Posts Tagged ‘masturbación’

3. Colaboración: Los pezones. Zona por descubrir

Tuesday, October 6th, 2009

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Después de unos meses, era tanta la confianza que le tenía, que ya no me importó que Raquel viera cómo me masturbaba. Es la única persona en este mundo que me ha visto hacerlo y muchas veces. Boca arriba, ella tocándome los pechos, después de haber recibido mucho placer, con mi mano me masturbaba. Y encontré placer en hacerlo de diferentes formas, para que ella lo viera. No le pedí que me mirara. Al principio, ella cerraba los ojos pero en algunos momentos los abría y me sonreía.

Desde el primer momento le dije que no me importaba que me mirase, pero tardó dos o tres sesiones para hacerlo francamente. A partir de entonces ya no los cerró. Con su sonrisa, con sus muecas, a veces con una leve risa, me incitaba. Un día, al final de un masaje, me confesó que le gustaba mirar y yo reconocí que para mí formaba parte del placer, que así se hacía más intenso. El masaje que había empezado muy seriamente, se había convertido en el placer mayor que he percibido nunca.
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Aún lo recuerdo y maldigo la hora en que no supe controlarme y de una forma muy inconsciente –quizás no tanto, en muchas noches de insomnio me imaginaba que ella me tocaba los genitales y me masturbaba-, cuando me estaba acariciando el vientre, cogí su mano y la cerré sobre el pene con mi mano encima. Raquel la sacó inmediatamente y se enfadó mucho. El masaje acabó como siempre, pero Raquel ya no miraba ni me sonreía.

Antes de irme le pedí perdón. Pero ella me dijo que antes de volver la llamara, porque no estaba segura de querer continuar con los masajes. Y cuando la llamé me dijo que no, que no volviera. Eso fue en enero de 2009. Hace unos días, cuando tenía pensado escribir este relato, que es enteramente real, la he vuelto a llamar, pero no responde al teléfono. Ayer llamé a mi amigo, el que me la presentó, y me ha dicho que ya no está en Barcelona, que se ha ido con su hijo a un pueblo de Andalucía donde vive su madre, que es muy mayor y se está muriendo. Raquel era madre soltera. Probablemente se quedará a vivir en su tierra.

Esta historia me ha hecho reflexionar sobre otra, ésta bastante más antigua –yo soy un hombre maduro-, cuando una amiga mía casada, mayor que yo, me pidió diversas veces que le tocara los pechos y le acariciase los pezones, porque su marido no se lo hacía y cuando se lo pedía, duraba un momento. Iba directamente al grano, decía. Ahora sé por qué me lo pedía, yo aprendí con ella a hacerlo y siempre me ha dado resultado con las mujeres. Lo que no sabía, antes de conocer a Raquel, era que yo podía gozar tanto o más que ellas. Después lo he sabido, pero por desgracia, también he descubierto que muy pocas mujeres, ¡pero que muy pocas!, saben tocarle los pezones a un hombre y llevarlo hasta las estrellas.

Últimamente, tengo que tocármelos yo mismo porque, en este aspecto, voy de fracaso en fracaso. Además, no es lo mismo. Para eso, una mujer es aún más necesaria que para la masturbación.

Septiembre 2009.

1. De la necesidad del Final Feliz en el Masaje

Saturday, May 23rd, 2009

Pensando en una amiga, que sabe bien de qué hablo.

Pues empecemos por el principio… me gustan los masajes. Y me gusta que acaben con un “final feliz”, como se dice finamente, que es lo mismo que decir, en román paladino, con una paja.

Masaje

Masaje

Pero eso es al final, empecemos por el principio. Antes de escribir un post, como hacen (o debieran hacer) los periodistas, me documento, como ellos localizo información gráfica, fotos, dibujos que pueda insertar, para airear el texto. Y en general voy de pesca, a ver que sale, pero con alguna idea preconcebida. Y yo buscaba, para este post sobre los masajes, una foto de la situación más habitual, un señor tumbado en una camilla, si es posible desnudo y visto de espalda, con una señora o señorita, en bata blanca, masajeandole.

