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(2.) La Seducción del Deseo. Desarrollo

Sunday, December 20th, 2009

Llegamos al hotel. Nuevamente lo habia pedido con dos camas, en habitaciones separadas, pero contiguas, como eran las condiciones pactadas con Maria.

Fuimos a cenar. Era en Francia, como la otra vez.
carcassonne-vignes

Después de cenar, en el coche, de regreso al hotel, le dije, como un comentario sin más importancia, que alguna amiga mi consideraba perverso nuestro juego, de amagar y no consumar. Y se echó a llorar. Me sentí inerme, desvalido, incapaz de reaccionar, la tome en mis brazos, le acaricié el pelo, la consolé como pude… y me dijo que a veces es lo mismo que pensaba ella

- toma, y yo! le dije. Pero es un pacto aceptado, no me molesta el deseo, es mas, me gusta. Me gusta sentir el deseo en mi cuerpo, no es necesario apagarlo. El deseo puede ser, en determinados casos, un fin en si mismo, mantiene una tensión sexual que si no, desaparece.

No creo que lo entendiese muy bien. Ni, probablemente, yo tampoco.

Llegamos al hotel. Habia reservado dos habitaciones contiguas y dos camas. Le regalé un pijama, le dije que dormiríamos en la misma cama. Le pareció bien. Senti que lo decía de corazón.

Nos fuimos a la cama. Mientras ella se ponía el pijama, yo me quedé dormido.

Le dije algo entre sueños…

Al cabo de dos horas me desperté, mi cuerpo pegado al suyo, mi mano en su cintura, mi deseo clavado en mi cuerpo y en su espalda…
slip y ereccion
Estaba incómodo? no, me parecía que mi cuerpo le mostraba su afecto y su deseo. Lo estaría ella? lo habíamos hablado ya, de hecho ella ha sido la inspiradora de los últimos posts… le había explicado que una erección era un homenaje de mi cuerpo hacia ella. Algo que no podía controlar, y que no esperaba que ella hiciese nada para remediarlo.

Estaba claro para ambos, y es por ello que me atrevi (y ella me dejó) acercarme para dormir abrazados. A pesar de mi erección, que más que interponerse, nos acompañaba a los dos.

Y pasamos la noche así. Yo me desperté algunas veces, ella se despertó otras. Alguna vez se colocó en sueños de tal manera que me era muy dificil, prácticamente imposible evitar el tocar sus pechos. Pero no se trataba de esto, al menos no asi.

Por la mañana, ya mas despiertos, le acaricié el cabello, el cuerpo, le hice un masaje en la espalda que acabó con un abrazo muy cariñoso y sin camisa del pijama.

Y aún entre sueños, le acaricié el cuerpo, los pechos, el cuello, la cabeza, la espalda. Mientras sentía mi erección haciendo fuerza contra mi cuerpo y contra el suyo. Era una situación extraña. Los dos conscientes de mi excitación, los dos, ella y yo, cómodos con ella, yo sabiendo que en cuanto me levantase de la cama se me iba a pasar, ella… no sé lo que pensaba ella, no hablamos de ello.

Podría pensarse que era una situación extraña. Una mujer, semidesnuda, dejándose acariciar por un amigo, sabiendo ambos que la situación no llegará más allá. Que lo que suele ser los preliminares se quedaran en eso… Situación de adolescentes. Solo que los adolescentes pueden perder los papeles, y aqui sabiamos ambos que ni ella ni yo los ibamos a perder.

Y alli estaba yo, sentado en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero de la cama, las piernas abiertas, y el cuerpo de Maria, tambien sentado, apoyado en todo mi pubis, mientras le acariciaba la espalda… y un unico comentario por parte de ella: “que es eso duro que siento?”. :)

Y ambos estábamos bien, ambos sabíamos que no ibamos a llegar mas lejos.

Por que, os preguntareis? dos amigos no duermen en la misma cama. Y si duermen porque se dan las circunstancias (no porque se buscan especialmente, como las habiamos buscado nosotros), se mantienen a distancia. No se acarician el cuello, el pelo, las tetas… porque si lo hacen se pasa la barrera invisible de la intimidad.

Barrera que yo necesitaba traspasar, y Maria lo había entendido así.

Y por eso estoy a gusto con ella.

Y por eso repetiremos.

Y por eso yo continuaré sintiendo mi cuerpo erecto apoyado en el suyo, y estando a gusto, seducido por el deseo del cuerpo de ella.

Y por eso, porque ella sabe que yo lo preciso, y tal vez porque a ella tambien le gusta sentir mi deseo, volveremos a ir de viaje, volvere(mos) a calentarnos, volvere(mos) a sentir la urgencia del deseo, sin la necesidad de su terminación.

El deseo es el fin en si mismo.

