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Posts Tagged ‘orgasmo’

(y 4.) Colaboración: Sola en casa. (Haré una encuesta sobre este texto en unos días)

Friday, September 23rd, 2011


Mientras mi índice se mueve con soltura y absoluto dominio, amo y señor de mi culo, acerco la banana al clitoris, empiezo a frotar presionando levemente, oohh! Suspiro de placer, al cabo de unos minutos decido proseguir mi camino hasta el húmedo e impaciente coño, elevo aún más las caderas, primero acaricio la rajita con la punta de la banana, arriba y abajo, así durante un par de minutos hasta que impaciente separo mis labios mayores con la banada, estos agradecidos se pegan al látex como si quisieran abrazar la banana, introduzco solo la puntita, mi agujerito la recibe con gran placer, me quedo inmóvil. La banana y mi índice cubren mis dos agujeros, decido proseguir e introduzco suavemente la banana, poco a poco va abriendose paso a través de mi mojado coño, está tan húmedo y la banana untada con tanto aceite que se introduce con mucha soltura llegando hasta el fondo de mi excitada vagina, siento mi coño muy caliente, la banana se ha apoderado de mi interior, ha entrado toda entera y no puedo verla… Un hilito de saliva se escurre por la comisura de mis labios, mantengo un dedo aguantando la banana en mi interior, no quiero que se me escape, es mía! Mi coño está ardiente, segregando liquidos que lubrifican mi interior, me siento muy llena, que gustazo!

Cojo la cesta con las cerezas, previamente se han dado un auténtico “baño en aceite” … mientras con dos dedos abro el agujero del culo, empiezo a introducir las ricas y redondas cerezas con lentitud y mucha delicadeza, a medida que las voy introduciendo noto como se deslizan hacia dentro, una, dos, tres, otra, otra…así hasta que pierdo la cuenta y ya no caben más, noto mi culo relleno, prieto, la sensación es extraña pero el placer es indescriptible y sin poder resistirlo me corro de gusto….
Permanezco inmóvil durante unos minutos hasta que… quiero más!
Presiono el culo para que las cereza no se muevan de su sitio mientrás cojo otro condón, poco a poco, voy llenándolo con el resto de cerezas, me cuesta pues el placer de mi ano no me permite concentrarme… Al cabo de unos minutos consigo rellenarlo y anudo la obertura del condón, lo unto bien con aceite… mi perversa y calenturienta mente me lleva a abrir un poco más mi ya dilatada vulva y haciendo hueco junto a la banana introduzco el condón relleno de cerezas, despacito, el placer es cada vez más intenso y las pertuberancias que forman las cerezas me regalan un nuevo orgasmo.

Estoy prácticamente exhausta pero noto que mi garbancito sigue firme y muy colorado, está celoso y reclama mi atención, mis agujeros están al completo, lo acaricio con fuerza, el climax es total, cambio el movimiento de los dedos por la palma de la mano moviéndola con mucha rapidez hasta que empiezo a palmear fuertemente el crecido clitoris, cada vez más rápido y fuerte, el sonido del chapoteo de mis palmadas retumba por toda la habitación…. Estoy llegando a la cúspide, mis pies, piernas y muslos tiemblan y mi clitoris tremendamente agradecido palpita a ritmo cardíaco hasta que una corriente eléctrica sube desde mis entrañas y me corro con gran con intensidad. Poco a poco mi trasero se va relajando y percibo como las dulces cerecitas van saliendo una a una de su escondite.

Son las 5 de la mañana, he liberado todos mis agujeros, tengo sueño y lo último que pienso es : “si algún día me quedo sin trabajo, montaré un negocio, una frutería!!”

Habreis observado que este post cambia un poco el estilo. Me ha gustado porque es la vision de un hombre sobre el sexo de una mujer. Os preguntare en otro post que os ha parecido

Torturas chinas

Friday, June 24th, 2011

Me pase por mi masajista china… madre de dios (aunque no se si meter ahi a la virgen sea prudente), que concentracion de deseo tenía… de hecho creo que no me entere del masaje, estaba solo concentrado en la parte sexual, y ella lo sintio tambien, asi que estuvo provocando la erección todo el rato… hacia que me empalmase, entonces cambiaba de zona, seguia yo que se, en los pies, haciendome preguntas, y como los hombres somos incapaces de hacer dos cosas a la ves, en particular hablar y estar empalmados, en un segundo volvia todo a la normalidad, ella subia a los muslos, pasaba un momento la mano bajo el cuerpo (estaba tumbado dandole la espalda), me empalmaba otra vez, cambiaba de zona, los brazos, conversacion… asi dos o tres veces, o incluso mas veces. Aquello no era un masaje, era una tortura china.

