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Posts Tagged ‘masturbación por masaje’

y 6. La Dakini. El Final de la sesión y el orgasmo

Thursday, June 25th, 2009

Ya llega el momento en el cual el paciente no puede resistir más, su cuerpo está pidiendo el descanso del orgasmo.
Nipple B&W

Si el cliente, por los motivos que sea (vergüenza, religión, fidelidad) me ha pedido no llegar al orgasmo conmigo, la sesion termina suavemente, alejando mis manos las zonas erógenas, acercandome maternalmente a él, que se vaya relajando.

Ahora bien, en casi todos los casos, llega el momento de terminar.  Mis manos que se deslizan, la derecha cogiendo el lingam y la izquierda los puntos del Ano. Le pido que sea el quien mueva la pelvis, yo dejo quieta mi mano en su lingam, mientras toco sus puntos erogenos del ano.  Mi mano está inmovil, es su lingam el que se mueve bajo ella, son sus movimientos, no los míos los que liberan su energía Kundalini.

Miro su cara, sus reflejos involuntarios, cierto movimiento de los ojos, de los dedos de sus pies para conocer el momento en que debo apoyar más en su zona anal, presionar un poco más su lingam, para sentir los espasmos de su orgasmo, los borbotones cremosos de su placer, el olor especial de ese momento.

Es un momento gratificante para los dos, el dar placer es agradable. Mantengo su lingam en mis manos, iniciando entonces si, el movimiento, porque el paciente ya no se mueve. Prolongo así su orgasmo, continua él vaciandose en vibraciones cada vez menores,  noto la tibieza de su semen deslizandose  por mis manos, por mi cuerpo. En un momento determinado es él quien detiene mi mano. Mantengo el contacto, mientras su erección desaparece. Son momentos muy intimos, muy personales.

hombredesnudo

El orgasmo conseguido con este ritual es completamente diferente del habitual, tanto en pareja como el que se obtiene por masturbación. Al haber tenido mayor preparación, y al haber actuado sobre puntos concretos, es más profundo, moviliza más el cuerpo. Un orgasmo conseguido por masturbación es epidérmico, y afecta apenas al pene, el orgasmo conseguido movilizando la energía sexual se provoca en los tejidos internos, en la zona de la próstata y afecta a todo el cuerpo.

Algún día colgaré en este blog las expresiones que se manifiestan en ese momento de tanta sexualidad: “Toque el cielo “, “Qué viaje cósmico” “Eres una Diosa Tántrica”.

Doy gracias a la vida y a un querido amigo que me acompaña en todo este proceso. Y poder decir abiertamente y sin vergüenza o pudor “Soy Dakini Tántrica”.

Gracias a mis pacientes que me descubro a mí misma a través de tocar sus cuerpos.

zen

6! De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Friday, May 29th, 2009

Total que notando la urgencia, se dedica un poco más al resto del cuerpo, con incursiones a mi miembro. Dos o tres movimientos de subida y bajada, y otra vez los huevos, el culo, otro roce… ya mi cuerpo es solamente mi sexo, no noto nada más que la sangre espesa circulando, los latidos de mi corazon repercutidos en mi pene. Llega a ser molesto, y al mismo tiempo placentero, es dificil explicar esta mezcla. Noto en una de sus caricias que se engarfian los dedos de los pies. Ella tambien lo nota, y sabe que eso es el prologo del orgasmo, y que mejor terminamos, ella su trabajo, y yo mi deseo, asi que de vuelca un poco mas de aceite en las manos, me aprisiona con una mano, con la otra acaricia mis huevos y el punto A (en algun lugar entre los huevos y el culo), acopla sus movimientos a los mios, mi cuerpo, mi pelvis involuntariamente va al encuentro de su mano, cuando ella la baja mi cuerpo sube, y se encuentran en el movimiento eterno, mientras su otra mano alterna posiciones.

chakras

Le miro la cara, concentrada en su labor, concentrada en sus manos sobre mi cuerpo, sonriendo si ve que la miro (a veces no es asi, depende, hay otras masajistas que cierran los ojos, siempre me pregunto si por educacion, timidez, afan de no molestar al paciente, o fantaseando en que se lo hacen a su novio), Tatiana no, mira sus manos que aprisionan mi sexo, los movimientos de mi cuerpo, los dedos de mis pies, con interés profesional, me explicaron que así puede ajustar el ritmo al orgasmo del cliente.