O al menos, eso creia yo…

La “Maniobra Feli” o el misterio de la erección

Thursday, November 26th, 2009

Para entendernos, antes de empezar, aqui está la “Maniobra Feli”, después se explica en qué consiste:

Antes de la maniobra Feli

Antes de la maniobra Feli

Tras la Maniobra Feli

Despues de la maniobra Feli

Ya sabemos de qué hablamos? Pues adelante el post

El otro día me decía una amiga que le encanta ver, sentir, provocar la erección.

Me dice que el hacer empalmar a un hombre la hace sentir más mujer, más deseable y que realmente se emociona, se pone, se excita cuando consigue que algun amigo suyo haga la “maniobra Feli”. ¿y que es la maniobra Feli? le pregunté.

Pues Feli (Feliciano), me contestó, es un compañero de trabajo y a pesar de ello amigo mío :-) que tiene la erección fácil. Trabaja en el almacén, y cuando lo miro de cierta manera, me muevo de cierta manera, me rio de cierta manera, lo veo que, mientras me mira a los ojos, sonriendo, se mete la mano en el bolsillo y se reordena el paquete.

Y veo el bulto de su sexo en relieve, casi saliendose de los pantalones

Y me siento deseable, me siento mujer, me siento hembra por provocar el deseo en un hombre sin tocarlo

Bauticemos la reubicacion de la ereccion desde el bolsillo (seguro que todos nos hemos encontrado en la necesidad de hacerlo) como la “Maniobra Feli” en honor a la inspiradora de la ereccion (no) mostrada en la foto, y de la de Feli, involuntario protagonista.

A veces la Maniobra Feli resulta más escandalosa:

Aqui estamos nuevamente antes de la maniobra

Antes de la Maniobra

Aqui ya no queda más remedio que reubicarlo mejor, o comprarse una talla más de calzoncillos :)

Despues, cuando ya realmente hay que tomar decisiones

4. No nos conocíamos. En el Tatami, sexos sin GPS

Tuesday, June 30th, 2009

Me parecio que Carmen ya no estaba sorprendida, aunque era para sorprenderse. Yo, aunque cliente casi habitual, nunca me había encontrado en esta situación, cuando salimos, vestidos, del Cuarto Oscuro para entrar en la habitación del otro lado del pasillo, donde está el tatami, él ya esta sentado, apoyado en la pared, pantalones abiertos, con el falo como el asta de la bandera. Y ella ya se ha desnudado completamente. Tetas de pera, cuerpo de escándalo.
ramon
Carmen se sienta junto a el, y le pone la mano en lo que tan obviamente se ofrecía, no podía hacer otra cosa. O huir, como una Santa María Goretti, o sumarse a la acción.

Su compañera, nunca supe como se llamaba, va y me abre la hebilla del cinturón, sin una palabra, sin un cariño, me baja la cremallera, me quita los pantalones, como si fuésemos a destajo. Igual que Carmen no era una Maria Goretti, yo tampoco soy un San Tarscicio, así que me dejo. Mi erección le impide bajar los calzoncillos, lo logra finalmente, sonríe, echa mi ropa en un rincón y empieza a acariciarme.

La verdad es que nunca me habían desnudado en el tatami. Normalmente uno está vestido en el cuarto oscuro (a veces con la ropa hecha un guiñapo, pantalones en los tobillos, bragas de medio lado, pero vestido), y después, cuando ya se ha roto el hielo y han venido las ganas, pasa por el vestuario, deja la ropa y agarra una toalla que se pone (o no), para ir a buscar un lugar acogedor. Los paseos de estas parejas, toallas a veces en la mano como único atuendo, circulando entre las mesas del bar es lo que habia sorprendido a Carmen cuando entró.

Pero ahora la veía ya muy integrada, en un tatami casi en pleno lugar de paso de parejas que iban y venían del cuarto oscuro. Yo, situado entre Carmen y ella, alargo una mano y toco ora una teta frutal, dura como fruta en agraz, ora unos muslos en los que daba gana de hundir la cara y olvidarse de todo; tampoco Carmen me abandona, si no que timidamente se baja sobre mi cuerpo, levanta los ojos, me mira, y pregunta:

- ¿puedo?
- help yourself, you’re welcome.

y mientras me come Carmen por primera vez, yo una mano entre sus muslos, otra entre los de la desconocida, pienso que tengo suerte de estar alli.

- ¿tienes preservativo? insiste ella
- si, pero no me gusta follar en estos lugares, me gusta tocar, me encanta que me toquen, pero follar me parece un ejercicio demasiado intimo

Carmen, igual que ella, reparten el tiempo entre mi verga y la de mi compañero. Ya estoy deshinhibido, y pongo mi mano sobre la de Carmen, con lo cual le toco tambien a él. No parece desagradarle, pero sí a ella, que le pregunta:

- ¿nos vamos a dar otra vuelta?
- si. Tomás se sube los pantalones, ella, toma su ropa de una revolada y se marchan, dejandonos a los dos alli, desnudos en el tatami. Carmen y yo nos miramos, sorprendidos,

- que les pasa a estos?

pero bueno, tampoco estamos mucho rato haciendonos preguntas, estamos alli, ella y yo, desnudos, en un tatami, henchidos de deseo y de sangre. Paso la mano entre sus piernas, y me encanta su sexo.