Llevaba asi casi una hora, encantadito a ratos, anhelante de contactos mas precisos otros, cuando ya me dice que me de la vuelta, yo empalmado como un burro.

Y ahi siguio ella tocando ahora los muslos, ahora los pezones, ahora el pubis… ahi ya tenia yo los ojos cerrados, a ratos pensaba que eras tu, a ratos no llegaba a pensar nada mas que si no me tocaba ella me iba a correr sin que ella hiciese nada… hasta que se puso a ello. y ahi no tuve tiempo de pensar en nada, ni en ti siquiera y eso me hubiera gustado un monton… jo… menudo orgasmo, crei que no se acababa nunca… no muy profundo, superficial, eso si, pero eterno… hasta ella lo comento

- hace tiempo que no haces el amol, veldad?
- cómo lo sabes?
- yo vel, dijo con una sonrisa, señalando las gotas que tenia por mi cuello, recorriendo mi pecho hasta el mar que tenia en el ombligo

(y 5.) Mirando al mar. Y siendo mirados

Monday, June 20th, 2011

Levantamos los dos los ojos, tenemos a nuestro voyeur inmovil, un poco frustrado imagino, porque no podia ver nada, yo encima de ella, cubriendola y moviendo la mano debajo de mi… pero sus ojos estaban clavados en nosotros, el sol habia salido ya, y el podia apreciar los colores, antes en blanco y negro en la suave luz del amanecer, y ahora rompiendo en azules, amarillos, con luces y sombras. Ya se podia ver todo, y singularmente, el rubor del cuello y del pecho de ella, – color subido que a mi me indicaba que el orgasmo había sido real, que no lo habia finjido -, y tambien el oscuro, casi negro, de las areolas de sus pechos, fieramente erguidas.

Ella levantó la vista, y alli estaba él, firme, esperando no sabiamos el qué. Se sienta en el asiento trasero
- yo ya estoy, ahora te toca a ti

y me toma entre sus manos, lentamente, suavemente, en largos movimientos, con la presión justa, aquella que sabe que soy incapaz de resistir mas de algunos minutos. Me acaricia bajando la mano hasta los huevos, y vuelve a subir para jugar con la punta. Siento en lo profundo de mi la tension previa.. ella tambien la siente, y se detiene. Se inclina sobre mi, y me toma con la boca, acompañándose con la mano… dulces juegos con la lengua, lentos y viciosos movimientos con la mano, buscando tambien el huequecito entre las nalgas.. pero no puede llegar a el, que estoy sentado, siento su frustracion como ella siente la mia, pero no hay nada que hacer.

Tengo los ojos cerrados, los abro y veo los de ella que no me miran a mi, que miran, a cada movimiento de su cabeza, cada vez que la levanta, hacia la ventana, hacia la cara del otro, ya apoyada casi en el cristal. Pero me es igual, no me interesa lo que esta sucediendo fuera, solo siento lo que me esta sucediendo a mi, los movimientos de su lengua en torno a mi mástil, la suavidad de su paladar donde ella se apoya, con el conocimiento tantrico del que el paladar es una zona erógena para ambos… para ella, sentir alli la fuerza de mi cuerpo, para mi, sentir la dulzura y la humedad de su piel, y al mismo tiempo el tacto casi óseo del cielo de su boca.

Estoy ya a punto, ella, que me conoce bien, lo está sintiendo en los sobresaltos de mi cuerpo, en los suspiros que se escapan de mi pecho, en el movimiento de mis caderas, en la tension de mi verga, que se vuelve mas y mas turgente, yo siento los golpes de mi sangre en todo el bajo vientre, pugnando por salir.

Aumenta el placer, ya no quiero que ella se detenga, ni que cambie el movimiento, siento la necesidad de vaciarme en ella, esta vez en que baja la boca que me aprisiona, tal vez la proxima vez que esté saliendo, siento su mano haciendo presion, pero quiero que esto dure eternamente. Ella ha sentido que no voy a aguantar mas, conoce bien mi placer, como provocarlo y como frenarlo… disminuye un poco la presión de su mano, e, inmediatamente, mi orgasmo que estaba a punto, se retrasa ligeramente, el cambio de ritmo lo ha detenido momentaneamente.

