Posts Tagged ‘masaje’

1. Colaboración: los pezones masculinos, terra incognita

Saturday, October 3rd, 2009

Hembra o Varón?

Pregunta sencilla. Casi seguro que conocéis la respuesta. Animo, sin avergonzaros

Yo soy:


 Hombre

 Mujer


Esta es una historia recibida. La cuelgo sin tocar una coma, tal como la he recibido, con los nombres propios que usa el autor, aunque he buscado las fotos que me han parecido mas adecuadas, y la recorto en tres entregas, que tengan la longitud adecuada.

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Ésta es una historia real. Ocurrió a lo largo de un año y medio y terminó en enero de este año. Por mi culpa. A veces cometes actos irreflexivos que acaban con una experiencia que ya había entrado en tu vida como algo importante. Al final de la historia comprenderéis por qué lo digo.

Todo empezó en una cena de matrimonios, cuando un marido comentó que desde hacía unas semanas acudía a una masajista que calmaba sus nervios y le daba fuerzas para volver a la vorágine de cada día. Como es de rigor, se sucedieron los comentarios sobre qué le debía hacer la masajista y las consabidas bromas, que quedaron atajadas cuando él afirmó que ella era una persona madura, de unos 50 años, muy competente y que no se anunciaba en los periódicos, porque sólo admitía clientes cuando se los presentaba una persona conocida. Era un masaje serio. Al decirlo junto a su esposa, nadie lo dudó. Además, su esposa también iba a hacerse masajes de vez en cuando.

A la mañana siguiente le pedí por teléfono que me facilitara el acceso a la masajista y me dio su número. No diré su nombre (sé su nombre completo porque figura en varios diplomas que cuelgan de la pared del gabinete de masaje), pero para nombrarla de alguna manera, la llamaremos Raquel. Cuando la llamé, mi amigo ya la había puesto en antecedentes. Al cabo de unos días, me presenté a la hora convenida y me dio un masaje por todo el cuerpo, primero boca abajo, luego boca arriba (excepto en los genitales). Realmente era serio y de una gran calidad. Quedamos para la semana siguiente. Entonces, reservé hora cada miércoles por la mañana y se fueron sucediendo los masajes sin novedad. No hablábamos mucho. Los masajes eran largos, de duración variable, no hacía más de cinco masajes al día. Al acabar cada masaje hacía una cosa peculiar: te preguntaba lo que te había gustado, lo que no, lo que notabas a faltar, etc. y lo apuntaba en una ficha abierta a tu nombre, aunque para guardar la intimidad se trataba de un nombre supuesto (por ejemplo, yo me llamaba Santi III, porque ya había otros dos clientes más antiguos que yo con el mismo nombre que se me ocurrió darle). Según decía, la masajista tiene que amoldarse a los gustos del cliente, que son diversos y muchas veces contradictorios.
cuerpo masculino
Al cuarto o quinto masaje, no recuerdo con exactitud, al acabar cada parte (boca abajo, boca arriba), estuvo un corto espacio de tiempo (quizás uno o dos minutos) pasando sus dedos muy suavemente, como acariciando todo el cuerpo, excepto, naturalmente, los genitales. Cuando me preguntó sobre el masaje para anotarlo en mi ficha, le dije que las caricias finales me habían gustado mucho y que hubiera deseado que durasen más tiempo. Me dijo que no había problema, pero que me advertía que en ningún caso me tocaría los genitales, que eso estaba terminantemente prohibido. Acepté. Lo cierto es que cuando pasaba sus manos por la parte interior de los muslos, era inevitable que rozara a veces la bolsa de los testículos, pero no pasaba de ahí.