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Porque hay sexos y sexos. Hay sexos que son una abertura, una raja recta en el cuerpo de la mujer tipo plano constructivo, sección CC’ (clitoris a culo), sexos que mas parecen una cicatriz, en los que no existen referencias tactiles, sexos en que uno no sabe por donde anda, lisos, desreferenciados, sexos que precisan de GPS para ubicarse. Ojo, hablo del sexo en si mismo, la tenedora puede ser una persona encantadora, puede hacer el amor maravillosamente, hablo del aspecto estético visual, y táctil también. Y ahí no se puede hacer nada, si la mujer le ha tocado en el reparto el tener un sexo pequeño, monótono, rectilíneo como una carretera del Plan Badajoz, pues eso es lo que hay. Los dedos recorren estos sexos sin referencia, sin curiosidad, un poco perdidos, ignorando si van hacia adelante o hacia atrás y qué encontraran al final del recorrido. Son sexos lineales, carreteras que llevan del punto A al punto B, son, en resumen, sexos nórdicos. Que pueden ser interesantes, como algunas peliculas, por “determinados conceptos”

Pero insisto, no doy de menos a estas mujeres, pueden ser extraordinarias personas y maravillosas amantes, solo que, igual que hay personas que tienen una nariz pequeña, o unos dedos largos, pues las hay que tienen un sexo aburrido.

Otrosi, bien formado, que invita al recorrido

Otrosi, bien formado, que invita al recorrido. Asi es el de Carmen

Y hay otras mujeres que tienen sexos acogedores, con sus hitos miliares, sus localizaciones, sus labios prensiles que abrazan el dedo en la mas suave de las caricias, labios que conducen, casi con movimientos de reptil, hacia donde se unen en un abrazo encantador, labios que con un aplauso mojado nos llevan hacia la entrada en el cuerpo de la mujer, labios verdaderos, hinchados de sangre y savia. Asi son los labios, así es el sexo de Carmen, que recorrían mis dedos por primera vez, invitador, agradecido y, sobre todo, en ese momento, mojado.

No echamos de menos a la pareja extraña. Una mano entre los muslos de Carmen, mi boca en sus tetas, ella se deja hacer. Le pido que abra las piernas, me prosterno entre ellas, me bajo sobre su cuerpo. Objetivamente, la postura es un poco obscena, yo, arrodillado ante ella, el culo en pompa, una ereccion de caballo, comiendomela, mientras ella, incapaz de estarse inmovil ondula su cintura hacia mi boca.

Este es el momento que eligen dos o tres parejas para darse una vuelta por el local, y se quedan alli, completamente vestidas, de pie, mirando el cuadro vivo. Soy vagamente consciente que se acercan, pero me es igual. Aún así le pregunto a Carmen:

- vamos a un reservado?
- para qué ¿te molestan?
- no mucho
- a mi tampoco mucho, sigue

y seguimos.

Link al sweet and sticky tour

nota del autor: la verdad es que me ha divertido eso del estudio estético, que no funcional, de los sexos de las mujeres, probablemente escriba un post ampliandolo. Mientras, lectores y lectoras estan cordialmente invitados a dejar su opinion…

4. La Dakini. Cómo conocer al paciente de Masaje Tántrico

Tuesday, June 23rd, 2009

 

masajes-en-sevilla

Asi que con los pacientes desconocidos a menudo es preciso “navegar a vista”. Porque hay pacientes que no saben en que consiste el tantra, y se sorprenden que, en un momento determinado toque puntos erógenos que provoquen su erección. Y se avergüenzan de ello! Como si ello debiese constituir un problema para una Dakini Tantrica!

Mientras masajeo su cuerpo les infundo conocimientos, les enseño a diferenciar orgasmo de eyaculación… si son eyaculadores precoces les explico como masturbarse con más consciencia, enseñandoles los puntos que condicionan el “reflejo eyaculador” para que, precisamente, los eviten.

A menudo la eyaculación precoz tiene sus antecedentes en unas costumbres autoeróticas incorrectas, cuando la persona se masturba no por necesidad sexual, sino como acto reflejo, para escaparse por unos momentos del estress de la vida diaria; esa práctica deviene, con el tiempo, una actuacion compulsiva que busca una satisfaccion inmediata.

El tantra permite corregir estos “malos hábitos” (no hay criterio moral en esta palabra, son malos en cuanto afectan negativamente a las relaciones de pareja), actuando sobre su raiz inmediata. La raiz lejana, las causas profundas de esta necesidad pertenecen al ámbito de sicólogos, y el tantra no puede ni quiere sustituirse a ellos.
leg massage
Mientras sigo con mis manos.. mis movimientos envolventes. El paciente sigue boca abajo en la camilla, y ya empiezo a notar un cosquilleo en todo su cuerpo que se transmite al mio en forma de energia sexual. Les invito entonces a que muevan su pelvis, que abran su cuerpo, que abran su energía, les indico los puntos erógenos alrededor del ano y en el perineo…más de las dos terceras partes no los conocen, o bien son incapaces de aceptarlos como puntos de excitación por tener miedo a ser confundidos con homosexuales.