Ella entonces aparta la cara , y toma mi verga con la mano, ostensiblemente, con dos dedos practicamente, sabe que no voy a poder seguir con este deseo, con esta necesidad, y mueve esa mano, arriba y abajo, mostrándome y ocultandome, hasta que mi placer se dispara, en chorros al cielo primero, en gotas que nos mojan a los dos después. Lo he sentido llegar, he sentido el momento a partir del cual ya se habia iniciado el placer, la bola de fuego en mi interior, la presion imparable que me vacia en blancos chorros olorosos que nos bañan a ambos.

Pues vaya, bromea ella, viendo la inundacion, parece que habia ganitas

Pues no mas ganas que las que tenias tu, cielo, que tambien me has dejado bueno.

Miramos hacia fuera, nuestro voyeur que ya sabe que no habra mas funcion, se esta alejando lentamente, las manos trasteando en su cintura, probablemente abrochandose el cinto.

Nos vestimos, ya mas relajados y sonrientes y nos besamos

Al dia siguiente, al ir a poner gasolina, vi unos churretones irisados y secos en la carroceria del coche… me hizo gracia tener que entrar en el tunel de lavado por eso

(4.) Mirando al mar. Y siendo mirados

Friday, June 17th, 2011

Abro los ojos para ver la operación de traslado al asiento trasero. Ella se demora en moverse, lo hace lentamente, suavemente, como si estuviese nadando en una crema espesa. Mira en una dirección, hacia fuera y no al asiento, sigo la direccion de su mirada y alli lo veo a el, fuera, a un palmo del cristal, sus ojos clavados en el cuerpo de ella. Me incorporo un poco, solo le veo la cabeza, y alli está con su sexo en la mano, sin moverlo, manteniendolo simplemente. Ella se tumba en el asiento trasero, abre las piernas, me dice:
- ven, pero despacio, no me vayas a hacer daño
mientras lentamente se toca

y yo, ya olvidado de el, me muevo lentamente, me incorporo, paso una pierna por encima del respaldo, mi erección mostrandose insolente, pero me es igual, solo tengo ojos para ella, para su sexo medio oculto por su mano, para sus pechos que esperan mis caricias.

me tumbo sobre ella, en equilibrio inestable, es estrecho un asiento, para segun que ejercicios. Con una rodilla en el asiento, una pierna en el suelo, ella me guia hasta que me puedo hundir en ella. Siento la suave corona de su cuerpo que rodea al mio, me siento avanzando en su cuerpo, las ondulaciones de su carne, su deseo, pero la siento como ida, como ausente. Su cuerpo responde es cierto, cuando avanzo mis caderas, las suyas vienen al encuentro de las mías, pero no hay espacio para hacer el movimiento lateral que tanto me enamora, encajada como esta entre mis rodillas que no se pueden abrir mas. Pero su cabeza está en otra parte, lo se porque cuando hacemos el amor de verdad tiene los ojos cerrados, encerrada como está en sus sensaciones, buscando su placer. Y hoy, aqui, en este coche tiene los ojos bien abiertos, mirando por encima de mi hombro, tal vez incluso un poco asustada

- tienes miedo de ese hombre? quieres que nos vayamos?
- no, estoy bien
- no, no lo estás
- no estoy comoda eso es cierto, no tenemos espacio, anda, levantate
- vamonos
- no, en serio.. y además, cómo te quieres poner los pantalones asi? me dice, señalando mi erección, dejame, ya me concentro, pero es que estoy pensando en otra cosa. Y mientras pueda mirar por la ventana, es que me distraigo, y asi no vamos a ninguna parte.

Mi mano sustituye entonces a mi verga en ella. La acaricio sutilmente, suavemente primero, introduzco primero un dedo en ella, despues dos, buscando la zona rugosa en la misma entrada, sé que no va a resistir mucho tiempo ese tratamiento, cierra los ojos, siento su cuerpo moverse bajo el mio, su voz susurrar: quiero tu sexo en el mio, por favor, anda, metemela… pero sé también que si lo hago se va perder el momento, sigo moviendo mis dedos en ella, cada vez mas lentamente, con mas fuerza, casi ya sin movimiento, cuando ella empieza a suspirar: asi, por favor, no pares, sigue, mas fuerte, no te muevas ahora, espera. Siento su cuerpo latiendo en mis dedos, abriendo y cerrando sus petalos como una anemona, la tension de su anillo de carne en torno a mis dedos, sus rodillas se empiezan a cerrar y abrir, sin control, sus caderas van al encuentro de mis dedos, hasta que en un suspiro mas fuerte me aprisionan la mano, mientras siento su orgasmo como si su cuerpo fuese una prolongacion del mio

Unos momentos despues, retiro la mano, empapada y pegajosa tras su placer, que aun contiene un poco de su miel embalsada en el cuenco de mi mano.