Al masaje siguiente, las caricias se prolongaron por más tiempo. Yo le hacía ver donde me gustaban más con suspiros o jadeos, primero tímidamente, pero al ver que los aceptaba sin problemas y que tenían como consecuencia que las caricias se localizaran mas especialmente en las zonas para mí más eróticas, empecé a acompañar los suspiros con las palabras para indicarle lo que me gustaba que hiciese. Al acabar el masaje, le dije que sabía acariciar muy bien y que le agradecía que hubiera durado un buen rato. También le mencioné que mis partes preferidas eran las nalgas, las piernas y, especialmente, los pezones, que nunca nadie me había acariciado y que había notado un gusto muy especial cuando pasaba la mano sobre ellos. Ante mi sorpresa, me dijo:

- Es que los hombres creéis que es cosa de mujeres y eso depende más de las personas, que del sexo de cada uno. Hay hombres que son muy sensibles y otros no, y lo mismo pasa con las mujeres. Algunos clientes me piden que insista ahí y yo no tengo ningún inconveniente. Lo único que no me puedes pedir es que te toque los genitales y lo que nunca debes hacer es tocarme a mí, ni por asomo. Todo lo demás forma parte del masaje.

Continuará

1. Post recibido: La pareja

Sunday, September 6th, 2009

A raiz de mis posts sobre masajes, he recibido un email con una historia que me gustaria compartir con vosotros. No sé si la historia es real, y en el fondo importa poco, es creible, y eso le da su interés.

Aparentemente, las masajistas no solo tratan hombres, si no también parejas. Esta es la historia:

ritual salaBueno, lo raro que pidíó la sesion ella y no el , como suele suceder siempre, y era una sesión de pareja. Les pregunté la edad, ella tenia 32 años, el 39… Le costaba un poco explicar por teléfono cuál era la situación, que les llevaba a ponerse en contacto conmigo. Al final, en un susurro, me dijo que ella tiene dificultad en la penetración, que le duele, que no tiene orgasmos… tiene la idea que el pene de el es muy grande.

Quedamos, arreglo el gabinete, hago un arreglo floral (a los hombres estas cosas les interesan menos), y cuando llegan me di cuenta inmediatamente que él había venido a regañadientes, pero que la amaba.

Antes de nada hay que lograr que los pacientes se sientan cómodos, hablamos de todo y de nada, llevan viviendo juntos cinco años, todo les va bien excepto la cama. Si hacen el amor, pero como a ella le duele – no siempre, pero muchas veces – buscan derivativos. Y cuando quieren de verdad hacer el amor, se inundan de lubricante. Ella se queja diciendo que es que no le entra, que el la tiene enoooooooooorme, anchisima, y que ahora que van a por el hijo quisieran que no fuese compartido con frasco de Durex.

El no dice nada.

Estaba intrigada por verle a él. La verdad es que por el gabinete pasan todo tipo de personas, pero pocas con un pene enooooooooorme.

Baño ritualComienzo el ritual tántrico. Ahora todas las masajistas se adjetivan como “tántricas”. Se ha creado un tantra falso, que consiste en dos o tres técnicas, más viejas que el andar a pie, y que tratan – sin exito – de retrasar el orgasmo. Tantra es mucho más que eso, el acto sexual constituye una parte mínima, tantra es una aproximación holística al sexo, que incluye movimientos, olores, musica, ambiente, y, como no ciertas técnicas.

Así que antes de la ducha la preparo a ella, especialmente las manos…le enseño unos ejercicios para abrir sus dedos que me enseño una bailarina hindu en Puna, y le pido a él que se meta en la ducha, que al poco le traeré yo a la NOVIA.

Le explico a ella que yo asistiré al ritual del baño, iré dando las instrucciones, y que en lo posible deben hacer lo que les digo. Que hay mucho de expresión verbal en el baño, que el sonido del agua facilita el hablar.

Les explico que primero entrará ella sola, y deben ponerse espalda con espalda, sin mirarse, luego entraré yo y les dirigiré.

Entra ella, tras medio minuto, que se acostumbren a la sala, a la situación, al tacto de la espalda del otro sin mirarse, entro yo. No puedo evitar el mirar la enoooorme verga de él, ya erecta. Y puedo decir que de enorme nada, de tamaño normal. Tal vez algo mas gruesa que la media, pero tampoco un mismo pene está igual todos los días. Ibamos a tener que cambiar el guión, yo venía preparada para una incompatibilidad física, “no cabe”, y no era eso. Excepto que ella fuese anormalmente estrecha (y ya le habia preguntado si habia tenido hijos – no – porque España tiene el dudoso record de episiotomias en el parto, y una episiotomia cerrada más de la cuenta, o mal cicatrizada genera vaginas demasiado estrechas.

