalmente lampiño, y debido a la postura ya solo me tapaba la tira del tanga, asi que el pene se deslizo hacia el lado izquierdo quedando totalmente expuesto ante Eva. Los roces con sus manos eran inevitables. Aun asi, aguantó sin levantarse. Me puso cera en el perineo y el ano, y me los dejo como un niño.

continuará

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Colaboración: 1. Depilación con Eva

Thursday, June 24th, 2010

Hacía tiempo que tenia en la cabeza la idea de depilarme el cuerpo completamente, pero todo empezó con mi pareja.

Siempre me he excitado cuando mi mujer me sorprendia con un cambio de “look” en su zona genital, era como disfrutar en apenas unas horas de dos sexos distintos… y eso…es excitante (la rutina aburre).

Normalmente, la parte de las ingles no cubiertas por el bikini estaba depilada a la cera, y el resto a su libre albedrio.

El segundo verano que estuvimos juntos, le sugeri recortarselo con tijera primero y despues con maquinilla electrica, de manera que seguia teniendo un triangulo definido, pero muy muy cortito. El cambio fue super sensual, solemos frecuentar playas nudistas y me decia que se sentia mas desnuda todavia. El verano acabo y el vello fue volviendo a crecer.

Por diversas circunstancias, perdio dos sesiones consecutivas con la depiladora, y el interior de sus muslos se fue cubriendo pelos. Mi mujer no es excesivamente peluda, y si muy morena, con lo cual la diferencia con el año anterior era considerable.

Su feminidad estaba completamente oculta bajo un ensortijado manto que le bajaba desde un poco mas abajo del ombligo hasta su sexo, y bajo el por el perineo hasta el ano. A ella no le hacia mucha gracia verse asi, pero viendo como me excitaba se termino acostumbrando.

Un par de años despues decidimos que se depilaria completamente, asi que preparamos una sesion de afeitado casero que termino como acaban estas cosas. La sola vision de su sexo desprotegido, con sus irregularidades, sus labios sobresalientes en la parte inferior y los pliegues de su clitoris era increible. No necesitaba ni siquiera separarse los labios para apreciar toda su intimidad rosa.

En la playa mas de una vez me comento que se excitaba sabiendo que cualquiera que quisiera mirar le veria mas desnuda que nunca. A mi me ponia muchísimo.

Normalmente, en invierno lo deja un poco mas “descuidado”, auque siempre excitante, y en verano le dedicaba mas cuidados. Al final se decidió por hacerse el laser por comodidad, asi que se acabo el look hippy, y las variaciones de aspecto, olor y tacto… creo que ambos perdimos, pero esa es otra historia.

Como decia al principio, a mi también me entro el gusanillo de depilar mi sexo, yo tambien comence con la maquinilla electrica hasta que me plantee la posibilidad de ir a la depiladora de mi mujer (cosa que para mi aumentaba enormemente el morbo ya que nos conoce desde hace años).

Un día en que nos encontramos en el ascensor (somos vecinos de rellano) le dije que me gustaria depilarme completamente a la cera desde el cuello hasta abajo. Le pregunté si ella conocía a alguien que lo pudiese hacer…

“no te fias de mi? por que no yo?”

si me fiaba de ella, claro que me fiaba de ella, se lo habia hecho cada dos semanas a mi mujer, pero me parecia complicado siendo vecinos… aunque en el fondo me hacia gracia que fuese ella.

(continuara)

Colaboración: 2. en la playa nudista

Tuesday, June 15th, 2010

No trate de ocultarla. Habia sucedido y ya esta. Seguimos hablando… y el tema derivo a las noches en las que habiamos disfrutado de juegos sexuales en grupo… y ella creo que tambien se comenzo a excitar.