A veces me apartan la mano, o comentan: no, aqui no. Evidentemente, les escucho, no se trata de forzar situaciones incómodas. Lo que si puedo decir es que para asistir a una sesión tántrica hay que ir con la mente abierta, porque si la mente no está abierta es imposible abrir el cuerpo.

Si estos pacientes regresan a otra sesión (a veces se quedan como asustados, y supongo que en otra ocasión iran a gabinetes más “convencionales”, donde les harán una paja birmana en un plis plas) ya aceptan mi masaje, y saben que no existen zonas tabués.

Sigo con mi masaje… lubricando con aceite oriental todo su sexo, perineo y testículos.

Debo conocer el estado receptivo del paciente, que, recordemoslo, está tumbado con el vientre en la camilla, para saber si está preparado para darse la vuelta. Es un momento dificil para el hombre, que debe aparecer desnudo ante la masajista. Y es un momento dificil que depende de la persona, porque hay quien puede sentirse avergonzado de su ereccion, pero hay tambien quien puede estar avergonzado de su flacidez. Lo mejor es que sea el propio paciente quien solicite darse la vuelta.

Para ello deslizo una mano juguetona entre su cuerpo y la camilla, palpando su lingam. Si lo siento duro solamente preciso reforzar este estado acariciando sus testiculos y el borde de su ano. Noto al paciente incomodo, su pelvis que viene a encontrar mi mano, dejando mas espacio para su lingam y acercando su centro a mis caricias. Le pregunto:
ereccion1
- te quieres dar la vuelta?

y ya se la da él mismo, sin preocuparse de su desnudez erguida.

Si por el contrario lo he encontrado flaccido, trato de animarlo, con caricias mas orientadas, con presiones en su primer chacra (el pubis) para ver si logro la ereccion. Muchas veces las caricias combinadas en el ano, con aceite, y en el primer chacra, rozando el lingam tambien logran los resultados esperados.

Si no lo logro, no queda mas remedio que pedirle que se de la vuelta.

 

capitulo siguiente: la apertura del cuerpo

3. La Dakini. La Sesión y los Pacientes

Monday, June 22nd, 2009

legmassage2El masaje Tántrico es muy sensual y sensitivo y en él intervienen los 5 sentidos.

Lo primero es abrir los canales al paciente. Y qué son los canales? los canales son puntos energéticos conocidos y utilizados en las culturas orientales. Dicho a la occidental, lo primero es que el paciente se sienta tranquilo y relajado. Con estress, con prisas, con reloj no se pueden lograr resultados.

Para ello le pido que desnude y que se duche, por higiene primero, pero sobre todo, para lograr un primer estado de limpieza, para dejar fuera del recinto tantrico toda la contaminación, humos y prisas de la vida diaria. La ropa, la vida de fuera deben quedar en el exterior del gabinete de masaje.

Se trata que una primera preparación, tanto física como espiritual para lo que va a venir a continuación.

Una vez está el paciente desnudo en la camilla, con música preparada especialmente para el tipo de sesión que he seleccionado, empieza la sesión propiamente dicha, que es una fusión entre música, palabra, movimientos, y, cómo no, olores.

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Olor de incienso, olor de aceites esenciales, olor tambien de las velas que suelen alumbrar tenuemente la escena.

Les acaricio empezando por la espalda, mientras les explico las diferentes sensaciones que van a notar. No es solo un masaje, no es solo caricia de mis manos, es todo mi cuerpo que en algunos momentos se acerca al suyo, para favorecer el intercambio de energia, para que ellos me traspasen como se sienten y yo pueda, eventualmente, corregir la sesión.

Porque, aunque tengo una clientela fiel, tambien hay pacientes que llegan a mi porque “alguien” (no saben quien) les ha hablado de mi, o porque me han “encontrado en Internet”. Hay que descubrirlo todo en estos pacientes, porque aunque hay muchos que, aunque hayan llegado a mi por casualidad, se conocen, conocen su cuerpo y lo que buscan. Tambien existen otros que dicen en la entrevista previa que no tienen erecciones sin Cialis, o que ellos controlan su orgasmo. En función de esto ajusto la sesión, los perfumes, la musica, los movimientos, y de pronto me encuentro con un lingam erguido antes siquiera de haber acercado mis manos, o con los signos inequivocos de un eyaculador precoz.

A veces eso es un problema, a veces no.

Aunque el paciente esté de espaldas a mi, mis manos deben recorrer todo su cuerpo. Los glúteos, el canal que los separa, dejando pasar mis dedos lubricados por su ano. Ahí ya tengo una primera señal,  si el paciente cierra las piernas, sé que será un caso dificil, si, por el contrario, instintivamente se abre como una flor, dejando fluir su energía, sé que la sesión será provechosa para ambos. 