Ya se me cierran las piernas, noto que la tension acumulada del último cuarto de hora está pugnando por salir, y ella, que tambien siente la súbita tensión de mi cuerpo, hace un poco de presión en el chakra sexual, el naranja inmediatamente encima del pene.

Es inmediato, siento la subida del placer, todo mi cuerpo se tensa, para vaciarse en cálidos borbotones, lanzados sobre mi cuerpo los primeros, deslizandose por sus manos los últimos. Cuando mis espasmos han terminado aún no me deja, si no que con suaves presiones y lentos movimientos logra prolongar aun por unos interminables segundos el orgasmo, hasta que mis piernas se cierran y, casi sin querer, pongo mi mano sobre las suyas para que se quede quieta. Estamos asi unos segundos, yo recuperando el aliento, mientras unas ultimas gotas blanquecinas se escurren de mi pija. Ya no puedo más. Ella se separa suavemente, me limpia lo más aparatoso con un pañuelo, me tapa con una toalla de papel y me echa una mantita por encima.

” – quedate el tiempo que necesites, cuidado al levantarte, no te vayas a caer, cuando estes listo para ir al baño, da dos golpes a la puerta pero no salgas tu solo”

Y eso hago, me quedo unos minutos recuperando el aliento, sintiendo como baja el entumecimiento, como ya no siento ningun deseo, como estoy ya listo para aguantar otra semana con mis manos como unico acompañamiento

link al capitulo anterior

Y asi me quedé, tranquilo y relajado. La foto ilustra cómo cuánto, pero estaba fea para ponerla aqui, y tampoco soy yo, pero la dejo como un link para el que sienta curiosidad por saber qué foto iba :)

5. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Thursday, May 28th, 2009

Cuando le he explicado a amigas mías que me gustaba el masaje, y que la intimidad y transferencia de energia que hay entre la masajista y yo exigía acabar con una masturbación, eso si, manual, y que eso era un complemento necesario del masaje, no comprendían ese concepto de “necesidad”. Tampoco comprendían que un acto habitualmente de amor pudiese transformarse en un acto mecánico.

massagetantra

Yendo a necesidad… no es imprescindible, ahora, si lo era cuando empecé. Acudo ahora a otro tipo de masajes, como la reflexologia, que son igual de relajantes, y cuando ha terminado la hora solo debo volverme a poner los calcetines. Pero como decía en el primer post de esta serie, yo llegué al masaje por necesidad sexual. Si entonces, tras una hora de masaje con aceite y contacto por todo el cuerpo, no me iba con una “relajación manual”, es que saltaba encima de las primeras faldas que viese, fuesen la sotana de un cura, o la toga de un magistrado. Asi que era absolutamente necesario el desfogue final.

Y en cuanto a acto mecánico, pues si. Es un acto mecánico. No quiero nada con la masajista, solamente sentir sus manos, que provoque la subida del deseo físico, el climax, y la relajacion consiguiente. No es lo mismo que hecho con la pareja. Los resultados son identicos, efectivamente, unos mililitros expulsados. Pero ni el contexto, ni los sentimientos lo son. El mismo hecho de buscar que la masturbación sea manual, ni con la boca, ni entre las tetas, y con la chica sola y vestida implica, creo yo, esta voluntad de mantener una distancia.

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Bueno, y tras las filosofías, toquemos pelo. Os recuerdo que la masajista me habia creado tanta incomodidad con su “effleurage” que al final me habia propuesto darme la vuelta en la camilla, y ahí estaba yo, con todo el aparato enarbolado, y sin ninguna verguenza. Finalmente, pensaba yo, para la masajista no debía ser tampoco la primera vez que veía un pene erecto (lo cual hubiese tenido su morbo también, tal vez otro dia lo cuente, pero ya me ha sucedido un par de veces), y para mi era (y es) una suerte de orgullo, que no me da vergüenza alguna mostrar.