Se armo de valor y se desnudo tambien. Pude volver a admirarla en todo su esplendor… y seguia con una ereccion de burro. Estuvimos un rato mas fantaseando con cosas que nos dejamos en el tintero durante nuestras veladas… Hasta que decidimos bañarnos, y el tema se relajo un poco, asi como la conversacion que fue por otros derroteros. De todas formas, pude ver como uno de los tres chavales que estaban junto a nosotros se masturbaba detras de una roca grande justo a unos tres metros de donde estabamos nosotros hacia unos momentos. Los otros dos nos miraban, cuchicheaban y se reian.

Durante el baño hubo roces por ambas partes. Estabamos disfrutando los dos de jugar con fuego, pero ninguno pasamos la linea.

Salimos del agua, y mientras nos secabamos nos sacamos algunas fotos.

El sol se empezo a poner, y, aprovechando que mi mujer estaba de viaje, decidimos ir a cenar a mi casa. Pedimos unas pizzas, Bea se ducho, y antes de que terminara, con la excusa de tener tiempo si llegaba el repartidor le pregunté si podia pasar y empezar a ducharme yo tambien, para que nos diera tiempo antes de que llegara el repartidor. Se rio y me dijo “adelante, total, ya hay confianza, no verás nada que no conozcas…”.

Asi estabamos los dos desnudos y enjabonados mutuamente. Supongo que lo habreis probado, pero pocas cosas hay mas excitantes que una ducha compartida despues del baño en el mar… La suavidad de los pechos enjabonados, la oscuridad humeda de un sexo de mujer resbaladizo mas por ella misma que por el champu… y no digamos las manos de ella recreandose en mi verga, acariciando los huevos, recorriendo el culo con la excusa de que ha quedado arena entre los glúteos….

Terminó la ducha conmigo erecto, y le dije si le incomodaria que pasara el resto de la noche desnudo. Me dijo que, aunque le apetecia un monton, no queria follar conmigo si no estaba mi mujer, y que preferia que me vistiese… Bea se vistio, yo me puse unos shorts que me marcaban el paquete, y mientras cenabamos vimos un poco la tele.

Los ojos de Bea no se apartaban de mi paquete…

Afortunadamente, cenando la ereccion se fue y la excitacion tambien, aunque todavia se me pone dura recordando aquella tarde. Despues de cenar y ver la tele, se marcho a su casa.

Cuando se fue me masturbe como un chimpance, y se (porque me lo confeso despues) que Bea tambien lo hizo.

Al dia siguiente volvio mi mujer a casa, le conte con pelos y señales la tarde… y al principio no le hizo mucha gracia… pero se dio cuenta de que realmente no habia sucedido nada… hicimos el amor como perros en celo…

Colaboración: 1. En la playa nudista

Tuesday, June 8th, 2010

Ella es la mejor amiga de mi mujer…la llamaremos Bea.

Con anterioridad, habiamos tenido en dos o tres ocasiones veladas de sexo en grupo en las que habiamos participado Bea, mi mujer, Iván que es la pareja de Bea y yo… Mi mujer es celosa, siempre cree que la voy a engañar, y en cierta forma el sexo en grupo es la manera que tiene de controlarme. Así puede ver lo que hago. Al menos, eso es lo que dice… yo sospecho que Iván no le desagrada. Al menos sus gritos cuando se corre con el, (yo creo que mas explosivos que cuando folla conmigo) parecen corroborarlo.

A mi Bea me pone. Tal vez lo que me pone es el ambiente de sexo, una velada que empieza como velada de amigos, que va subiendo de tono, hasta que de pronto se pierden las manos en los escotes. La primera vez, fue por sorpresa, de pronto, en casa, una noche y sin saber como, nos encontramos con la mano el escote de nuestra pareja, y acabamos follando en el sofa por turnos, aunque cada oveja con su pareja… pero bueno, eso es otra historia que tal vez cuente algún dia.

