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Posts Tagged ‘exhibicionismo’

y 4. La habitación de al lado

Monday, January 4th, 2010


Sonia fue volviendo en si poco a poco, finalmente abrio los ojos, me miró,

” – qué cosas me haces hacer, me dijo sonriendo
- te han molestado mucho?, porque no lo parecía
- al principio un poco, pero al rato me olvidé”

y los miró a ellos.

Seguían en la misma posicion, el apoyado en el respaldo de la cama, ella en su regazo. El le habia quitado el sujetador en algun momento, y tenia las manos en sus tetas, mientras la mano de ella se movia entre sus piernas, no me habia hecho ningun caso cuando le pedi que esperara.

” – quereis que nos vayamos? preguntó el.
miré a Sonia. Me miró, y volvió a sonreir
- no, dije, queremos que os quedemos, nos toca a nosotros ver”

Y se cambiaron de posición… aprovecharon para desnudarse, por primera vez vi el cuerpo completo de él. Podemos decir que estaba “contento”. Un hombre empalmado, mostrando su deseo tiene su aquel, incluso para un hombre. Y podemos decir que nuestro vecino ostentaba una erección que me atrevo a calificar con un notable alto. O incluso muy alto.

El se tumbó de espaldas en la cama, y ella primero tomó la erección en sus manos, como ofreciendosela a Sonia, mirandola, inclinandola hacia ella. Pero Sonia declinó la invitacion.

Entonces ella bajó directamente a comerselo. Sonia no se perdia ni un segundo del espectaculo, y ella miraba a Sonia, mientras su boca subia y bajaba. Las piernas de Sonia se abrieron instintivamente, y yo aproveche para poner mi mano entre ellas. No me movere, le dije, sabiendo de su sensibilidad despues del orgasmo, pero dejame tener ahi la mano.

Ella se puso a horcajadas sobre el, lo cogió y lo puso en posición, pero antes de entrar dijo: “de aqui no vas a ver nada, espera”, y se movieron ambos para que Sonia pudiese tener un primer plano. Y pudimos ver el sexo de el entrando y saliendo entre los labios de ella, mientras sus pechos botaban a compas… no estuvieron asi mucho rato, ya se habian calentado lo suficiente antes, enseguida ella se puso las manos entre las piernas, se acarició, mientras aceleraba el movimiento, hasta que se corrió él primero y ella a continuacion… pero en cierto modo fue un anticlimax, porque a diferencia de Sonia (y un poco yo), ellos apenas hicieron notar su orgasmo. Pudimos apreciarlo en el cambio de ritmo, en la expresion ausente de la cara de ambos, pero eso fue todo. Se quedaron abrazados, durante unos minutos, hasta que el salio del cuerpo de ella, con un ruido húmedo, para ir al baño.

Ella permaneció inmovil, piernas y sexo abiertos, como llamandole, como echándole de menos y ese fue el momento de gran contenido erotico, ya que de su sexo abierto como una flor salían gotas de semen que se deslizaban hacia el colchon… Sonia las miraba hipnotizada…

El regresó del baño

“Ufff…. que bien, que descanso, cuando estabamos en la habitacion y os escuchábamos, ya no sabiamos que hacer
- me gusta que os haya gustado
- nos vamos a la habitacion, te dejo una direccion de correo por si os interesa repetir otro dia”

se vistieron y se fueron.

Y Sonia me dijo, despues, durante la noche:

” No me los quito de la cabeza (lo cual no era muy halagador para mi), podriamos repetir?
- ¿con ellos?
- con ellos en otra ocasion tal vez… los hubiese tocado en algun momento… cuando estaban follando, y ella se masturbaba, me hubiese gustado hacerlo a mi… podremos ir a algun lugar de esos que conoces, a ver solo, pero si me animo…”

Asi que probablemente vayamos a Cap d’Agde en un futuro proximo. Pero no creo que hagamos intercambio. Nuestra relacion es demasiado joven todavia… pero si vamos ya os contare.