Para cumplir el expediente, se dedica ahora a mi estómago y bajo vientre, pero claro, tropezando a cada momento con mi miembro, que se yergue en medio del camino. Ya estamos en la recta final. Mira de reojo el reloj, con la esperanza que no me demore mucho, me pregunta si quiero otro cojin debajo de la cabeza, digo que si, finalmente, quiero ver lo que hace, y me pregunta si quiero que se quite la blusa, pero que no puedo tocar. La verdad es que no lo necesito, ni formaba parte del acuerdo inicial, asi que me conformo con el cojin, ya tengo una vista perfecta de mi cuerpo, erguido en pulsaciones acordes con los latidos del corazon.

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Veo que se pone más aceite en las manos (eso si, sin dejar el contacto fisico), se las frota para que el aceite esté a la temperatura del cuerpo y me coge con una mano, mientras con la otra acaricia los huevos. Eso es solo el principio, son los prolegomenos, pero ya me doy cuenta que no resistiré mucho tiempo. Se me tensan las piernas, y ella, que, no lo olvidemos, es una profesional y sabe lo que está haciendo, detecta la urgencia, y sabe que eso es malo para el negocio. Que si el señor termina enseguida, el orgasmo es menos relajante. Una vez le pedí a una masajista amiga mía que tomase tiempos (no olvidemos que de profesion soy taxonomista – no taxidermista, taxonomista – ), desde que ella empezaba el masaje puramente sexual hasta que el señor se corría. Y si el señor acababa enseguida (digamos, menos de un par de minutos), ella, por consciencia profesional, se veia obligada a esperar un poco y repetir la operación. En resumen, los eyaculadores precoces, de no ser detectados a tiempo, hacen que el masaje dure más. Curiosidades de la vida. Si a alguien le interesa, le puedo pasar la tabla.

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continuará el 29 de mayo. Yendo al calendario que está en la columna de la derecha, y pinchando en la fecha, sigue la historia

4. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Wednesday, May 27th, 2009

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Pasa a las piernas, haciendo un trabajo duro con los puños, descontracturando tanto las pantorrillas como los muslos. Como vereis, no tiene nada de sensual. Los movimientos suaves, el olor del incienso y del aceite me dejan traspuesto. A veces es dormido directamente, las más de las veces es un estado de meditación, en el cual uno es incapaz de moverse, pero es razonablemente consciente, y puede dirigir sus pensamientos. Es como el estado de duermevela al que se accede despues de una buena noche de sueño. Pero claro, solo se llega a través del silencio.

A veces las masajistas hablan, como dicen los franceses, “à tort et à travers”, es decir, erróneamente y mal. Nos hacen preguntas sobre nuestro trabajo, se refieren siempre a los mismos temas, que si el estress, que si los viajes…Y no es preciso. Al menos para mí. Estoy ahí para recibir un masaje, si quisiese conversación me subiría a un taxi :) . Una buena masajista se reconoce en su silencio. A veces la masajista trata de hablar, yo supongo que la proximidad fisica del cliente les obliga a tratar de romperla hablando de trivialidades, no lo se. Tal vez si alguna masajista lee estas lineas pueda dejar escrito lo que piensa, o bien dirigirnos hacia algun blog que describa el masaje desde el otro lado de la camilla.

leg-massage

Y mientras estoy en mi duermevela, la masajista prosigue, sin decir nada, sumida en sus pensamientos como yo lo estoy en los míos. Sube hacia los muslos, sin que ello implique ninguna excitación. No puedo evitar sentir sus pechos cuando se inclina sobre mi para alcanzar la otra pierna, pero estamos ahí para trabajar, y yo estoy medio traspuesto.

Y seguimos, solo oigo la música, alguna puerta que se cierra, siento el olor del incienso y el del aceite.

Hemos llegado a una total sintonia con la masajista, mi cuerpo adivina lo que va a hacer, se pone en disposición, cuando está tratando el interior de los muslos abro un poco las piernas, cuando me dobla las rodillas, me dejo hacer.

Me quedo probablemente dormido, porque me despierto sintiendo que ha cambiado la técnica. Del masaje duro, con las manos y los puños ha pasado a la técnica del “effleurage”. El nombre, poco usual en España, es precioso, es una palabra francesa que significa quitar con mucho cuidado los pétalos a las flores. Es rozar con la yema de los dedos el cuerpo del otro.