Kundalini

Llego entonces al perineo, y a los testiculos, cogiendolos con ambas manos, notando su textura y su dureza, que me dice mucho del estado fisico del paciente.  Si no tienen tono muscular, si están caídos como fruta madura, si tienen una textura “gomosa” la sesión va a ser complicada, el paciente está flojo (no es que lo sea, es que yo no he sabido o no he podido levantar su energia sexual, y será preciso un mayor esfuerzo).

Claro, este tipo de contactos, manos bien lubricadas rozando, palpando la zona perineal (y perianal), suelen provocar una ereccion en el paciente. Y entonces, igual que antes con las caricias en la zona anal, hay pacientes que temen moverse para ponerse comodos, no olvidemos que estan con el lingam sobre la camilla, y ahora la erección les está presionando, y que se pueden sentir avergonzados de la situación.

Porque un masaje tantrico puede o no acabar en orgasmo, y hay pacientes que no quieren que acabe asi, es su decisión y yo, aunque no la comparta, la respeto.  Estos pacientes, a veces, no siempre,  son los que se sienten avergonzados de tener una erección en una camilla de masaje.

Y en cambio hay pacientes a quienes no importa mover un poco su pelvis, para colocar el lingam en posicion menos molesta,  momento que aprovecho para abrirles un poco las piernas, y alcanzar entonces con mayor facilidad tanto sus testiculos, como su perineo y su zona anal esa zona tan desconocida para tantos hombres, y tan sensible, la piel oscura y fruncida del exterior del ano… ese contacto es un punto dificil para muchos hombres, del cual hablaré mañana. 

Y cuando llego a este punto del ritual, cuando he palpado los testiculos, la zona perineal, la zona anal, ya sé qué orientación debo darle al masaje, si el paciente está preparado para aprender, para compartir su energia conmigo, para participar en un rito ancestral, si en cambio ha venido a probar el masaje tantrico porque la chica que hacia el birmano en otro gabinete estaba enferma, o si, finalmente, está muy lejos de estar preparado para recibir las enseñanzas de una dakini tantrica

link al capitulo de como conocer a los pacientes

6! De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Friday, May 29th, 2009

Total que notando la urgencia, se dedica un poco más al resto del cuerpo, con incursiones a mi miembro. Dos o tres movimientos de subida y bajada, y otra vez los huevos, el culo, otro roce… ya mi cuerpo es solamente mi sexo, no noto nada más que la sangre espesa circulando, los latidos de mi corazon repercutidos en mi pene. Llega a ser molesto, y al mismo tiempo placentero, es dificil explicar esta mezcla. Noto en una de sus caricias que se engarfian los dedos de los pies. Ella tambien lo nota, y sabe que eso es el prologo del orgasmo, y que mejor terminamos, ella su trabajo, y yo mi deseo, asi que de vuelca un poco mas de aceite en las manos, me aprisiona con una mano, con la otra acaricia mis huevos y el punto A (en algun lugar entre los huevos y el culo), acopla sus movimientos a los mios, mi cuerpo, mi pelvis involuntariamente va al encuentro de su mano, cuando ella la baja mi cuerpo sube, y se encuentran en el movimiento eterno, mientras su otra mano alterna posiciones.

chakras

Le miro la cara, concentrada en su labor, concentrada en sus manos sobre mi cuerpo, sonriendo si ve que la miro (a veces no es asi, depende, hay otras masajistas que cierran los ojos, siempre me pregunto si por educacion, timidez, afan de no molestar al paciente, o fantaseando en que se lo hacen a su novio), Tatiana no, mira sus manos que aprisionan mi sexo, los movimientos de mi cuerpo, los dedos de mis pies, con interés profesional, me explicaron que así puede ajustar el ritmo al orgasmo del cliente.

Ya se me cierran las piernas, noto que la tension acumulada del último cuarto de hora está pugnando por salir, y ella, que tambien siente la súbita tensión de mi cuerpo, hace un poco de presión en el chakra sexual, el naranja inmediatamente encima del pene.

Es inmediato, siento la subida del placer, todo mi cuerpo se tensa, para vaciarse en cálidos borbotones, lanzados sobre mi cuerpo los primeros, deslizandose por sus manos los últimos. Cuando mis espasmos han terminado aún no me deja, si no que con suaves presiones y lentos movimientos logra prolongar aun por unos interminables segundos el orgasmo, hasta que mis piernas se cierran y, casi sin querer, pongo mi mano sobre las suyas para que se quede quieta. Estamos asi unos segundos, yo recuperando el aliento, mientras unas ultimas gotas blanquecinas se escurren de mi pija. Ya no puedo más. Ella se separa suavemente, me limpia lo más aparatoso con un pañuelo, me tapa con una toalla de papel y me echa una mantita por encima.