3. La Habitación de al lado

Sunday, January 3rd, 2010

Se levantaron y se acercaron, timidamente, a los pies de la cama. Miré a Sonia, tenía los ojos cerrados, encerrada en si misma, murmurando, gimiendo, gritando, en el placer que estaba ya cerca… no se iban a quedar derechos junto a la cama, les señalé con los ojos la parte iluminada, la que no ocupábamos, para que se sentaran allí

Cuando se sentaron, en el mismo borde, Sonia notó el movimiento del colchón y abrió un momento los ojos. Los vio a medio metro de ella, me miró a mi, interrogante… “no te preocupes, no nos tocarán”. Sentí que su placer se alejaba… en cierto modo no estaba ya alli. Yo le estaba dando masaje en su centro, estaba a punto, lo habia notado en las ondulaciones del interior de su cuerpo, y, bruscamente, ella se había ido lejos.

Sentí que necesitaba algo más que sentirse expuesta. Me puse encima de ella, abrazándola, cubriéndola con mi cuerpo, protegiéndola. Mi erección chocaba con su cuerpo, la rozaba, pero sentía que cualquier paso apresurado podía romper el momento, así que la abracé, le besé los ojos, le pedí que los abriese, que me mirase:

“Sonia, estas bien? quieres que se aparten? quieres que se vayan?”
“No, me es igual, tu quédate así como estas, abrázame, bésame, pero no te muevas”

Y eso hice durante unos minutos, que ella se acostumbrase a la situación, que se olvidase de todo… Mientras la besaba pensaba que se iban a aburrir … pero me era igual, estábamos alli por nosotros no por ellos. Poco a poco noté que ella regresaba, que me devolvia los besos, que su boca recorria mi pecho, volvia a mis labios, siempre, eso si, con los ojos cerrados. Sonia suele hacer el amor con los ojos abiertos. Pero los tenia obstinadamente cerrados, incluso cuando me tomó en su boca.


Los miré en ese momento, yo si tenia los ojos abiertos, y bien abiertos. Estaban él apoyado en la cabecera de la cama, sentado, ella en su regazo, con la blusa desabrochada, y las manos de el jugando con los pechos. Ella se estaba abriendo la cremallera.

No quería acabar así, no quería acabar todavía… asi que le pedí a Sonia que se pusiese a cuatro patas, mirando a los pies de la cama (y de esta manera, no viendo a los invitados, pero enseñandoles lo que que querian ven), y le acaricié el sexo, primero con la boca, y después con la mano, abriendo los pétalos de su cuerpo como una flor.

Y de paso, los mostraba.

Ella se había quedado en ropa interior, y su mano estaba perdida, inmóvil, en su sexo.

Tomé a Sonia en aquella postura, que sé que le gusta, mientras le daba cachetes que sonaban como disparos en la habitación del hotel. Y volvieron los ruidos húmedos, el chocar de nuestros cuerpos, sus ronroneos de placer, sus gritos… pero no habíamos acabado.

Ellos dos no se atrevían a hacer ningún movimiento que hubiese podido romper la magia.

Le di la vuelta a Sonia, me puse encima de ella, le pedí que abriese los ojos… este momento, el de la penetración, me parece el mas importante, el mas sensual del coito, y quiero ver la mirada de la persona que me deja entrar en su cuerpo. Los abrió. Nos fundimos en un mirar, sus ojos verdes, abiertos, clavados en los mios mientras me hundía en ella, que me aceptó con un suspiro, pero, sobre todo, una sonrisa.

He hicimos lo que se suele hacer en estos casos, indiferentes al resto del mundo, indiferentes a los invitados de la habitación de al lado. Tal vez yo salía más veces de su cuerpo de lo que suelo salir, para darme mas en espectaculo, para que no se perdiesen el cuerpo abierto de ella llamando al mío, para que pudiesen observarlo bien.

Y ella empezó a gritar, como si le fuera la vida en ello, como suele hacer, como si quisiera que todo el hotel, todo el barrio participase en su placer… aceleró el ritmo, puso sus piernas alrededor de mi espalda, se puso en la posición que sabe que dispara mi placer… y caímos exhaustos, en un último suspiro.

Casi antes de recuperarme, los miré. La mano de ella se movia entre sus piernas, debajo de la ropa interior.

Alargue mi mano, cogi la suya, y le hice un signo, como indicando: “después”

Lo entendió

(continuará)

2. La habitación de al lado

Saturday, January 2nd, 2010

Resumen del post anterior: estábamos Sonia y yo en la habitación de un hotel con dos desconocidos, vecinos de habitación.