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Y estamos ya en pleno effleurage, yo completamente despierto, sus manos se deslizan, casi sin tocarme, por mis piernas, por el interior de los muslos, rápidamente. Se ha transformado en la diosa Khali de cuatro brazos, está en todas partes, pero más especialmente en el cuello, en la nuca, en la piel tierna del interior de los brazos, y sobre todo, entre los muslos.

kali

Igual que antes siento las pulsaciones de mi sexo contra la camilla. Se siente duro, incómodo, nuevamente arqueo el cuerpo, ella prosigue ya directamente entre mis piernas, en los huevos, acariciandolos, haciendo un effleurage de aquella zona, y al mismo tiempo prolonga un poco el contacto, subiendo con timidez, como involuntariamente, hasta el culo, primero con un dedo, que lo roza y se retira. Probablemente más de un hombre se siente molesto si le tocan ahí, y es por ello que ella avanza con precaución. A mi me gusta, casi sin querer se me abren un poco más las piernas, y ella lo interpreta como una invitación. Se pone más aceite en las manos, y me acaricia en toda la zona.

Yo la verdad es que ya no se como ponerme, estoy incomodo con el pene hinchado pellizcado entre mi cuerpo y el colchón. Me muevo, subo un poco más el culo, para dejar espacio, y con eso lo acerco aún más a su mano. Ya no sé cómo ponerme, en que postura estarí­a yo cómodo. Toda aquella calma, meditación y relajacion de la primera parte del masaje se transforma ahora en incomodidad y deseo. Pero no deseo de ella, de su cuerpo, deseo de quitar esta presión que está atormentando mi cuerpo.

Tatiana es una profesional y percibe perfectamente como me siento. Me pregunta si no me gustaría darme la vuelta

Lo hago.

Si tuviese una toalla tapandome, parecerí­a una tienda de campaña. Como estoy desnudo, mi cuerpo, liberado, se alza

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Ya estoy listo

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3. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Monday, May 25th, 2009

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Pues os recuerdo que ayer nos quedamos tumbados en la camilla, dandole la espalda a Tatiana, con la toalla, eso si, aún en la cintura

“- quieres seguir con la toalla?”

y este es el primer punto de inflexión en el masaje. Si se hace con una toalla se marca una parte del cuerpo como “fuera de límites”. Queda ahí plantada la toalla como bandera de la vergüenza (o del pudor). Y el masaje debería ser, también, un acto de confianza, de relajación.

Una primera consideración, el masaje tiene una componente sensual, incluso cuando se trata de un masaje en los pies, porque se traspasa la barrera de la distancia. En general nos tocamos solamente con las personas próximas. Y las caricias solo son un acto que permitimos a las personas amadas, pareja o hijos. El masaje se hace penetrando en el espacio personal.

Tratar de evadir o de ignorar esta intromisión es un ejercicio de hipocresia. Podemos, evidentemente, limitar el masaje a las zonas “autorizadas”, evitando aquellas que tienen una connotacion sexual. Pero claro, un masaje deportivo que evite los glúteos no tiene sentido, y un masaje que ponga aceite en los glúteos y que vigile mucho dónde toca es un ejercicio de funambulismo complicado, en el que ambas partes están más pendientes de dónde se ponen las manos que de la acción terapéutica.

Y aqui estamos a lo que estamos, asi que le pido a Tatiana que quite la toalla.

Disminuye la luz, pone musica, enciende un par de velas olorosas, me quita la toalla.

estoy bien, cómodo, a gusto.

claro, en un masaje solamente deportivo, ni pondría música, ni encendería velas. Y probablemente nos perderíamos toda una dimensión del masaje, la sensual.

Y sería una lástima.

Se pone aceite en las manos, frota la una contra la otra, y me pone las manos en la espalda. No las mueve, me pide que respire hondo. Está acompasando su respiración a la mía, nos está poniendo en fase. Hay disciplinas más o menos esotéricas, más o menos orientales, que hablan de sintonización de energías, de armonización de ondulaciones cuánticas… es posible, lo que sé es que esta sintonía previa constituye la diferencia entre un masaje profesional y una paja con pretensiones.