Eso es lo primero que debía averiguar.

(continuará)

La unica condición para publicar el post es que pusiese su nombre, Deborah, su teléfono 647 298 354 y que dijese que está en Barcelona. Las fotos son sacadas de Internet, porque su correo no contenía ninguna

Curiosa estadistica (viene del foro Priligy)

Friday, September 4th, 2009

Pues hace unos años, cuando vivía solo, me hice amigo de una masajista. Como sabeis los que seguís estas páginas, me gustan los masajes, la proximidad fisica con la masajista no tiene sentido para mi si despues no alivia la tension, y me hace una pajilla.
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No hay sensación de que “esté mal” el hacerlo, ni siquiera que sea un acto sexual, es, más bien, una necesidad, como el beber cuando se tiene sed. Probablemente esto sorprenda a las mujeres que lo lean (si es que hay alguna que lo hace), pero, realmente, no tengo más sensación de intimidad con la masajista en el momento en que me pone aceite de masaje en la pija y me la abraza con sus manos que en el momento en que muac, muac, nos damos dos besos de bienvenida o de despedida. Por eso mismo no pido ni birmano, ni francés ni otras especialidades internacionales. Yo, una paja carpetovetónica, recia y varonil al acabar la sesión.

Pero todo eso nos aleja del corazón del asunto, y de lo que motiva el post.

Uno, que es charlatan y putón desorejado, habla por los codos, y como no está muy inhibido, pues se hace amigo de la gente. Y me hice amigo de la masajista. Me direis si a raiz de esto me hacia gratis los masajes? la respuesta es no, nuestra relacion era de amistad (digo era porque vivo ahora en otra ciudad), sin ventaja fuera del gabinete de masaje, y muy profesional en el.

Pero, aprovechando nuestra amistad, le pedi que me sacase de una duda. Yo queria saber si sus otros clientes duraban, antes de correrse, tan poco como yo. Dijo que habia de todo, más rápidos, más lentos, y clientes que, por mucho que ella insistiese, aunque se les paraba como decia ella (es decir, se les ponia dura), no se corrian. Y que ella les daba 15 minutos. Es decir, que en el masaje de una hora, ella dedicaba 30 minutos al masaje, 15 minutos a la estimulacion, como ella llamaba a la paja, y 15 para cambio de ropa. Ella, a la media hora, iniciaba la estimulacion, y si a los 45 minutos de iniciado el masaje el tio no se habia corrido, o pagaba otra hora, o a la calle.

Asi que yo seguia con mi duda. Eso de que los otros clientes eran más rápidos, más lentos, o igual… yo necesitaba cifras, numeros, estadísticas…

Así que le pedi que me apuntase en una libreta el tiempo que tardaban sus clientes en correrse. Me diréis que hay mentes enfermas, pero yo sentía (y siento), como os digo, más que curiosidad por el tema. Ya lo habreis visto con la historia del Priligy.

Y le dije que no me dijese el tiempo que yo tardaba, que me tratase como un cliente más, que apuntase, y despues le diria cuánto me parecía a mi haber durado.

Supongo que sabeis, a estas alturas del partido, como funciona un masaje (del que llaman “completo, antiestress, final feliz”), la masajista va mariposeando haciendo un masaje más o menos bueno, ahí ya depende de la masajista, y pasado el tiempo, empieza con el sensitivo, más o menos apoyado, más o menos localizado según la respuesta del cuerpo del paciente.

Y una vez el hombre está en condiciones, le masturba.

Yo le pedí que calculase la edad del cliente, o se la preguntase y que midiese el tiempo entre el momento en el cual empezaba realmente la masturbacion (es decir, ya no mas caricias ni mas sensitivo, la pajilla pura y dura), y el momento en el cual el hombre se corre.