Apagamos la luz central, y quedaron encendidas las luces de la mesita de noche, que en aquel hotel son focos que se orientan. Como no podía girarlos para que diesen una luz indirecta, los dirigi hacia una mitad de la cama, dejando la otra en la penumbra. Mientras jugaba con las luces, iba pensando cuál iba a ser el siguiente paso…

Sonia no estaba muy convencida, a mi en cambio me excitaba la situación, y no quería que se echase a perder. Así que regresé dónde estábamos sentados, cogí de la mano a Sonia, y le dije: “Ven”

Llevábamos ambos puesto el albornoz que prestan en el hotel, mientras que ellos estaban completamente vestidos, ella, lo recuerdo, llevaba una blusa clara, y unos pantalones vaqueros. Y botas.

Sonia y yo pues nos dirigimos a la cama, mientras ellos se quedaban sentados en el sofá. Sonia me miraba con ojos como platos, temblando un poco, inquieta… ¡qué lejos estaba su seguridad de Ama!. (Si, esta Sonia es la misma Sonia de posts anteriores).

Tenia que hacer que los olvidase, que no los viese. Le pedí que se tumbase boca abajo en la parte oscura de la cama, que le iba a hacer un masaje. Le puse las manos en los hombros, por encima del albornoz, le pedi que respirase hondo conmigo… que es como se inician los masajes de verdad. Nuestras respiraciones se acompasaron, note como se aflojaba la tension en su espalda, y, sin perder el contacto, le quité el albornoz.

Y me lo quité yo.

No es sencillo, hay que trabajar con una mano solamente, pero es importante. Ya habíamos olvidado todo lo que no fuesemos nosotros. Me puse aceite en las manos, empecé por un masaje fuerte, para pasar rápidamente a lo que ambos deseabamos (nos habíamos quedado a medias), que era el masaje sensitivo, dedos como mariposas recorriendo la piel de su espalda, presión en el coccix para abrir su zona pélvica, effleurage del interior de sus muslos, las piernas que se abren imperceptiblemente, dando acceso a su centro.

Yo notaba la mirada de ellos en la espalda… no me molestaba. Me excitaba, pero no como para darme en espectaculo.

En algun cambio de posicion alrededor del cuerpo de Sonia los veia, los miraba, sabía que ellos podían ver también mi cuerpo erecto. No me importaba, me hubiese preocupado mas que no lo estuviese.

Giré a Sonia delicadamente. Ella quiso quedarse en la zona más oscura de la cama, seguí con el masaje en su centro… abrió las piernas para que mis dedos pudiesen entrar en ella, y haciendole el masaje de su vida… empezó a ronronear, ellos se habían inclinado hacia adelante, instintivamente.

No estaban muy lejos, a menos de dos metros de los pies de la cama, pero un poco lejos para ver toda la acción. Pero si oían los gemidos de Sonia, el ruido húmedo del aceite en su cuerpo.

La puse bajo la luz, que hacia brillar el aceite sobre su cuerpo, pero no les bastaba. Se levantaron al unísono, se acercaron un poco más… (continuará)

1. La habitación de al lado

Friday, January 1st, 2010

Sonó el teléfono como a las once de la noche

- ¿?
- ¿diga?
- somos vuestros vecinos de habitación, o bajais el volumen o nos invitais, asi no podemos seguir
- Sonia… son los vecinos de habitacion, dicen que bajes el tono o que vienen
- Pues les dices que ya no nos oiran

Y es que Sonia es escandalosa. Eso para mi es un aliciente, me encanta sentirme macho, me encanta oir su placer de hembra, me encanta olerla, verla y escucharla en estos momentos. Pero claro, tenia la sensación de compartirla con media planta del hotel en el que estabámos, dale que dale, desde hacía media hora.

Sonia puso una sordina a sus gritos, y me comento: es que no es lo mismo… y no, no era lo mismo.

Nos detuvimos, un poco frustrados y le pregunto…
-¿a ti te importaría?
- ¿que es lo que me tiene que importar?
- que vengan
- ¿a qué?
- a mirar
- ¿sólo a mirar? ¿y después les vemos nosotros?
- les puedo decir solo a mirar, no puedo decirles que follen delante de nosotros.
- bueno, si a ti no te importa… porque la verdad es que me he quedado asi asi, como a medias…

Les llamo:
- Lo hemos pensado, y podeis venir, pero la condicion es que no hay intercambio.

y me dice ella:
- eso no es lo que he dicho yo.
- pues se lo dices tu cuando entren

Y, a los dos minutos, llaman a la puerta. Una pareja de edad intermedia entre Sonia y yo, sobre los cuarenta y pocos, razonablemente bien, parecían más un matrimonio que una pareja non sancta como eramos nosotros, y traian una bolsa de lavanderia donde habian vaciado el minibar.