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En este primer contacto, antes de cualquier movimiento, ya indica que lo hará bien. Porque hay chicas que echan el aceite frío directamente en la espalda como si aliñase una ensalada (¿Dios, es que no hay cursillos de formación profesional?), las hay que ponen música disco que parece que uno esté electrificado en la camilla.

“¿te gusta fuerte?” “me gusta fuerte, si, si me haces daño te lo digo”.

Y empieza el masaje… ¿qué decir? el que le gusten los masajes sabe de qué hablo, y el que no, la única posibilidad que tiene de saberlo es probarlo.

Pero es que hay más, pequeños detalles de los que pocos somos conscientes, por ejemplo, no perder en ningún momento el contacto físico. Cuando se pone aceite en las manos, lo hace manteniendo la mano que recibe el aceite en nuestra espalda, cuando da la vuelta alrededor de la camilla nos pone la mano en el cuello, en el brazo…

Y sigue el masaje, empieza por el cuello y baja, recorre la espalda, pasa a los brazos. Como tengo los brazos caidos fuera de la camilla, se pone en cuclillas, y para mantenernos los brazos quietos los aprisiona con sus muslos. Me bastaria estirar los dedos para alcanzar su intimidad, pero sé que no se trata de eso. O si, pero no puedo saberlo, porque no lo hago.

massage-buttocks

Se pone mas aceite en las manos y continua por la parte baja de la espalda, los glúteos son objeto de interés. Pero masaje, masaje. Sus manos tiran de mi piel de dentro afuera, y solamente roza, sin querer, en algun momento, mi culo. Inmediatamente cambia de posición las manos, obviamente no es aún el momento.

Qué se siente en estos momentos? Si la masajista es buena, si el masaje es profesional, ante todo, tranquilidad. Los ingleses tienen una palabra especial para esta transmisión de calma: “soothing”. La voz puede ser “soothing”, unos movimientos pueden ser “soothing”. Es algo diferente de tranquilizar, ya que la palabra española implica que uno estaba nervioso, o irritado previamente. El movimiento profesional de sus manos sobre mi cuerpo, la suavidad de la crema, sus manos y la música crean una suerte de nirvana de bolsillo en el que me sumerjo como si fuese en un aceite tibio. Ella está también sumida en sus pensamientos, no hablamos, no tenemos muchas cosas que decirnos, al menos en ese momento.

Estamos así­ un tiempo indefinido, ella está trabajando los muslos, el interior más concretamente. Aqui es donde se produce la segunda inflexión, la primera era la de la toalla: debe la masajista tratar los glúteos como un campo de minas? debe rehuir el interior de los muslos?

Teniendo en cuenta pues que se traspasa la barrera de la intimidad, hasta dónde se debe llegar? Si ponemos la barrera de la toalla, está claro. Sin toalla, la frontera queda más difuminada, pero aún podría mantenerse la teoría de que estamos en un acto social y no íntimo. Se perdería, claro, este sentido de estar completamente en manos del otro, esta dejación de voluntades, esta entrega que hace del masaje un rato personal, fuera de convenciones y de exigencias.

No es nuestro caso, hemos venido a lo que hemos venido, y queremos salir renovados, de cuerpo y de espíritu. Y por eso hemos pedido un “masaje deportivo con final feliz”

Habiamos dejado pues a la masajista en mis muslos, y en esto noto que su mano va subiendo. Abro un poco las piernas, para indicarle que es licito, y su mano acaricia entonces mis huevos. Noto las conocidas pulsaciones en mi pija, erección incipiente, obstaculizada por la propia camilla. Arqueo un poco el cuerpo para ponerme cómodo, para dejar que todo se ponga en posición, no vayamos a pillar una luxación en semejante parte, y ella aprovecha que queda un poco de espacio entre mi cuerpo y la camilla para pasar su mano, para palparme, parece una comprobación, y probablemente lo sea.

Pienso yo que quiere ver la facilidad que tendrá después, en la segunda parte del masaje.

Tranquilizada – supongo – al ver que todo funciona correctamente y que no tendrá dificultades excesivas, vuelve al masaje deportivo, sigue por las pantorrillas, los pies…

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1. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Saturday, May 23rd, 2009

Pensando en una amiga, que sabe bien de qué hablo.