El hecho es que soy nudista desde hace unos 10 años, supongo que satisface mi vena voyeur/exhibicionista. No voy a la playa a masturbarme ni buscando sexo… voy a la playa como todo el mundo, pero prefiero estar desnudo, de paso asi me deleito la vista (sin llegar a ofender a nadie) y deleito la vista de quien quiera mirar (tambien sin ofender). No pretendo exhibir mi sexo, pero tampoco ocultarlo ni ignorarlo. No busco una ereccion, pero si viene no la oculto.

Era verano, hacia calor, Bea y yo habíamos empezado las vacaciones una semana antes que mi mujer y que Iván, estaba aburrido, acababa de comer, y se me ocurrió llamar a Bea, para ver si ibamos al cine o a tomar algo. Ella me dijo que estaba saliendo para la playa, que iba sola… de pronto se me ocurrió, juro que no había premeditación:

- pues yo también iba a ir, para eso te llamaba
- a qué playa vas?
- yo suelo ir a la Cala
- pero si la Cala es nudista!
- por eso.
- pues yo desde luego no voy allá
- va, mujer que las otras playas están llenas, no cabe una sombrilla, en la Cala estaremos tranquilos
- pero yo no me quito ni el top
- lástima, porque tienes unos pechos preciosos.
- ya veo por donde vas…

por donde iba no parecía disgustarle en cualquier caso…

Llegamos, nos acomodamos, extendimos las toallas en las rocas y yo me desnude.

Ella ya me había comentado que no se iba a quitar el bikini, aunque intente convencerla, ante su timidez no quise forzar la situacion. Habia algunos grupos de gente a lo largo de los 400 metros de cala, y nosotros eramos los penúltimos, alejados de la carretera. Junto a nosotros un grupito de tres chavales vestidos de unos 20 años, y mas hacia el centro estaban tres mujeres de 45 – 55 años desnudas.

Al poco de estar charlando me comento que le daba envidia ver a esas mujeres orgullosas de sus cuerpos (una era gorda tirando a obesa, otra tenia unas tetas gigantescas) o al menos, sin los complejos que ella tenia. Yo trate de hacerle ver que era preciosa (y es cierto) y comence a enumerar virtudes o partes de su cuerpo que me gustaban: su cara, la firmeza de sus pechos, la dureza de sus pezones, los rizos de su feminidad, sus manos…

Y sucedio casi sin darme cuenta que mi pene comenzo a cobrar vida. Empezo a despertar paso a paso… podia notar cada latido de mi corazon en mi sexo, y sentia que con cada uno de ellos que mi lingam ganaba un poco mas de atencion (la suya y la de los chavales de al lado). Note como durante su camino a la ereccion completa, tropezo con su pierna, ya que estabamos semirecostados mientras hablabamos. Ella no trato de evitarlo, simplemente sonrio y dijo: “te estas poniendo malo, eh?”. Siguio con el bikini puesto.

4. Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Tuesday, June 1st, 2010

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Me había excitado.

Me había quitado la toalla.

Y ahora me hacía el signo internacional, cerrando un poco el puño y subiendo y bajando la mano. Le dije que si, claro, con un gesto con la cabeza. Y entonces ya si me tocó. De una manera curiosa, no puedo generalizar y decir que es la manera china de hacer una paja… voy a tratar de explicarlo. Primero se puso aceite en la mano, y despues me tomo el miembro con el pulgar y tres dedos… y le quedaba un dedo suelto, con el cual, cuando subia y bajaba, me rozaba el frenillo, que es la parte mas sensible del pene.

Y claro, con este tratamiento, y con las ganas acumuladas, yo creo que en menos de un minuto sentía yo la tensión en mi bajo vientre aumentando. Algunos segundos más, y los dedos de los pies se tetanizaban, se abrían, dos movimientos más de la mano de ella, y mis piernas quedaban completamente rígidas, medio llegaba a oir mi respiración, mis gemidos… ya estaba yo en el camino imparable del orgasmo.