- Hemos pensado que podiamos tomar algo antes… hemos visto que os habiamos interrumpido

Bebimos algo, supimos que se llamaban unos nombres tan poco exoticos como Antonio y Maria Angeles (no son sus nombres verdaderos, pero eran del mismo estilo), que estaban casados desde hacia 10 años, y que habian venido dos o tres dias a Barcelona, por ser vacaciones de Navidad. Y que los gritos de Sonia les habian dejado un poco descolocados al principio, nunca habian imaginado que alguien pudiese gemir asi (mas que gemir, Sonia ronronea o ruge), creian que solo sucedia en las peliculas porno, que primero no habian querido interrumpir, pero que les habian puesto cachondos a los dos, que nunca habian visto otra pareja y que tal vez, si nos llamaban con el ofrecimiento… y si, por eso estaban aqui, que les encantaria que siguiesemos ya (como diciendo, no vamos a pasar aqui la noche). Sonia les dijo que mirar si, que a ella tambien le ponia, pero que por favor, no nos tocasen. Contestaron que desde luego no pensaban hacerlo y que en cuanto terminasemos se iban

- si os quereis quedar, asi os vemos nosotros, dijo Sonia.

se miraron, no contestaron.

Y reemprendimos lo que estabamos haciendo

(continuará)

3. Colaboración: Los pezones. Zona por descubrir

Tuesday, October 6th, 2009

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Después de unos meses, era tanta la confianza que le tenía, que ya no me importó que Raquel viera cómo me masturbaba. Es la única persona en este mundo que me ha visto hacerlo y muchas veces. Boca arriba, ella tocándome los pechos, después de haber recibido mucho placer, con mi mano me masturbaba. Y encontré placer en hacerlo de diferentes formas, para que ella lo viera. No le pedí que me mirara. Al principio, ella cerraba los ojos pero en algunos momentos los abría y me sonreía.

Desde el primer momento le dije que no me importaba que me mirase, pero tardó dos o tres sesiones para hacerlo francamente. A partir de entonces ya no los cerró. Con su sonrisa, con sus muecas, a veces con una leve risa, me incitaba. Un día, al final de un masaje, me confesó que le gustaba mirar y yo reconocí que para mí formaba parte del placer, que así se hacía más intenso. El masaje que había empezado muy seriamente, se había convertido en el placer mayor que he percibido nunca.
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Aún lo recuerdo y maldigo la hora en que no supe controlarme y de una forma muy inconsciente –quizás no tanto, en muchas noches de insomnio me imaginaba que ella me tocaba los genitales y me masturbaba-, cuando me estaba acariciando el vientre, cogí su mano y la cerré sobre el pene con mi mano encima. Raquel la sacó inmediatamente y se enfadó mucho. El masaje acabó como siempre, pero Raquel ya no miraba ni me sonreía.

Antes de irme le pedí perdón. Pero ella me dijo que antes de volver la llamara, porque no estaba segura de querer continuar con los masajes. Y cuando la llamé me dijo que no, que no volviera. Eso fue en enero de 2009. Hace unos días, cuando tenía pensado escribir este relato, que es enteramente real, la he vuelto a llamar, pero no responde al teléfono. Ayer llamé a mi amigo, el que me la presentó, y me ha dicho que ya no está en Barcelona, que se ha ido con su hijo a un pueblo de Andalucía donde vive su madre, que es muy mayor y se está muriendo. Raquel era madre soltera. Probablemente se quedará a vivir en su tierra.

Esta historia me ha hecho reflexionar sobre otra, ésta bastante más antigua –yo soy un hombre maduro-, cuando una amiga mía casada, mayor que yo, me pidió diversas veces que le tocara los pechos y le acariciase los pezones, porque su marido no se lo hacía y cuando se lo pedía, duraba un momento. Iba directamente al grano, decía. Ahora sé por qué me lo pedía, yo aprendí con ella a hacerlo y siempre me ha dado resultado con las mujeres. Lo que no sabía, antes de conocer a Raquel, era que yo podía gozar tanto o más que ellas. Después lo he sabido, pero por desgracia, también he descubierto que muy pocas mujeres, ¡pero que muy pocas!, saben tocarle los pezones a un hombre y llevarlo hasta las estrellas.

