4. La Sra. Rius. Con Cleo
Friday, August 14th, 2009Para los urgidos
, teléfonos al final del post 1: La Sra. Rius
¿Qué explicar de mis escarceos con Cleo?
Primero, que es dificil entrar a matar así, sin faena previa. En general, como ya he explicado en otros posts, se conoce a la
persona, se intima, se practica – por ambas partes – el arte de la seducción, se va uno a cenar, a bailar, se arrima uno, y al final se acaba en la cama. O no, y ese es uno de los problemas que tenemos los hombres, y que no tienen las mujeres.
O bien, el gran descubrimiento, los clubs de intercambio de pareja. Alli todo el mundo va a lo que va. Cuando entro en Encuentros, sé que mojaré. Llegaré o no a follar, que no es lo que más me divierte, pero si tocaré, acariciaré, lograré provocar algun orgasmo, descubriré el cuerpo ajeno antes de saber como se llama la persona que me deja compartir su cuerpo y su placer.
Pero aquí hay una intimidad de pareja con una perfecta desconocida, de quien lo unico que se es el nombre. Estoy con una mujer en la cama, la tengo a mi disposición, y solo se que llama Cleo.
He visto que Cleo, previsora, ha dejado debajo de su almohada dos condones, y un misterioso frasquito. Pienso para mi, como dicen los brasileños, que nos sobrará un condón. Me da un poco de rabia, porque hace unos años mas bien hubiese faltado uno
, pero eso es lo que hay. Y tampoco es una razon para quejarse, si uno ha defendido siempre que lo más agradable del sexo es rascar la espalda, no vamos a ponernos ahora estrechos por un orgasmo mas o menos.
Toco la piel de Cleo, que me encanta. Hay pieles suaves como melocotones, y pieles asperas como melones. La piel de Cleo es amelocotonada, diriamos, palabra que casi es onomatopeyica, amelocotonada, melosa, dulce. Hay pieles y pieles, como hay vellos pubicos y vellos pubicos.
No lo he visto nunca escrito, ni en Casanova, ni en Sade aunque su estilo y sus aficiones no se prestan mucho para ese tipo de elucubraciones, ni siquiera en Corin Tellado ni Anne Rice, pero por el vello pubico casi se conoce la clase social de la persona. Me gusta un felpudito sedoso y suave como el lomo de Platero. Bueno tambien me gusta el felpudito punk y rasposo cual bigote de Guardia Civil, pero menos. En el caso de Cleo, pues como no lo hay, no lo hay. Yo mire cuidadosamente, pero no vi, ni toque felpudito. No es que me entusiasmen los pubis depilados, pero si me gustaba la piel de Cleo.
Para romper el hielo nos abrazamos, nos miramos, nos besamos, y empezamos a acariciarnos. Me encantan estos momentos iniciales, con su parte de timidez y de descaro simultáneamente. Le dije que si le hacía algo que no le gustase me lo comentase. Yo creo que me lo agradeció. Me preguntó si habia algo que me gustase especialmente, le contesté que era yo muy clásico, y que lo que me gustaba es acariciar y que me acariciasen. Me dijo que a ella tambien, mientras su mano se iba desvergonzando en mi cuerpo y mi cuerpo animando al notarla.

Seguíamos abrazados, la verdad es que me encantaba el tacto de su piel, notar sus pechos tocando los mios, acariciar sus nalgas, (ahora ya imagino como deben ser los gemelos de un corredor del Tour, que nunca he palpado), yo me hubiese podido pasar asi la tarde.
Yo creo que ella también lo notó, porque opinó que debía tomar la iniciativa (o que por ahí, así abrazaditos, las cosas se podían eternizar). Así que se puso de rodillas en la cama, buscó algo debajo de la almohada, y sacó el misterioso tubito que había dejado antes junto a los ¡dos! preservativos. Ahí averigüé de qué se trataba: lubricante. Lógico por otra parte. Entrar así, a saco, sin mucho preliminar, pues … y ella no sabia lo que iba a querer yo, mi cuerpo ya estaba en perfecto estado de revista, listo para el ataque, preparado para la penetración, pero en mi eso no significa en absoluto urgencia.
Así que ella, bien untada con el lubricante, y mientras con la boca tomaba mi parte anterior, dejaba su parte posterior al alcance de mis manos. La verdad es que el lubricante, el pasar los dedos y notarlos untuosos excita. Y, aunque el lubricante sea de tubo, uno se olvida rápido. La toqué, la acaricié:, un par de gemidos y “si amor, un poco mas arriba, dentro no, arriba, ahi, ahi, ahi, ah, ah, aaahhhh”…. todo en menos de 20 segundos, un orgasmo.
Me extraño. La verdad es que como sabeis, mis pequeños saltamontes, considero la simulacion como una forma de (buena) educación. Ojo, no digo que Cleo simulase, no tengo idea, en estos casos prefiero no indagar en cualquier caso, solo digo que fue, este ¿orgasmo? un poco prematuro.
Si me direis quienes me conoceis que tengo unas manos de angel – suponiendo que los angeles tengan manos y las usen para esto -, pero en este caso me pareció excesivamente rápido.
ir al capitulo anterior
ir al capitulo siguiente: epilogo con Cleo