” – quedate el tiempo que necesites, cuidado al levantarte, no te vayas a caer, cuando estes listo para ir al baño, da dos golpes a la puerta pero no salgas tu solo”

Y eso hago, me quedo unos minutos recuperando el aliento, sintiendo como baja el entumecimiento, como ya no siento ningun deseo, como estoy ya listo para aguantar otra semana con mis manos como unico acompañamiento

link al capitulo anterior

Y asi me quedé, tranquilo y relajado. La foto ilustra cómo cuánto, pero estaba fea para ponerla aqui, y tampoco soy yo, pero la dejo como un link para el que sienta curiosidad por saber qué foto iba :)

4. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Wednesday, May 27th, 2009

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Pasa a las piernas, haciendo un trabajo duro con los puños, descontracturando tanto las pantorrillas como los muslos. Como vereis, no tiene nada de sensual. Los movimientos suaves, el olor del incienso y del aceite me dejan traspuesto. A veces es dormido directamente, las más de las veces es un estado de meditación, en el cual uno es incapaz de moverse, pero es razonablemente consciente, y puede dirigir sus pensamientos. Es como el estado de duermevela al que se accede despues de una buena noche de sueño. Pero claro, solo se llega a través del silencio.

A veces las masajistas hablan, como dicen los franceses, “à tort et à travers”, es decir, erróneamente y mal. Nos hacen preguntas sobre nuestro trabajo, se refieren siempre a los mismos temas, que si el estress, que si los viajes…Y no es preciso. Al menos para mí. Estoy ahí para recibir un masaje, si quisiese conversación me subiría a un taxi :) . Una buena masajista se reconoce en su silencio. A veces la masajista trata de hablar, yo supongo que la proximidad fisica del cliente les obliga a tratar de romperla hablando de trivialidades, no lo se. Tal vez si alguna masajista lee estas lineas pueda dejar escrito lo que piensa, o bien dirigirnos hacia algun blog que describa el masaje desde el otro lado de la camilla.

leg-massage

Y mientras estoy en mi duermevela, la masajista prosigue, sin decir nada, sumida en sus pensamientos como yo lo estoy en los míos. Sube hacia los muslos, sin que ello implique ninguna excitación. No puedo evitar sentir sus pechos cuando se inclina sobre mi para alcanzar la otra pierna, pero estamos ahí para trabajar, y yo estoy medio traspuesto.

Y seguimos, solo oigo la música, alguna puerta que se cierra, siento el olor del incienso y el del aceite.

Hemos llegado a una total sintonia con la masajista, mi cuerpo adivina lo que va a hacer, se pone en disposición, cuando está tratando el interior de los muslos abro un poco las piernas, cuando me dobla las rodillas, me dejo hacer.

Me quedo probablemente dormido, porque me despierto sintiendo que ha cambiado la técnica. Del masaje duro, con las manos y los puños ha pasado a la técnica del “effleurage”. El nombre, poco usual en España, es precioso, es una palabra francesa que significa quitar con mucho cuidado los pétalos a las flores. Es rozar con la yema de los dedos el cuerpo del otro.

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Y estamos ya en pleno effleurage, yo completamente despierto, sus manos se deslizan, casi sin tocarme, por mis piernas, por el interior de los muslos, rápidamente. Se ha transformado en la diosa Khali de cuatro brazos, está en todas partes, pero más especialmente en el cuello, en la nuca, en la piel tierna del interior de los brazos, y sobre todo, entre los muslos.

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Igual que antes siento las pulsaciones de mi sexo contra la camilla. Se siente duro, incómodo, nuevamente arqueo el cuerpo, ella prosigue ya directamente entre mis piernas, en los huevos, acariciandolos, haciendo un effleurage de aquella zona, y al mismo tiempo prolonga un poco el contacto, subiendo con timidez, como involuntariamente, hasta el culo, primero con un dedo, que lo roza y se retira. Probablemente más de un hombre se siente molesto si le tocan ahí, y es por ello que ella avanza con precaución. A mi me gusta, casi sin querer se me abren un poco más las piernas, y ella lo interpreta como una invitación. Se pone más aceite en las manos, y me acaricia en toda la zona.

Yo la verdad es que ya no se como ponerme, estoy incomodo con el pene hinchado pellizcado entre mi cuerpo y el colchón. Me muevo, subo un poco más el culo, para dejar espacio, y con eso lo acerco aún más a su mano. Ya no sé cómo ponerme, en que postura estarí­a yo cómodo. Toda aquella calma, meditación y relajacion de la primera parte del masaje se transforma ahora en incomodidad y deseo. Pero no deseo de ella, de su cuerpo, deseo de quitar esta presión que está atormentando mi cuerpo.

Tatiana es una profesional y percibe perfectamente como me siento. Me pregunta si no me gustaría darme la vuelta

Lo hago.