Y la verdad es que los resultados me sorprendieron… claro, la muestra no es estadisticamente válida ni en tamaño, ya que deberia tener un tamaño de más o menos 700 individuos :) para representar a la sociedad, ni tampoco era antibias, que se llama, es decir, era una muestra seleccionada. Como hacer una encuesta de calle sobre religión, y ponerse a encuestar a la poblacion en la calle, si, pero delante de la catedral a la salida de misa de 12.

Probablemente los hombres que van a un masaje estan mas urgidos por la naturaleza que el comun de hombres que uno se encuentra en el autobus, por ejemplo. Y como no podia practicarse la prueba en el autobus, habia que esperar a las victimas en el gabinete, adonde llegaban con ganas.

En cambio, si que estadisticamente estaba bien que la masajista fuese siempre la misma, ya que las cosas las podia hacer razonablemente igual, eso si, siempre adaptandose a los gustos de cada cliente.

Pero la variacion de lo que se puede hacer con las manos no es mucha, y ella me dijo que para eso lo que queria era que el hombre acabase rapidillo, que si no se le cansaba el codo, asi que buscaba la manera que veia que el hombre respondia mejor. Lástima no tenerla a mano, porque le pediria que nos explicase las variaciones.

Pero me despisto…
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En resumen, tamaño de la muestra, 34 individuos, edad promedio 43. Eso me sorprendió, ella no hace selección de clientes, y yo crei que iban a ser más jovenes.

Los Speedy Gonzales de la muestra son dos, y duran 2 minutos, y no son los mas jovenes, no solo eso, sino que estan por encima de la media de edad: 47 y 51 años

Despues dos mas de 3 minutos, uno con 26 añitos, lo cual es lógico, pero otro de 60 (ole ahi!)

Despues, el grueso de la curva, hay 11 clientes que duran 5 minutos y 4 con 7

Y después quedan 6 de 10 y 8 de 15. No suma 34 porque he saltado algun valor intermedio.

Y en el grupo de 15 minutos, las edades van entre los 28 y los 52.

Claro, a mi me gustaría ahora repetir la prueba ahora con Priligy.

Y, me preguntareis: ¿cómo quedé en el ranking bíblico? (biblico por aquello de que los últimos serán los primeros. Cuando ella me preguntó lo que me parecia que habia durado, le dije: entre tres y cuatro minutos, aunque no me podía concentrar mucho en pensarlo porque tenía las neuronas en otra parte. Y me contestó: pues no, el doble!

Asi que quedé bastante contento.

Con lo que se demuestra que todo es relativo.

1. La Dakini

Wednesday, June 17th, 2009

Hace unos días recibí un relato, que  me apresuro a poner aquí, por su indudable interés, ya que es la visión, para entendernos “del otro lado de la camilla”.  Me lo ha enviado alguien que dice ser “Dakini” es decir, masajista tántrica

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Aprovecho la ocasion para dar las gracias a tan amable contribuyente, y a animaros, si os apetece, a escribir alguno.

Por mi parte estoy tambien preparando una serie sobre el orgasmo, tanto masculino como femenino… sabeis que solo analizandome a mi mismo (que es el modelo que tengo mas a mano :) , he identificado al menos tres, si no cuatro tipos de orgasmos distintos? pero eso sera tarea de fin de semana. 

Y, obviamente, si quereis compartir alguna experiencia con los otros lectores, sysop32@yahoo.es

 


La Visión de la Masajista Tántrica (Madrid)

Hace más de 5 años que me dedico a esta profesión de masajista Tántrica y me encanta lo que hago. Sé que este espacio es muy especial y es más que un simple masaje. Varios factores contribuyen a que así lo sea: la decoración, los aromas, la higiene, la música seleccionada, pero sobre todo la actitud profesional.

El tantra se basa en el placer como fuerza sanadora, utiliza la energía sexual para abrir los canales energéticos del cuerpo y la mente. Sobre todo ayuda a desconectar los pensamientos, darle un descanso a la mente y conectar más con la energía del corazón.

Si, ya sé que para muchos solo es un modelo de masaje erótico recien aparecido, de pronto además de los masajes birmanos, griegos, franceses y alemanes, aparecen los masajes tantricos. Pero no.