Ya no había marcha atrás… Si hubiese detenido el movimiento, cambiado el ritmo, me hubiese vaciado tontamente, sin placer, como una botella de champaña que ha perdido el gas. Pero ella sabía que no debía parar en aquel momento, acentuó la presión… mi torso, mis piernas se levantaron de la camilla, estaba yo, mi cerebro, mis neuronas, todos centrados en el roce de su mano en mi verga, su dedo acariciando el frenillo en cada movimiento.

Yo sentía su mano, sentía su dedo, sentía como subia la presión, me oía gemir. Trataba de retrasar el momento del orgasmo, aunque ya sabía que el momento era inevitable, y además, inminente. Mis piernas, mi torso se levantaron de la camilla, mi cuerpo doblado por la cintura, como tratando de proteger, tratando de hacer durar el momento.

Había perdido el control… Sentía su mano recorriendo mi verga, sentía su dedo acariciandome el frenillo. Noté (que se nota, si uno se fija) como el orgasmo empezaba dentro, muy dentro de mi, como un nudo que se forma en algún lugar interno. Sentí que este nudo iba creciendo, se extendía hacia la verga, hacia los huevos… el orgasmo ya habia empezado, irradiaba por todo el cuerpo la tensión interna, mi cuerpo en tensión, esperando el momento en que esta tensión debía salir.

sentí que no iba a poder aguantar mucho tiempo…

Y en esto sucedió… la tensión encontró la salida, mi cuerpo, mi centro, empezó a pulsar, como un sol, expulsando en cada pulsación, en cada esfuerzo, los borbotones perlados de mi esencia, los chorros espesos y blancos lanzados los primeros sobre mi cabeza, los últimos como ténues gotas que llenaban las manos de la masajista.

Pero ésta no se detenía. Mantenía la presión, mantenía el movimiento mientras mi cuerpo trataba aún de expulsar algo. Las contracciones se mantenían, el orgasmo había finalizado…

o no.

ella lo sabía. Sabía que cuando acaba el orgasmo el hombre desea que se termine también la excitación que lo ha provocado. Pero sabía también que si continuaba la experiencia era mas placentera.. Y ella continuaba, lentamente disminuyendo la velocidad de su movimiento, lentamente disminuyendo la presion, hasta que mi cuerpo dijo basta, y yo le detuve la mano.

Se mantuvo inmóvil durante un minuto, con la mano en mi sexo, mientras yo recuperaba el aliento, y las neuronas se colocaban en su sitio…

Hizo un último movimiento sobre mi verga, de abajo arriba, extrayendo las últimas gotas perladas, que brillaron por unos instante en su mano. Mi cuerpo respondió con un escalofrío.

Cogió una toalla húmeda, se limpió las manos, me limpió el pecho…

¿contento?

contento

Tomó la toalla (la misma) e indicó si me la volvia a poner… le dije que no, y reanudó el masaje en las piernas cumpliendo escrupulosamente con los quince minutos de masaje que le faltaban.

Al finalizar, mientras me vestía, me dijo que su jefa no quería que hiciese esto, y que por favor le diese a ella directamente una propina. Le di 15 euros, y ella me miro agradecida (se ve que no suele ser la propina habitual), me vesti, salí, pague los 20 euros de la hora de masaje, y me prometi que algun dia regresaria.

Que pol 35 eulos, melece la pena.

3. Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Monday, May 31st, 2010

Ir a inicio capitulo 1

Hizo un par de pasadas sobre mi sexo, aprisionado por los calzoncillos.

Me miró.

Sonrió.

Yo sonreí.

Contenta, dijo, señalando mis calzoncillos

Si, contenta

Yo no dije nada más (tampoco sé lo que hubiese podido decir), ella continuó el masaje por las piernas. Y al cabo de un rato, cumplido el tiempo reglamentario, se acabó con una sonrisa. Me vestí, salí, pagué los veinte euros.