Últimamente, tengo que tocármelos yo mismo porque, en este aspecto, voy de fracaso en fracaso. Además, no es lo mismo. Para eso, una mujer es aún más necesaria que para la masturbación.

Septiembre 2009.

4. La Dakini. Cómo conocer al paciente de Masaje Tántrico

Tuesday, June 23rd, 2009

 

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Asi que con los pacientes desconocidos a menudo es preciso “navegar a vista”. Porque hay pacientes que no saben en que consiste el tantra, y se sorprenden que, en un momento determinado toque puntos erógenos que provoquen su erección. Y se avergüenzan de ello! Como si ello debiese constituir un problema para una Dakini Tantrica!

Mientras masajeo su cuerpo les infundo conocimientos, les enseño a diferenciar orgasmo de eyaculación… si son eyaculadores precoces les explico como masturbarse con más consciencia, enseñandoles los puntos que condicionan el “reflejo eyaculador” para que, precisamente, los eviten.

A menudo la eyaculación precoz tiene sus antecedentes en unas costumbres autoeróticas incorrectas, cuando la persona se masturba no por necesidad sexual, sino como acto reflejo, para escaparse por unos momentos del estress de la vida diaria; esa práctica deviene, con el tiempo, una actuacion compulsiva que busca una satisfaccion inmediata.

El tantra permite corregir estos “malos hábitos” (no hay criterio moral en esta palabra, son malos en cuanto afectan negativamente a las relaciones de pareja), actuando sobre su raiz inmediata. La raiz lejana, las causas profundas de esta necesidad pertenecen al ámbito de sicólogos, y el tantra no puede ni quiere sustituirse a ellos.
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Mientras sigo con mis manos.. mis movimientos envolventes. El paciente sigue boca abajo en la camilla, y ya empiezo a notar un cosquilleo en todo su cuerpo que se transmite al mio en forma de energia sexual. Les invito entonces a que muevan su pelvis, que abran su cuerpo, que abran su energía, les indico los puntos erógenos alrededor del ano y en el perineo…más de las dos terceras partes no los conocen, o bien son incapaces de aceptarlos como puntos de excitación por tener miedo a ser confundidos con homosexuales.

A veces me apartan la mano, o comentan: no, aqui no. Evidentemente, les escucho, no se trata de forzar situaciones incómodas. Lo que si puedo decir es que para asistir a una sesión tántrica hay que ir con la mente abierta, porque si la mente no está abierta es imposible abrir el cuerpo.

Si estos pacientes regresan a otra sesión (a veces se quedan como asustados, y supongo que en otra ocasión iran a gabinetes más “convencionales”, donde les harán una paja birmana en un plis plas) ya aceptan mi masaje, y saben que no existen zonas tabués.

Sigo con mi masaje… lubricando con aceite oriental todo su sexo, perineo y testículos.

Debo conocer el estado receptivo del paciente, que, recordemoslo, está tumbado con el vientre en la camilla, para saber si está preparado para darse la vuelta. Es un momento dificil para el hombre, que debe aparecer desnudo ante la masajista. Y es un momento dificil que depende de la persona, porque hay quien puede sentirse avergonzado de su ereccion, pero hay tambien quien puede estar avergonzado de su flacidez. Lo mejor es que sea el propio paciente quien solicite darse la vuelta.

Para ello deslizo una mano juguetona entre su cuerpo y la camilla, palpando su lingam. Si lo siento duro solamente preciso reforzar este estado acariciando sus testiculos y el borde de su ano. Noto al paciente incomodo, su pelvis que viene a encontrar mi mano, dejando mas espacio para su lingam y acercando su centro a mis caricias. Le pregunto:
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- te quieres dar la vuelta?

y ya se la da él mismo, sin preocuparse de su desnudez erguida.

Si por el contrario lo he encontrado flaccido, trato de animarlo, con caricias mas orientadas, con presiones en su primer chacra (el pubis) para ver si logro la ereccion. Muchas veces las caricias combinadas en el ano, con aceite, y en el primer chacra, rozando el lingam tambien logran los resultados esperados.

Si no lo logro, no queda mas remedio que pedirle que se de la vuelta.