Evidentemente, no es sencillo distinguir el grano de la paja :)

Os puedo asegurar que el mío es más que eso.

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Manejar el Masaje Tantra es todo un arte… algunos dicen que poseo “Manos Sabias”…. Sé perfectamente cómo, dónde y cuándo tocar. Y, eso se aprende con la práctica…con una escucha atenta y total presencia ante el ser que literalmente se “desnuda” ante ti.

A decir verdad la sesión comienza ya con al llamada telefónica, una voz proporciona mucha información al que sepa interpretarla, estado animico, afinidad, y, por que no decirlo, posición social.

Por lo general, el paciente desconocido se encuentra ansioso. Ha llegado a un lugar que no conoce, se va a desnudar, manos desconocidas van a actuar sobre su cuerpo, no sabe qué esperar.  Sin ser una situación estressante, si que no representa la mejor manera de empezar. No puedo decirle: desnudate completamente, te duchas, te tumbas en la camilla y cuando estes listo, me llamas. Simplemente, esto no se puede hacer.

Lo primero es lograr que el paciente se sienta cómodo, cuidado, acompañado. En una charla previa le explico qué puede esperar del masaje, en qué debe fijarse. Por mi parte por el modo de expresarse, su voz, su mirada, su estructura corporal, sus expresiones faciales capto la personalidad y me aporta elementos para trabajar en la sesión.

Para ponerles en confianza, y al mismo tiempo para conocer mejor sus costumbres, incluso su sexualidad, tenemos un rato de charla. Lo primero es determinar si aceptan su cuerpo, si pueden hablar de él, de sus reacciones, o hay que usar subterfugios, perífrasis…

Si se sienten cómodos con sus relaciones sexuales, si hablan de ellas sin preocupacion ni complejos, ya sé que asisten a unas sesiones de masaje tantra porque desean mejorar como personas a través del sexo. Son pacientes que tienen las ideas claras, y pueden explicar qué es lo que desean exactamente: aprender la capacidad de retrasar el orgasmo, o incluso llegar al orgasmo “seco”, que permite al hombre ser multiorgásmico.  Con ellos es fácil hablar, explicar, no hay zonas prohibidas, ni en la conversacion, ni en general (y hablaremos de ello) en su cuerpo.

man with hood in alley

Ahora bien, también hay pacientes que no asumen su sexualidad, que no pueden hablar de cómo es su orgasmo, de cómo hacen el amor con su pareja, si se masturban o no (yo creo que todos los hombres lo hacen). Parece que hayan llegado al masaje tantra por curiosidad, y ver en qué consiste eso de que se habla tanto.

El tantra es una técnica completa, no es simplemente una manera especial de hacer un masaje, no es lo mismo que el birmano o el cubano, y sin conocerlos, sin saber lo que buscan, sin prepararlos, es imposible el realizar un trabajo 

Las Dakinis, las verdaderas masajistas Tantricas somos seres especiales en el sentido que poseemos una energía sexual elevada y, es por ello que podemos despertar la energía en otros.

Somos dadoras de vida “Life Givers”.

 

Continuará

2. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Sunday, May 24th, 2009

Pues despues de la larga introducción de ayer, vamos a la casa de masajes, vosotros calladitos, que no os vean. Pero antes, hay que elegir. La oferta es amplia, en los diarios hay montones. Seleccionamos un anuncio que nos llame la atención, el que esté especializado en masajes (o al menos, que lo diga) debiera constituir una garantía, porque no queremos sexo, queremos un buen masaje. Llamamos por telefono, nos gusta la voz, nos indican disponibilidad, y para allá vamos.

Llamamos, puede ser un piso o un local en la planta baja, nos inspeccionan por la mirilla, y nos dejan entrar. Nos pasan a una salita de espera de una única silla, no es como la consulta de un médico, donde todos nos miramos. Y nos explican las especialidades de la casa: masajes deportivos – deben ser hechos por una gimnasta -, shiatsu – por una japonesa -, reductivos – por una jivaro – y finalmente, el que nos interesa, el sensitivo. Nos hacen preguntas ya mas concretas dentro del sensitivo, categorías, clases dentro de cada subdivisión, tenemos que decantarnos entre especialidades abstrusas, hay que dominar, como en todo, la jerga propia de la especialidad. Tenemos que saber diferenciar un tailandes de un cubano, un griego de un francés. Que no, que un francés no es eso:

masaje frances

masaje frances

Decimos (yo, que vosotros estais de oyentes) que queremos un masaje deportivo, con un acabado manual.