Y sabeis qué? que en tal vez cincuenta paginas de fotos de google, buscando por “massage”, “erotic massage”, “sensual massage”, “tantric massage” y sus equivalentes en castellano, no he encontrado una sola foto de un señor en una camilla recibiendo un masaje. Señoras, a miles, pero señores, en foto o situación no pornográfica, no, ni uno.

Asi que la proxima vez que vaya a una casa de masajes, pediré a la masajista que me haga una foto, y la colgaré como ilustración del blog, y mi espalda se hará famosa en la Internet, para ilustrar lo que no está ilustrado. En serio. It’s a deal!

Bueno, una foto si que he encontrado finalmente, pero era un poco fuerte para ponerla de entrada, asi que la pondré al final del post, que vendrá por partes, esta es la primera.

Pues si, yo me aficioné al masaje debido a la tensión sexual.

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Podría disfrazarlo, decir que me entusiasmaba que me hiciesen masajes, y que un día, como quien no quiere la cosa, me pilló una erección de caballo debajo de la toallita y la muy atenta masajista me preguntó si no estaba incómodo y si ella podía hacer algo por mí (eso fue realmente así, pero no sucedió la primera vez, también será adecuadamente explicado), y a partir de ahí me acostumbré. Podría decirlo, pero no fue así.

Aprovecho de todas maneras lo de la erección del caballo para presentaros un documento gráfico que guardé para ilustrar lo que es un mamporrero. Para los que no lo sabeis, mamporrero es la persona que ayuda al caballo a montar a la yegua, y cuya mano aparece en esta fotografia.

Pero volviendo al hilo de la tensión sexual, me costó años descubrir que, cuando tenía vida de anacoreta y debía ejercer de Simeon Estilita, sin pareja y solo en lo alto de mi columna, al cabo de unos días la consuetudinaria pajilla nocturnal, si bien ayudaba a superar el jet-lag proporcionando un sueño reparador (eso no lo he leido en ninguna revista de esas de divulgación aérea, pero os juro que es más eficaz que el jugo de zanahoria), no era suficiente a efectos de relajo sexual. Y aunque uno insistiese, con un empeño digno de mejor causa, y en lugar de una, fuesen dos, tampoco resolvían el asunto. Al poco subía (el deseo), y empezaba a desnudar con la vista a secretarias y oficinistas, y eso no estaba bien.

Me direis que no puede ser, que un orgasmo es un orgasmo es un orgasmo (a ver si se animan los buscadores), y que al final, el resultado es el mismo, te lo hayas provocado tu solito con tus manitas mirando a Miss November 2005 en el baño, o que sea la Miss November quien te lo provoque en persona. Personalmente, creo que no haría falta que me tocase la Miss, me mira y me corro por la pata pabajo.

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Pero bueno, sea hecho por uno mismo, sea por la pareja, el resultado de un orgasmo debería ser el mismo, hacer bajar, entre otras cosas, las hormonas, y en consecuencia, el deseo.

Pues no es así, mis queridos pequeños saltamontes y saltamontesas, no es así.

El orgasmo provocado por uno mismo, no se si por su propia dinámica – es muy rápido -, o por otros motivos, es de muy corto alcance, sus efectos pasan rápido.

Mañana desarrollamos lo que sucede en la casa de masajes…

link al capitulo siguiente

Masturbación como acto de amor

Saturday, May 16th, 2009

He buscado soporte gráfico, pero me parece que no es necesario ver una foto de un hombre haciendose una paja, y si es una mujer, aún siendo mucho más bonito, no aporta gran cosa a este post. Aún asi, la posteo porque me parece preciosa
mujer slip rojo

Y tampoco hablaré de técnicas de masturbación masculina, los que me seguis habeis leido el post sobre el huevo masturbador, y los que no, quiero creer que han descubierto cómo hacerlo.

No, hablaré de algo que es más complicado, y es si podemos hacernos una paja en la cama, con nuestra pareja presente (que es muy distinto a que sea nuestra pareja quien nos la haga).

Debo decir, ante todo, que si bien me consideraba yo bastante sexualmente liberado, la primera vez en que, tras un polvo razonablemente bueno, en la misma cama y aun recuperando la respiracion, me empecé a masturbar, mi pareja se encerró llorando en el baño. Y yo, en aquel momento, no lo entendí. Tampoco entiendo ahora cómo podía ser tan insensible.