 

capitulo siguiente: la apertura del cuerpo

y 2.- Masters, Johnson, desviaciones estadísticas y pastores anabaptistas

Thursday, June 4th, 2009

Pero, si bien las putas participaban con disciplina en el estudio del Dr. Masters, prestandose a sus exigencias financiadas por la Universidad de Saint Louis, pronto se descubrió que los resultados iban a estar tan desviados como los de los pastores anabaptistas del Dr. Kinsey.

Efectivamente, no se puede generalizar sobre el comportamiento sexual humano, partiendo de una base desviada. Y no se tome desviada en el sentido moral, sino estadístico. Es como si en una ciudad hiciesemos un estudio de tráfico usando solamente los patrones de viaje de los taxis, o analizasemos el mercado de pipas de girasol entre los pajaros tomando una muestra donde solo hubiesen loros.

Claro,  la ventaja de usar profesionales para sus estudios es que no se iban a mostrar remilgadas.  Una vez el Dr Masters les explicaba la prestación, y ellas anunciaban el precio,  de existir acuerdo (¡cuánto me hubiese gustado asistir a esas negociaciones, imagino al doctor azorado explicando la prueba, y la señora o señorita diciendo… eso, por 200 dólares, está hecho!) ellas pasaban a la salita, para hacer lo que les habian contratado. 

Pero el inconveniente es que no es lo mismo la respuesta sexual de una mujer (por cierto, no dice la historia si ademas de prostitutas, tambien contrató taxi-boys) que se acuesta con su pareja despues de un dia de trabajo, que la de aquella que se acuesta con el ayudante de laboratorio (voluntario, eso si) y que es su septimo cliente del dia…

Eso lo descubrió el Dr. Masters enseguida, y entonces hizo lo que habia que hacer, buscar una muestra estadisticamente válida, es decir, indagar entre la población para encontrar voluntarios para participar en su estudio.

¿Iba a ser valida estadisticamente esta nueva muestra? Pues no. Mejor que la anterior, seguro, pero estadisticamente válida tampoco, puesto que se presentaban como voluntarios. Y ser voluntario en un estudio sobre la respuesta sexual en la America de los 50 tenia su grado de … no se como llamarlo, ¿morbo? 

Porque el estudio debia ser la contrapartida del de Kinsey, que era a distancia, anonimo y por correo. Y tampoco era tan clinico como uno que se hacia en esta epoca, buscando las zonas erogenas femeninas, donde el doctor, con la paciente en posición ginecológica y  provisto de un palillo de madera con un algodon en la punta, daba toquecitos a la paciente mientras preguntaba: “siente Vd. aumentar su excitación?” y claro, iba a ser que no.

NOO, no era eso lo que queria Masters, el queria la vida misma, queria estar ahí, estar presente, registrarlo todo, entenderlo todo. Posición muy masculina, ya que para el la atracción, el deseo de proximidad, el amor no eran variables computables.

Total, que decidió buscar voluntarios mediante anuncio en la Universidad y a través de sus colegas… Imaginad la situación y el escándalo, 1954, una pequeña universidad del Midwest, buscando voluntarios y voluntarias para un estudio sobre la respuesta sexual!

Y aparecieron 1.273! cómo serían de lanzados estos 1.273 individuos, que se atrevían a romper los tabúes en la América profunda.

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Tampoco eran una muestra representativa de América, pero Masters quería analizar solamente la parte fisiologica, y ahí lo único que precisaba era gente fisiológicamente normal. Uno se puede preguntar como era psicologicamente esta muestra, y no puede menos que pensar en los estudios de Freud sobre la histeria y la forma de curarla. Salieron muchos seguidores de Freud, “curando” histerias masturbando a las pacientes, quienes salían – supongo – de la consulta no se si curadas, pero indudablemente sonrientes.

Pero claro, habia que hacer un proceso de selección entre los 1.273 voluntarios, y sobre todo entre las voluntarias.  Y  buscó un ayudante, mujer, Virginia Johnson, trabajadora social (hay quien dice que sicologa), para hacer las entrevistas, y al final seleccionaron 694 casos, de los cuales 276 eran pareja, 106 mujeres y 36 hombres. Y uno se pregunta el por qué de esta asimetría. Por qué 3 veces mas mujeres que hombres? era mas interesante para los investigadores?