(continuara)

(y 2.) Uff

Friday, May 6th, 2011

Me seco con una paño húmedo y caliente, y me hizo darme la vuelta, cubriendome nuevamente con la toalla.

Me hizo entonces un masaje en el craneo en el cuello en las orejas, y al rato estaba en los pezones… aunque yo no sea nada de pezones, aquel silencio, la poca luz, sus manos primero amasando, despues acariciando… notaba la presión anticipada en el bajo vientre, con los ojos cerrados veía la toalla que me cubría montando una tienda de campaña. Trataba de pensar en otra cosa, pero este esfuerzo para sacar de mi cabeza lo que sucedia bajo la toalla me hacia pensar más en ello.

Pero al rato subio a las ingles, pasando las manos debajo de la toalla, apartando primero cuidadosamente a mi pene de su camino. Pero claro, mi pene no tardó mucho en apartarse por si solo, erguido ya como el mástil de una bandera.

Cuando me di cuenta tenia una mano en un pezon, la otra en los testiculos… asi que volvió a tomar el asunto en sus manos, esta vez ya dominando mas la situación, iniciando ya el final (feliz, claro :) . Era experta, cuando notaba que yo estaba a punto (¿en qué lo notaría?, me parece ser discreto, pero supongo que hay reflejos que no se pueden esconder) se detenia y se iba un rato a los huevos, o a los muslos. Es una tecnica peligrosa, porque es facil, al menos en mi caso, que me corra asi, casi sin gusto, por accidente… pero ella sabía, era experta, antes de que realmente estuviese en el punto de no retorno lo hizo dos o tres veces, estaba yo ya notando el momento previo a las primeras contracciones, ellas tambien previas al orgasmo, y cambiaba de foco de atención. Cada vez estaba yo mas cerca, hasta que le dije que por favor no parase, ahi puso ella la mano haciendo presion en el pubis, y si, fue una buena corrida, que me dejo servido… de ahi el ufff :) y hasta uufffffffff

(y 4.) Colaboraciones : Mírame

Wednesday, January 26th, 2011


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Me dejaba llevar en olas por las piernas de Amanda presionando las mías, pero sentía al mismo tiempo que echaba de menos la firmeza de un pene allí, mostrando su poder, mostrando su deseo.

No alcanzaba a comprender el motivo de la táctica que era la ausencia de Javier, si era para que tu te excitases viendo a dos mujeres juntas, para que yo probase la suavidad de un cuerpo de mujer, el tacto de unos pechos que no eran mis pechos, o, lo que alcanzaba a imaginar y es que que mi masajista, que estaba en una esquina del tatami, dandonos la espalda, estaba tranquilizando a su naturaleza para no prorrumpir en una lluvia nacarada sobre mi cuerpo ardiente.

Creo que no me hubiese molestado sentir su cálido homenaje derramandose sobre mi piel.

Decidido que ya era suficiente , que no podría alargar más mi agonía, Javier se reincorpora a mi cuerpo, más tranquilo, más relajado y, mientras Javier, concentrado, arrodillado ahora junto a mi, sus dedos perdidos en mi centro, moviendose en una papilla humeda, ondulan, se abren, aprietan, aflojan, absuelven, disuelven todos mis sentimientos, anulan mis pensamientos, me hacen fluir como un rio, me hacen sentir hembra, intento conectar con tu ritmo, oigo lejanamente tus jadeos, tus grititos adolescentes mientras busco tu mano para enlazarla con la mía, miro tu cara seria en el placer, tus ojos cerrados que nadie te distraiga, tus nalgas que se levantan en busca de la mano de Amanda, del placer que en este momento te están dando sus manos cubiertas de aceite, veo el crescendo de tus gemidos hasta que tu sexo brillante expulsa su simiente nacarada sobre tu pecho y las manos de amanda, estallando en unas gotas de leche que me excitan mientras pierdo totalmente la noción del tiempo y del espacio y mis caderas bailan al son que les marcaba el aire emborrachado en lujuria.