El hecho es que hacer el amor es una cosa, y hacerse una paja otra, y ni uno es el sucedaneo del otro, ni son excluyentes, sino complementarios. Cuando hago el amor, estoy más distraido, los movimientos de ella y los míos no siempre van a compás, en un momento determinado, cuando estoy a punto, ella puede cambiar el ritmo o la posición, y hay que recomenzar. Estoy mas pendiente de su placer que del mío. En cambio, cuando me masturbo soy yo conmigo mismo. No hay nada más, ninguna preocupación ni nada extraño a mi propio cuerpo. Es, debo reconocerlo, complicado el aceptar que no hemos quedado completamente satisfechos, pero por motivos culturales. Se supone que el coito es el summun del sexo, y probablemente lo sea, segun con quien, segun en que condiciones. Pero el sexo es mucho mas complejo que decirse: tengo pareja, follamos, quedamos satisfechos, no precisamos de nada mas.

Sexo es comunicacion, con los demás y con uno mismo. Sexo es descarga de agresividad, sexo puede ser, tambien, amor.

manos

Yo os ruego, mis pequeñas saltamontes, que no os cree un rebote ver a vuestra pareja machacandosela en la cama (alguna vez habreis, quiza, sospechado que va al baño a hacerlo sin querer averiguar). No os lo tomeis como una ofensa, antes al contrario, tomadle de la manita, acompañadle, que es tambien, un acto de amor. Os excitará, os gustará también.

Y lo mismo para vosotros mis queridos saltamontecitos, si despues de correros, cuando os dormis, entresueños notais una vibracion del lado de ella, no trateis de montaros encima, os acercais bien a ella, abrazaditos, eso si, sin distraerla, pero demostrando vuestro amor por ella y por lo que hace. No os da de menos, palabra de honor.

Y le cogeis la mano (eso si, la libre) a vuestra pareja, para que vea que la aceptais.

Tema relacionado: La simulación como acto de amor

En Kleido

Tuesday, May 5th, 2009

Pues estaba yo el otro dia en Kleido, que es una tiendecita en Barcelona especializada en articulos pornoeroticosfestivos y eramos dos personas, otra clienta, mujer, la cuarentena bien llevada, la dependiente y yo.
kleido

Yo ya había seleccionado mi nuevo huevo cósmico (como os decía en un post anterior, es adictivo), mientras que la otra cliente le estaban empezando a envolver su compra. Y mientras le explicaba a la dependienta que no era para ella, que era para una amiga (claro, yo iba pensando que excusatio non petita…), que se había separado, y que aunque había estado con otros hombres, ná de ná.

Y mientras le envolvían un cacharro temible, la madre de todos los vibradores, el Humvee de la masturbación, el arma definitiva, os lo juro, no os lo vais a creer, era algo asi como esto:

Humvee

ay, no, sorry, me confundi

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lleno de entrantes, salientes, motores, rotores, bielas y manivelas, la clienta seguía desgranando las desventuras de su amiga. Que no, que con su marido bien, bueno, normal, pero lo que es con otros, el témpano del Titanic. Y ella quería revertir esta situación, haciéndole a su amiga un regalo de circunstancias. Bueno, eso es lo que decia… Os juro que si soy mujer, y me regalan semejante arma, me da un pasmo que me deja incapacitada para correrme nunca más.

Al final, mientras yo estaba haciendo cola con mi huevo (el cósmico) en la mano no pude evitar el decir que si con esta máquina infernal no lograba llegar, que abandonase su amiga, como en el infierno del Dante, ogni speranza. Nos reimos los tres.

Y mientras me envolvian mi compra, la señora se acerca al mostrador donde estaban los distintos modelos de huevo, y pregunta que qué es aquello. La dependienta le dice que espere un momento, que se lo explica, pero le contesto yo que un masturbador masculino. ¿y como funciona? inquiere, sonriente. Es que las mujeres sois de un malo :) !. Y yo se lo explico, sin entrar en muchos detalles, finalmente eramos tres en la tienda, y la dependienta andaba ocupada… Agrego yo que es un buen regalo y una experiencia inolvidable para su compañero, y al final dice: pues no, ni mi compañero ni yo lo necesitamos.