Me había gustado su masaje, y me había gustado su aproximación poco agresiva, simplemente indicando la posibilidad, sin palabras ni gestos provocantes. Sin provocar una excitación que hubiese podido resultar chocante a alguien que hubiese ido a buscar solamente un masaje.

Al cabo de un tiempo regresé, el mismo chino en la peluquería, la misma masajista. Y repetí, pero esta vez quitándome toda la ropa. Ella entonces echó una toalla por debajo de mi cintura, puesta sobre las nalgas cuando estaba yo tumbado sobre el vientre, sobre el pubis cuando me di la vuelta.

La toalla no era un obstáculo real, ella la bajó hasta el inicio de los glúteos cuando me hacia masaje en el coccix y yo estaba tumbado sobre el vientre, la puso hasta tapar el inicio de mi sexo cuando yo estaba de espalda y me hacia masaje en el segundo chakra…. pero, pero sucede algo curioso. Si se apoya fuerte, o si se masajea el segundo chakra, se suele provocar la erección (el segundo chakra está tres o cuatro dedos encima del inicio del pene, entre el pene y el ombligo.). Ella estaba insistiendo mucho en esta zona, y, efectivamente, la toalla empezaba a mostrar un volumen revelador. No me tocaba el pene, no buscaba la excitación directamente, pero la lograba con la misma efectividad que si me hubiese tomado en sus manos. Señores, si no lo habéis probado, comprobadlo rápido, se lo pedís a una compañera investigadora.

Al poco rato, sus manos al moverse no hacían más que tropezar contra mi verga, que ya se levantaba en toda su magnitud. Parecian (y tal vez eran) roces involuntarios.

Yo estaba en la gloria. Los ojos cerrados, concentrado en sus manos y en mi deseo. Hay que decir que directamente ella no había hecho nada, no se podía decir que me hubiese tocado para excitarme. Este era el morbo, el interés del tema. Ella estaba haciendo un masaje, había llegado una erección involuntaria (por su parte y por la mía), y por lo tanto no había nada que decir ni que hacer… pero mientras, ella seguía el masaje en el segundo chakra, pasando ya las manos alguna vez por el interior de los muslos ( y en consecuencia debajo de la toalla ) hasta llegar al perineo… pero, nuevamente, el masaje era en los muslos… era una situación perversa. No se podia decir que buscase mi excitación… pero tampoco que la rehuyese.

Yo no decia nada…

Ella pasó a las piernas, los pies, los tobillos, los gemelos, las rodillas… la erección desapareció. Pasó a los muslos, y nuevamente al llegar al interior subia hasta los testiculos, que tambien rozaba, tambien como sin querer, a la remanguillé, como si dijesemos :)

Y volvió la erección. Y me dijo nuevamente: ¿contenta? si, contenta contesté. Me hizo el ademán de quitarme la toalla con un signo de interrogación. Contesté afirmativamente, y ahí estaba yo en majestad.

continuará

2. Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Tuesday, May 25th, 2010


Estaba yo por lo tanto en la camilla, mientras fuera cambiaban la musica, de cualquier pop español a musica china tradicional.

La masajista iba vestida de calle, nada de bata blanca (con o sin ligueros). Se puso un poco de aceite en las manos y empezó a buscar los nudos de tensión en la espalda. Inmediatamente me di cuenta que era una buena masajista. Encontraba los puntos, los deshacía con las manos, y nunca, en ningún momento, dejaba el contacto de su mano en mi piel. Trabajó la espalda, deshizo los nudos, pasó a la cabeza, al cuello, y volvió a la espalda. Se centró en el coccix, que es la zona que abre todo el bajo vientre, haciendo una presión muy suave, sin rozar apenas la cintura de los calzoncillos.

Estuvo como media hora entre la espalda y la cabeza, y pasó a las piernas, donde hizo un masaje fuerte, deportivo.