Si tuviese una toalla tapandome, parecerí­a una tienda de campaña. Como estoy desnudo, mi cuerpo, liberado, se alza

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Ya estoy listo

link al capítulo anterior

link al capitulo siguiente

continuará el 28 de mayo. Yendo al calendario que está en la columna de la derecha, y pinchando en la fecha, sigue la historia

1. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Saturday, May 23rd, 2009

Pensando en una amiga, que sabe bien de qué hablo.

Pues empecemos por el principio… me gustan los masajes. Y me gusta que acaben con un “final feliz”, como se dice finamente, que es lo mismo que decir, en román paladino, con una paja.

Masaje

Masaje

Pero eso es al final, empecemos por el principio. Antes de escribir un post, como hacen (o debieran hacer) los periodistas, me documento, como ellos localizo información gráfica, fotos, dibujos que pueda insertar, para airear el texto. Y en general voy de pesca, a ver que sale, pero con alguna idea preconcebida. Y yo buscaba, para este post sobre los masajes, una foto de la situación más habitual, un señor tumbado en una camilla, si es posible desnudo y visto de espalda, con una señora o señorita, en bata blanca, masajeandole.

Y sabeis qué? que en tal vez cincuenta paginas de fotos de google, buscando por “massage”, “erotic massage”, “sensual massage”, “tantric massage” y sus equivalentes en castellano, no he encontrado una sola foto de un señor en una camilla recibiendo un masaje. Señoras, a miles, pero señores, en foto o situación no pornográfica, no, ni uno.

Asi que la proxima vez que vaya a una casa de masajes, pediré a la masajista que me haga una foto, y la colgaré como ilustración del blog, y mi espalda se hará famosa en la Internet, para ilustrar lo que no está ilustrado. En serio. It’s a deal!

Bueno, una foto si que he encontrado finalmente, pero era un poco fuerte para ponerla de entrada, asi que la pondré al final del post, que vendrá por partes, esta es la primera.

Pues si, yo me aficioné al masaje debido a la tensión sexual.

mamporrero

Podría disfrazarlo, decir que me entusiasmaba que me hiciesen masajes, y que un día, como quien no quiere la cosa, me pilló una erección de caballo debajo de la toallita y la muy atenta masajista me preguntó si no estaba incómodo y si ella podía hacer algo por mí (eso fue realmente así, pero no sucedió la primera vez, también será adecuadamente explicado), y a partir de ahí me acostumbré. Podría decirlo, pero no fue así.

Aprovecho de todas maneras lo de la erección del caballo para presentaros un documento gráfico que guardé para ilustrar lo que es un mamporrero. Para los que no lo sabeis, mamporrero es la persona que ayuda al caballo a montar a la yegua, y cuya mano aparece en esta fotografia.

Pero volviendo al hilo de la tensión sexual, me costó años descubrir que, cuando tenía vida de anacoreta y debía ejercer de Simeon Estilita, sin pareja y solo en lo alto de mi columna, al cabo de unos días la consuetudinaria pajilla nocturnal, si bien ayudaba a superar el jet-lag proporcionando un sueño reparador (eso no lo he leido en ninguna revista de esas de divulgación aérea, pero os juro que es más eficaz que el jugo de zanahoria), no era suficiente a efectos de relajo sexual. Y aunque uno insistiese, con un empeño digno de mejor causa, y en lugar de una, fuesen dos, tampoco resolvían el asunto. Al poco subía (el deseo), y empezaba a desnudar con la vista a secretarias y oficinistas, y eso no estaba bien.

Me direis que no puede ser, que un orgasmo es un orgasmo es un orgasmo (a ver si se animan los buscadores), y que al final, el resultado es el mismo, te lo hayas provocado tu solito con tus manitas mirando a Miss November 2005 en el baño, o que sea la Miss November quien te lo provoque en persona. Personalmente, creo que no haría falta que me tocase la Miss, me mira y me corro por la pata pabajo.

raquelgibsonoctoberplayboypictorial2005

Pero bueno, sea hecho por uno mismo, sea por la pareja, el resultado de un orgasmo debería ser el mismo, hacer bajar, entre otras cosas, las hormonas, y en consecuencia, el deseo.

Pues no es así, mis queridos pequeños saltamontes y saltamontesas, no es así.

El orgasmo provocado por uno mismo, no se si por su propia dinámica – es muy rápido -, o por otros motivos, es de muy corto alcance, sus efectos pasan rápido.

Mañana desarrollamos lo que sucede en la casa de masajes…

link al capitulo siguiente

Erección y el sabor de las espinacas

Friday, May 15th, 2009

Un día una amiga me preguntó cómo era, qué se sentía al tener una erección. Y me quedé pensando qué sentía en estos momentos. En general una erección es incompatible con cualquier análisis, todo hay que decirlo.
ereccion-naturismo

Pero aún así, me puse a pensar en cómo se lo podía llegar a definir a alguien que carece del elemento fundamental, y, aunque tenga un sexo que también se hincha y se llena de sangre, finalmente tiene su sexo otra forma, otras terminaciones nerviosas, y con la mayor parte dentro del cuerpo. Nuestro sexo es epidérmico, y genital, e incluso muchas veces un poco ajeno, hace la vida por su cuenta.