Creí que con esto se terminaba la historia, pero veo a la señora que sigue cerca de la puerta vagamente mirando novedades, hasta que salimos en el mismo momento

Link al siguiente capitulo

por cierto, para el que quiera ampliar conocimientos, y tenga mas de 18 años, hay un reportaje fotográfico del huevo en una página con password. Si me dejais un comentario en este mismo post, y me prometeis tener mas de 18 años, os doy el pass por correo electronico. Y no, vuestro comentario no aparecerá aquí. Y, como alternativa, me enviais un correo a sysop32@yahoo.es

Quien tenga oidos para oír, que oiga (Mc 7,14-23) o el huevo cósmico

Sunday, April 19th, 2009

Pues el otro día andaba yo buscando -en otro contexto, claro- en qué Libro o Evangelio estaba la frase “Quien tenga oídos para oir (…)”, y la encontré, pero por el camino topé con la dirección www.tenga-eu.net, demostrando que los caminos del Señor son inescrutables, como muy bien dice Santa Teresa.

Y qué hay en la dirección esa? pues se anuncia un aparato masturbador manual para caballeros. Me permitireis, de entrada que cambie la palabra “masturbar”, “masturbador” que me parecen palabras desagradables, por acariciar, acariciador. Los y las que seguís este blog usáis la palabra que os guste más, pero cuando hable de acariciar, acariciarse quiero significar hacerse una paja.

Pues yo conocía distintos modelos de vibradores para mujeres (otro día haré un monográfico sobre el asunto), vibradores electricos, los que se enchufan (¡qué miedo!), los que llevan pilas desechables, los de baterias recargables, los sumergibles, los internos, desde los minúsculos que se llevan dentro hasta los de tamaño lavadora. No, no es broma, conozco a quien usa el programa de centrifugado para unir la devoción con la obligación. Hablaremos de ello, los hay estáticos y los hay móviles, por tierra, mar y supongo que aire. Una amiga mía se ponía con las vibraciones del motor del vaporetto en Venecia. Y no digamos lo que hace una Norton bicilindrica de 750 cm3, como la que uso yo, en una mujer con las piernas abiertas, que es como se va ahora en moto… otro día os explico, es una anecdota divertida.

Y además de los vibradores motorizados están también los consoladores estáticosalfiletero

Quien goza de tu ardiente delantera
es un alfiletero, ¡qué diablura!
Por tiesa te deleita la madera
y por escurridiza la pintura.
Poca es la leña para tanta hoguera.
Si a un palo le regalas tal dulzura
y con él hoy tu sexo así se huelga,
¿qué haré yo con la carne que me cuelga?. (anónimo s. XVIII)

pero no conocía nada para hombres, aparte de la muñeca hinchable, que siempre me pareció un atentado al sexo (y al buen gusto). Para eso, prefiero mi mano.

Asi, que henchido (de curiosidad) me enteré de dónde lo vendían, fuí corriendo (nunca mejor empleado) y me compre el artilurgio de la foto:

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El pizpireto vendedor me informó que podía elegir entre varios modelos, “el misionero”, que debería incluir una Biblia, el “woman on top” que debe ser el más profundo, “el perrito” que seguro que lleva collar, el “garganta profunda”…. me explicó que, aunque por el exterior fuesen iguales, era el acabado interior el que variaba. Me pregunté si el modelo “garganta profunda” incluía un simulador de lengua y de epiglotis, y el “perrito” dos rotundidades que hacían que entrase la puntita nada más. Solo un modelo incluye motor y se limpia (ecss), todos los otros se mueven con la mano, son desechables, y una vez realizada su función, se tiran a la basura.

Yo, que soy de gustos clásicones, opté por el modelo misionero.

Y no, no incluye Biblia.

Y me lo llevé a mi casa, ansioso por realizar las pruebas. Le quité la envoltura y eso es lo que pude ver:

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por cierto, tal vez alguien que me lee reconocerá los muebles, la sombra de la tetera, o incluso el colador del té, por haber estado alguna vez en casa. Discreción en este caso!