Pues empecemos por el principio… me gustan los masajes. Y me gusta que acaben con un “final feliz”, como se dice finamente, que es lo mismo que decir, en román paladino, con una paja.

Masaje

Masaje

Pero eso es al final, empecemos por el principio. Antes de escribir un post, como hacen (o debieran hacer) los periodistas, me documento, como ellos localizo información gráfica, fotos, dibujos que pueda insertar, para airear el texto. Y en general voy de pesca, a ver que sale, pero con alguna idea preconcebida. Y yo buscaba, para este post sobre los masajes, una foto de la situación más habitual, un señor tumbado en una camilla, si es posible desnudo y visto de espalda, con una señora o señorita, en bata blanca, masajeandole.

Y sabeis qué? que en tal vez cincuenta paginas de fotos de google, buscando por “massage”, “erotic massage”, “sensual massage”, “tantric massage” y sus equivalentes en castellano, no he encontrado una sola foto de un señor en una camilla recibiendo un masaje. Señoras, a miles, pero señores, en foto o situación no pornográfica, no, ni uno.

Asi que la proxima vez que vaya a una casa de masajes, pediré a la masajista que me haga una foto, y la colgaré como ilustración del blog, y mi espalda se hará famosa en la Internet, para ilustrar lo que no está ilustrado. En serio. It’s a deal!

Bueno, una foto si que he encontrado finalmente, pero era un poco fuerte para ponerla de entrada, asi que la pondré al final del post, que vendrá por partes, esta es la primera.

Pues si, yo me aficioné al masaje debido a la tensión sexual.

mamporrero

Podría disfrazarlo, decir que me entusiasmaba que me hiciesen masajes, y que un día, como quien no quiere la cosa, me pilló una erección de caballo debajo de la toallita y la muy atenta masajista me preguntó si no estaba incómodo y si ella podía hacer algo por mí (eso fue realmente así, pero no sucedió la primera vez, también será adecuadamente explicado), y a partir de ahí me acostumbré. Podría decirlo, pero no fue así.

Aprovecho de todas maneras lo de la erección del caballo para presentaros un documento gráfico que guardé para ilustrar lo que es un mamporrero. Para los que no lo sabeis, mamporrero es la persona que ayuda al caballo a montar a la yegua, y cuya mano aparece en esta fotografia.

Pero volviendo al hilo de la tensión sexual, me costó años descubrir que, cuando tenía vida de anacoreta y debía ejercer de Simeon Estilita, sin pareja y solo en lo alto de mi columna, al cabo de unos días la consuetudinaria pajilla nocturnal, si bien ayudaba a superar el jet-lag proporcionando un sueño reparador (eso no lo he leido en ninguna revista de esas de divulgación aérea, pero os juro que es más eficaz que el jugo de zanahoria), no era suficiente a efectos de relajo sexual. Y aunque uno insistiese, con un empeño digno de mejor causa, y en lugar de una, fuesen dos, tampoco resolvían el asunto. Al poco subía (el deseo), y empezaba a desnudar con la vista a secretarias y oficinistas, y eso no estaba bien.

Me direis que no puede ser, que un orgasmo es un orgasmo es un orgasmo (a ver si se animan los buscadores), y que al final, el resultado es el mismo, te lo hayas provocado tu solito con tus manitas mirando a Miss November 2005 en el baño, o que sea la Miss November quien te lo provoque en persona. Personalmente, creo que no haría falta que me tocase la Miss, me mira y me corro por la pata pabajo.

raquelgibsonoctoberplayboypictorial2005

Pero bueno, sea hecho por uno mismo, sea por la pareja, el resultado de un orgasmo debería ser el mismo, hacer bajar, entre otras cosas, las hormonas, y en consecuencia, el deseo.

Pues no es así, mis queridos pequeños saltamontes y saltamontesas, no es así.

El orgasmo provocado por uno mismo, no se si por su propia dinámica – es muy rápido -, o por otros motivos, es de muy corto alcance, sus efectos pasan rápido.

Mañana desarrollamos lo que sucede en la casa de masajes…

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