Es decir, ¿cómo le defino a alguien el sabor de las espinacas, si ese alguien no ha visto nunca una espinaca, ni ha comido acelgas, y lo que conoce más cercano es una zanahoria? Y, además, el sabor de las espinacas… ¿es el mismo para todo el mundo? Se puede reconocer a un daltonico porque pinta el cielo de un color distinto a como lo veo yo, pero… ¿cómo puedo conocer el sabor de las espinacas que tiene en su plato mi vecino?, como puede conocer el sabor de la sal alguien que no se ha bañado en el mar, ni ha visto un salero en su vida?

erection

Pero al final creo que lo encontré, con algo que nos ha sucedido a todos. Yo creo que todos nos hemos pillado un dedo en una puerta o en un cajón. Al principio, duele horrorosamente. Cuando llevamos un par de horas, ya no duele, pero lo sentimos. Notamos la piel tensa, roja, los latidos del corazón repercutiendose en él. No doloroso, tal vez un poco molesto, tanto que sentimos cierta urgencia para meterlo en un vaso con agua fria.

Pues similar, solo que la urgencia no es meterlo en un vaso con agua fria :)

Y tengo un video del proceso. Desde el inicio, hasta que está ya en condiciones operativas ;) . Yo diria que no es pornografico, si no ilustrativo, pero enfin, la pornografia (o la ilustración) están más bien en los ojos del que mira. El video está filmado con baja definición (es decir, en pantalla pequeña), en formato Quick Time, no es en esos formatos de Internet, que no se ve nada. Asi que para verlo lo mejor es ponerse sobre el link, boton de la derecha del mouse, y “salvar como” en vuestro equipo

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La tienda de campaña

Monday, April 6th, 2009

Recupero este texto, que escribí cuando me dí cuenta que las mañanas habían perdido parte de su encanto (o, dicho menos discretamente, algunas mañanas la sábana ya no formaba una tienda de campaña)

Pan de azucar en Marruecos

Pan de azucar en Marruecos

Azúcar

Aquella mañana, al despertarme fui consciente de que ya no me acompañaba su presencia. No fue una desaparición brusca, una muerte repentina, más bien había sido un suave deshacerse, pan de azúcar mordido, fuerte y duro al principio sobre la lengua, disolviéndose dulcemente, aristas, cada una de ella manteniendo la consistencia del fragmento original, aunque más redondeadas, suavizadas por el tiempo, fragmentos pulverizados entre los dientes, más y más pequeños, finalmente impalpables, dejando sólo su sabor como recuerdo.

Desde que tenía conciencia de mi propia existencia, desde mi primera juventud la recordaba allí, a mi lado en la duermevela del amanecer, cuando lentamente la conciencia va abriendo los sentidos a los ruidos de la casa, al olor del pan tostado y del café, al sol filtrado entre postigos.

Ella aparecía siempre antes de que me diese cuenta, callada, silenciosa. Era mi cuerpo, aún perdido en el sueño, quien primero notaba su presencia, y, suavemente, lentamente, mis sentidos tomaban el relevo, plenamente conscientes ya de su existir. No era molesta, como no son molestas las costumbres, como no es molesto lo ineluctable, simplemente estaba ahí, despreocupada, indiferente a si era incómoda, o inoportuna. A veces, claro, su inoportunidad, o su indiferencia, la llevaba a despertarme a media noche, ansiosa, juvenil. Entonces, en una duermevela cariñosa tenía que jugar con ella y apaciguarla. Otras veces estaba tan dormido cuando venía que solo las trazas de su presencia, descubiertas por la mañana, me hacían recordar su visita.

Mi compañera de sueños, sin duda poco acostumbrada, se sorprendía al principio ante mi aceptación sumisa, mi deliberado desconocimiento de tan intrusiva presencia, interpuesta incluso a veces entre ella y yo. Mis palabras, mis observaciones dirigidas a que, ella también, fingiese ignorarla eran inútiles. Yo sabía que si me levantaba sin hacerle caso, si la olvidaba, desaparecería discretamente y sin rencor, en la seguridad que, a la mañana siguiente, ninguno de los dos íbamos a faltar a nuestra cita. Mi compañera en cambio, sin duda considerándose culpable, o incluso, encantador taumaturgo, creyendo que la visita se debía a su mediación, se sentía obligada a hacerle caso. Entonces el más inocente inicio, el más escondido amago de gesto por su parte era suficiente para que yo perdiese el control de la situación, mero observador de unos juegos breves pero intensos.

Aquella mañana me di cuenta, por primera vez, que algunas veces no estaba allí. No la echaba aún de menos, claro, podía llamarla, atraerla, incluso el pensar en ella era suficiente para que acudiese, ansiosa como siempre, como siempre fiel, presente, voluntariosa, y, también, retozona.

Aquella mañana, al despertarme fui consciente de que ya no me acompañaba su presencia.

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