Y ya abierto el huevo, lo que aparece es lo que se puede ver, un huevo con un sobre, como de catsup o mostaza pero que es de lubricante. No recuerdo que incluyese instrucciones, ni kit de primeros auxilios, pero a estas alturas del partido ya me habia pillado el nervio, y sentia la necesidad de tocarlo.

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Lo saque del huevo, y era como un donut cerrado por una pelicula transparente. Con una consistencia como de gelatina, muy “carnosa”, muy mórbida, de color blanco. Una vez ubicado en su lugar era divertido, porque hacía como de capuchon del glande. Un capuchón enorme, elefantiásico. Y blanco. No animaba mucho, hasta que uno tiraba de él hacia abajo, hacia el cuerpo. Entonces el capuchón acompañaba la mano, y la pelicula, la parte cerrada se iba transparentando. Es decir, la pija iba quedando más y más a la vista. Tiene mucho morbo, hay que decirlo.

Y el tacto? bueno, pues una gelatina con consistencia carnosa, y bien llena de lubrificante??? colocada en semejante parte y con una presión que regula el propio usuario?. Que si quieres que presione como una virgen, presiona como una virgen, si quieres no acabar inmediatamente, relajas un poco la presion… es como mágico. Bueno, yo duré como un par de minutos, a pesar de andar con una mano ocupada aguantando la cámara de video :) . El coste por minuto sale un poco elevado, pero compensa.

Incluso para jugar a dos vale, yo creo que incluso más divertido que mirar el cacharro cuando está en uso, que, con los juegos de ocultación y transparencia que tiene su aquel, es mirar la cara que se le pone al que está siendo homenajeado.

Asi que, mis pequeños saltamontes solitarios, mis queridas saltamontesas que quieren hacer un regalo a su pareja y no saben cual, ¡ánimo!

La verdad es que es, al menos para mi, una experiencia nueva.

y adictiva :)

por cierto, tengo fotos del proceso entero, pero no las cuelgo aqui, que me parecen un poco subidas de tono, incluso para este blog, si alguno o alguna esta interesado/a en esta “first hand experience” y nunca mejor empleado eso de first hand, que me envie un correo (sysop32@yahoo.es)

Masajes

Tuesday, April 7th, 2009

Al hilo de lo que deciamos el otro día, sobre “sensibilidad”, decir que me gustan los masajes. Darlos y recibirlos. Y, al contrario que las caricias (me gusta más hablar de acariciar que de masturbar, pero lo habeis entendido), me gusta más recibir masaje que darlo.

Aunque no nos andemos con circunloquios vergonzosos, en el masaje existe una proximidad física entre masajista y masajeado cuya frontera es muy dificil de establecer. El masaje que me gusta es el que tiene “final feliz” como se suele decir discretamente, y que de hecho es aquel que acaba en una pajilla. Si, imagino que hay quien se horrorice (aunque probablemente no esté leyendo esto, sino el Tus Labores On Line) extrapolando la situación y pensando: a mi no me toca ahi un/a desconocido/a ni harto de vino. Pues a mi si. Se quita uno al mismo tiempo la sequedad de piel, y la calentura. con lo cual uno puede ir a trabajar con otro talante, sin mirar el escote de las secretarias.

Y, yendo a la sensibilidad de la que hablaba el otro dia, hay masajistas buenas y malas. Las hay que empiezan asi:

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y acaban sacudiendo el lingam (o la pija) como si hubiesen aprendido por correspondencia haciendo practicas con un nabo o una berengena, porque ya un plátano era demasiado sensual para ellas.

Y hay otras que leen el cuerpo, y que en cuanto te ponen la primera mano en la espalda (el ritual es el ritual, y se empieza por un masaje en la espalda, un dia os lo explico entero), sabes que tienen el tacto, que saben lo que hacen, y que lo hacen con interés y cuidado.

Y es que el masaje es como todo, lo hay bueno y lo hay malo, es como los melones, que no sabes como estarán hasta que los pruebas.

Y ya puede ser demasiado tarde.

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