Me hizo dar la vuelta, y siguió otra vez con la cara, el pecho (evitando los pezones), bajando las manos hasta la cintura, con lo cual, como estaba en mi cabeza, ponía sus tetas exactamente a la altura de mi boca, pero era un masaje profesional. Yo pensé que para hacer el masaje del pecho podía haberse puesto de lado, pero tal vez habia alguna tradición china de alineación de ying que exigia que ella estuviese en el eje de mi cuerpo. El hecho es que yo no podia girar la cara sin tropezar con una teta, y por lo tanto miraba fijamente a la nada. Hay que decir que ella se detenía exactamente en la cintura del calzoncillo.

Pasó a las piernas, ya estaba acabando, y al llegar a los muslos se detuvo algo más de lo que era de esperar en el interior de los muslos… no muy cerca del sexo, pero ya era una zona, como minimo, discutible, ya que muy muscular no es. Pero no fue una incitación, ni el inicio de un sensitivo, sencillamente, estaba ahi.

Y de ahí puso las manos en mi pecho, haciendo un movimiento desde los muslos hasta el pecho, rozando, en vuelo rasante, mis calzoncillos, y en consecuencia mi sexo que estaba despertando. No llegaba más que a marcar una discreto bulto, aprisionado como estaba por los calzoncillos. Ella me miraba, le dió un par de pasadas a la verga, que ya mostraba un relieve prometedor bajo la tela, me miró

ah, y la foto es de un colaborador espontaneo, verdad que es maja? vamos, a mi me gusta ;)

continuará

1. Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Monday, May 24th, 2010

Pues en mi ciudad han proliferado las peluquerías unisex, para hombres y mujeres, que llevan familias enteras chinas. Y en casi todas ellas, en el cristal, hay pegado con cinta adhesiva un anuncio, con un poster de los puntos de acupuntura o de reflexología, y que dice: masaje, media hora, quince euros.

Y eso no es mucho dinero, y un masaje es un masaje, así que un día de particular estress (me acababan de decir lo que me iba a costar la reparación de la moto) me atreví a entrar.

Claro, entré en una peluquería de señoras, una estaba bajo un secador, pero a otra le hacía la manicura una china, y a la otra la estaba peinando un chino. Y tuve la sensación que las tres levantaban la vista del Pronto, del Claro, y del Hola para mirarme fijamente… le pregunté al chino que estaba peinando:

- ¿haceis masajes?
- si, clalo, Tlenta minutos, quince eulos, una hola, veinte eulos

Pues no había duda ninguna, ibamos a hacer una hora, que los 15 minutos adicionales por 5 euros merecían la pena.

Las clientes estaban espectantes, el chino me hace pasar a la trastienda… un pequeño espacio con una mesa, un hornillo de gas donde calentaban agua, y más allá, dos puertas.

El chino gritó algo, y una china de como 40 años me hizo entrar en un cubículo, que era la mitad de una habitación. Se veía claramente, porque el tabique que partía la habitación dejaba espacio a un aire acondicionado compartido. Eso quiere decir que lo que sucedía en un cubículo se oía perfectamente, a traves de este espacio, en el de al lado.

En el lugar había una luz, una estufa, un perchero, un taburete con ruedas y una camilla.

La masajista echo una sabanilla por encima de la camilla, y me señalo el perchero.

“Deja aqui la lopa y ves camilla” (una de las gracias de estos lugares es que no hay mucha conversación debido a las limitaciones idiomáticas)

No me dio pista ninguna sobre el atuendo que esperaba de mi, ni me dio una ropa interior de papel de usar y tirar, asi que tras unos segundos de vacilación, opté por la solución conservadora, y me tendi en la camilla con los calzoncillos puestos.

Y al tumbarme boca abajo vi que habian puesto una sabanilla de papel, pero donde se apoya la barbilla habia una toalla probablemente ya usada, puesto que no la habia sacado de ningun lugar.

Le pedi que la cubriese con un papel, me volvi a tumbar, y ella me pregunto:

- masaje… fuelte o suave?

- fuelte, me gusta el masaje que se note

continuará

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