Y se les enseñaron los aparatos que iban a usar, y se les enseño el lugar, una habitación, bien iluminada (había que filmar), con aparatos (vibradores, sondas rectales de presion, electrocardiografos, electroencefalografos), cámaras de cine – no habia tele aun -, y un cristal unidireccional, y se les dijo que si estaban de acuerdo en participar en el estudio, que iban a follar (o masturbarse) alli. Y que para que se acostumbrasen, lo harían primero sin testigos.

Desgraciadamente, he sido incapaz de encontrar foto del laboratorio.

Y eso hacían, primero se acostumbraban a los aparatos, y al lugar suponiendo que nadie los miraba, y una vez ya sueltos y acostumbrados, y capaces de hacer su performance, se convocaba a los técnicos de luz, sonido, aparataje, y los voluntarios actuaban. 

Y desde luego las conclusiones fueron utiles e interesantes, se descubrieron las fases del coito, el reflejo carpo-pedal en el orgasmo, unos reflejos vaginales en el momento del orgasmo, que provocan un efecto succion que aspiraría a los espermatozoides, el rubor post osgarmo y muchas otras cosas que se conocian ya.  Sin ir mas lejos,  Giacomo Casanova en sus memorias habla exactamente de los mismos efectos. Claro que probablemente la experiencia de Casanova era tan amplia como la de Masters, y además de primera mano (por decir algo)

Y se ve que con tanta prueba (asistieron a mas de 10.000 actos sexuales, que son unos cuantos) se animaron entre ellos,  porque ambos,  William Howell Masters y  Virginia Eshelman Johnson se separaron de sus respectivas parejas para rehacer su vida juntos, y comprobar (supongo) en carne propia sus teorias. Tambien debia ser divertida una sesion de folleteo entre estos dos, analizando latidos cardíacos, y tics nerviosos, y coloreado de mucosas “Mira Howard, a mi no me engañas, que la punta de la pija sigue de un color marron oliváceo, y no morado como corresponde, tu has simulado para que te deje en paz”. Claro terminaron separandose.

Enfin, ya se que no es de interes general, pero a mi me divierte esta historia

Link al capitulo 1

1.- Masters, Johnson, desviaciones estadísticas y pastores anabaptistas

Wednesday, June 3rd, 2009

Pues hoy va de historia
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En 1948, el Dr. Kinsey, un medico americano que había sufrido abusos sexuales en su infancia, publica un libro: ” Comportamiento Sexual del Hombre” (el título original era algo más “medico”: Comportamiento Sexual en el Macho Humano), que fue un escandalo y un best-seller. Hemos de ponernos en contexto, en 1948 America estaba saliendo de una guerra mundial, estaba en plena guerra fría, y no faltaba más que un medicucho del tres al cuarto publicase un estudio en el cual decía que el 30% de los varones americanos habia tenido experiencias homosexuales! 

Y, en 1953, publica otro: “Comportamiento Sexual en la Mujer”, que decía que las mujeres americanas, casadas y todo, se masturbaban!

El estudio provenia de 20.000 (si, digo bien, 20 mil) encuestas anonimas enviadas, recibidas, tabuladas… y claro, no faltó quien dijo que los resultados no eran objetivos, porque solo los pervertidos contestaban a cuestionarios sobre sexo, y que seguro que ni los pastores anabaptistas, ni las monjas clarisas estaban incluidos en los resultados
 
Pasan los años, y no cede la polémica, hasta que otro médico, el Dr. William H. Masters decide tomar el toro por los cuernos, y hacer otro estudio que permita además de saber cuándo y con quien follan los americanos y las americanas (eso que había estudiado Kinsey), cómo lo hacen. Y que, para evitar la discusión sobre posible manipulación (de los resultados, no vayais a pensar otra cosa), el lo iba a comprobar de visu, y lo iba a fotografiar y filmar para la posteridad, por si alguien tenía dudas sobre su ortodoxia científica.

Y como era un universitario, involucró a su universidad, la Universidad de San Luis, en el estudio, y con su apoyo y su financiacion, se puso a fabricar aparatos, como ahora sondas de presion vaginales y rectales, vibradores de cristal optico… enfin, toda una jugueteria interesante de diseñar, y divertida de probar.