Esa es la linea de base de todos los masajes, el más sencillo, y por ende, el más barato. Nos quieren colocar alguna especialidad, la chica desnuda (suplemento 20 euros), acabado cubano (suplemento 30 euros), dos chicas (¡si una ya no me la acabo!), masaje tailandes, birmano (que no se realiza con las manos, puse foto, paciencia). Que no, que queremos el masaje garrafón, eso si, hecho por una chica que sepa de masaje deportivo.

toulouse lautrec

toulouse lautrec

Nos dicen que ahora pasan las chicas, y pasan dos, tres, media docena, depende de la hora y del tamaño del lugar.

- hola, soy tania, una sonrisa de bote, besito en la mejilla y se marcha
- hola, soy tatiana, mismo ritual
y asi desfilan las yessicas, sues, y otros nombres improbables.

Aqui una foto de las chicas mientras nos estaban esperando

Ya está, ya han pasado todas, nos ha gustado la sonrisa de Tatiana. Viene la encargada, de decimos que Tatiana ha sido nuestra elegida.

Nos pasa a una habitación dónde solo hay una camilla, nos dice que nos desnudemos que ahora llega Tatiana que nos llevará a la ducha, nos entrega toalla y zapatillas. Desnudo, con la toalla en la cintura, esperamos a Tatiana. Llega, nos lleva a la ducha, nos dice que no salgamos del baño, que ya vendrá ella a buscarnos, y eso hacemos, disciplinados. Estamos ya, y para una hora, en manos de Tatiana.

Nos recupera en el baño, nos lleva al cubiculo de la camilla, nos pide que nos tumbemos con la espalda hacia ella.

masajes mujer a hombre

Y para los que han llegado hasta aqui… tachan tachaaaa, ¡El Birmano! que, os recuerdo, no ha sido el que hemos elegido.

link al capitulo siguiente

link al capitulo anterior

paja-birmana

Masajes

Tuesday, April 7th, 2009

Al hilo de lo que deciamos el otro día, sobre “sensibilidad”, decir que me gustan los masajes. Darlos y recibirlos. Y, al contrario que las caricias (me gusta más hablar de acariciar que de masturbar, pero lo habeis entendido), me gusta más recibir masaje que darlo.

Aunque no nos andemos con circunloquios vergonzosos, en el masaje existe una proximidad física entre masajista y masajeado cuya frontera es muy dificil de establecer. El masaje que me gusta es el que tiene “final feliz” como se suele decir discretamente, y que de hecho es aquel que acaba en una pajilla. Si, imagino que hay quien se horrorice (aunque probablemente no esté leyendo esto, sino el Tus Labores On Line) extrapolando la situación y pensando: a mi no me toca ahi un/a desconocido/a ni harto de vino. Pues a mi si. Se quita uno al mismo tiempo la sequedad de piel, y la calentura. con lo cual uno puede ir a trabajar con otro talante, sin mirar el escote de las secretarias.

Y, yendo a la sensibilidad de la que hablaba el otro dia, hay masajistas buenas y malas. Las hay que empiezan asi:

masaje

y acaban sacudiendo el lingam (o la pija) como si hubiesen aprendido por correspondencia haciendo practicas con un nabo o una berengena, porque ya un plátano era demasiado sensual para ellas.

Y hay otras que leen el cuerpo, y que en cuanto te ponen la primera mano en la espalda (el ritual es el ritual, y se empieza por un masaje en la espalda, un dia os lo explico entero), sabes que tienen el tacto, que saben lo que hacen, y que lo hacen con interés y cuidado.

Y es que el masaje es como todo, lo hay bueno y lo hay malo, es como los melones, que no sabes como estarán hasta que los pruebas.

Y ya puede ser demasiado tarde.

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