Y buscó conejillos de Indias (y no, no haré la broma que esperais) que quisiesen colocarse los artilurgios, y hacer demostraciones de los mismos a todo el elenco universitario, un poco como el estudio de la Universidad de Groningen, del que doy el link, porque merece ser leido en su totalidad. El Hospital Universitario de Groningen disponia de un scanner para hacer TACs, pues que menos de meter a una pareja follando, y ver como se ubica todo? porque claro, estoy seguro que teneis dudas de por donde meterla? o de como queda cuando está dentro? pues en la página os lo aclararán todo. Y no tiene desperdicio el texto, dicen en particular que hubo que desmantelar medio scanner, quitando la camilla, ya que dos personas no entran, y que la unica pareja que funcionó bien (sin Viagra, con orgasmo normal) fue una de ellas, que daba la casualidad que eran “acróbatas callejeros y estaban acostumbrados a actuar bajo presión”

Y siguiendo el párrafo de los conejillos de Indias (que debian de ser unos conejazos de cuidao, astifinos y corniveletos), contrató a un elenco de putas que quisiesen usar el vibrador de cristal, en tanto las sonda  media sus emociones.

Y mientras, el cuerpo medico habitual, mirando a través de un cristal espejado.

link al capitulo segundo y ultimo

El exhibicionista pudoroso

Wednesday, May 20th, 2009

Pues eso es lo que he descubierto que soy, un exhibicionista pudoroso. Me es igual mostrar mis vergüenzas (o mis honores) a perfectos desconocidos, me sería indiferente aparecer en vivo y en directo follando en la television de Tanzania, pero me sería prácticamente imposible participar (no digo ya ser el protagonista, solamente participar) en un show de Tunik en España, si el show representa algo más que salir desnudo.

A que no es la foto que esperabais?

A que no es la foto que esperabais?

Y más aún, puedo estar desnudo en un escenario (un dia posteo la historia aqui mismo), siempre que los que asistan al show hayan venido a lo mismo que yo, a ver un show erótico, pero en cambio soy incapaz de bailar algo que no sea un slow en una pista de baile. Bueno, y también un forró, que es un baile brasileño tan sensual que hace que la lambada parezca una sardana. Pero esa es, también, otra historia.

Y es que el pudor (del cuerpo, del alma) es una cosa extraña, es mucho más fácil perderlo ante desconocidos.

Tiene sentido que uno pueda explicarle cosas a su vecina de asiento en el avión lo que no puede razonablemente, explicar a su pareja, con quien comparte su vida? Tienen sentido estos amores apasionados por Internet, de gente que está del otro lado de la pantalla, y que no se conoce?

Tiene sentido escribir este blog?

En el cine y 3

Wednesday, May 13th, 2009

porno movie

La situación me parecía irreal, yo allí, en público, en la semioscuridad, a horcajadas sobre mi pareja, mientras no uno ni dos, sino tres tíos nos miraban follar!

Y de pronto, como si se hubiese dado la voz, vienen más, nos rodean, se ponen de rodillas sobre la butaca de delante, de espaldas a la pantalla, mirándonos. La verdad es que me sentí agobiada durante un momento, pero solo un momento. Me abracé a mi pareja, que habia perdido el mundo de vista. Es una ventaja de los hombres, cuando les sube la polla, se les cierran los ojos, estaba sumido en si mismo. Yo no, era perfectamente consciente del lugar, del ambiente, de los ruidos y los olores, y de mi sexo envolviendo al de mi novio, de la gente alrededor, del ambiente lascivo…

Y uno de los espectadores me hace signo de que me desabroche. Y eso hago, me abro la blusa, me levanto el sujetador, y me separo un poco de mi novio. Mis tetas ondulan, los pezones rozan la camisa de él, y es una sensación extraña y excitante. Por el roce, por el ruido de mi piel dura sobre su ropa, por los suspiros que se me escapaban, casi en sincronia con la pantalla, que no importaba a nadie. Nunca lo habíamos hecho así, vestidos, sentados… y con público.

Pero me era igual, el vecino de al lado se masturbaba ferozmente, el de detrás aún me tendía su pija en un vano intento de que hiciese algo con ella, y mi novio estaba a punto de correrse.

Desmonté, él reventaba de deseo, lo tomé con la boca, y en un momento estaba suspirando, y en dos vaciándose con grandes sobresaltos. La mano caritativa de un vecino me entregó un paquete de pañuelos de papel, que pude usar para asearme yo, y, con mucho cariño, para asearlo a el, pasando y repasando el pañuelo por su polla, aún hinchada, mientras nadie perdía detalle.

Y el solo alcanzó a decir, mientras se recuperaba
- estamos locos

Y yo no estoy tan segura

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