Sólo oigo, mientras recupero tus dedos en mi mano, que todavía no has despertado, estás allá, en tu sueño particular, pero yo aún no he llegado al nirvana… en cierta forma, tu placer autoriza el mío.

Y mi cuerpo responde a los dedos de Javier, se abre para dejarlos penetrar más, se abre buscando algo mas consistente que unos dedos, espera una daga que le penetre, una columna de fuego que le clave en el tatami, los golpes bruscos de una pelvis masculina, que hace vibrar toda mi feminidad. Pero deberé contentarme con los dedos, me dejo ir, acepto sus caricias, siento que crece en mi interior la bola calida que se va expandiendo… abro las piernas, subo las rodillas lo más que puedo, ven, por favor ven, me oigo gritar, te necesito dentro de mi… pero Javier sabe que eso no es posible. Busco desesperada su verga bajo el slip, vuelve a estar pletorica, rebosante, pero el sabe, y yo se que no puede ser. Mis caderas avanzan hacia su mano inundada, mi mano trata de apartar su slip para que se muestre en toda su masculinidad, pero no lo logro, no quiero distraerme, me abro a sus caricias, la bola de oro del placer se extiende por mi cuerpo, sube hacia los pechos, estalla en volutas, grito : más, no pares, mas fuerte, otro nuevo sol se forma en mi interior que me abrasa, que sale de mi cuerpo por el sexo, por los pechos, por los pulmones, me deja sin respiracion, mis piernas se cierran aprisionando los dedos de Javier dentro de mi, el insiste, siento que podria seguir indefinidamente, pero no quiero continuar, prefiero quedarme con la necesidad de sentir el sexo de un hombre dentro de mi a sentir el suyo. Me quedo inmovil, noto tu mano aun enlazada en la mia, siento los dedos de Javier que abandonan mi sexo encharcado.


Te miro, abriendo los ojos y te sonrío, tu tambien me sonries y mientras veo que tu sexo, relajado, satisfecho, tan vulnerable en este momento, tan distante hace unos minutos, cuando hubiese querido que me perforase…, respiramos profundamente encantados de haber estado allí en cada segundo de aquella terriblemente fría mañana de invierno, llena de sensualidad y sexo lujurioso entre un hombre y una mujer profundamente imbricados y dos extraños solícitos.

Mírame, te pido, abrázame, me dices, estaría aquí contigo todo el día, en este vergel de los cinco sentidos abiertos a cada estímulo, a cada sonrisa plena, sincera, tierna.

Nos abrazamos, mientras discretamente Amanda y Javier salen de la habitacion

Nos sonreimos

Volvemos a ser nosotros.

(2.) Colaboraciones. Mírame

Tuesday, January 4th, 2011


Mientras me quitaba mis botas, negras, mi pantalón ajustado de falso cuero y mi camisa verde iba poco a poco volviendo a recordar la noche anterior, llena de lujuria y confidencias, llena de amor, de deseo, de juegos peligrosos y extenuantes, de nuevo el mecanismo calentaba motores, sentía nuevamente las oleadas del deseo que invadían mi cuerpo.

Tú enseguida te encontrabas boca abajo en el tatami, expectante, cercano, con tu piel dorada y tus hombros jóvenes y fuertes, de los que tantas noches me había colgado entre suspiros y gemidos inacabables, llenos de risas cómplices y jadeos encantadoramente pueriles.

Ya estoy aquí, contigo, espero que entren pronto, necesito un beso, húmedo, largo, profundo, la verdad es que me gustaría disfrutar un rato de ti, a solas, a costa de suprimir nuestra sesión de masaje tailandés.

Tu sientes mi necesidad de ti, tal vez sientes tu tambien necesidad de mi, te incorporas un poco, me incorporo otro poco, mis pechos se levantan del tatami, se muestran orgullosos, me los acaricias, perdidos tus dedos pellizcando la areola, me besas, me provoca tu lengua, te devuelvo el beso

Me dices que ya estás en plan, que con mi desnudo acariciante y la visión de mis pechos infantiles, tu centro se ha despertado cual adolescente en pleno cóctel de hormonas masculinas; quiero verte, muéstrate, me encantará, te lo pido, te incorporas un poco mas, y alí estabas, expectante, con tu falo tenso, deseoso, preparado para clavarse en mi interior con el empuje de tu masculinidad pulida por tantas experiencias y tantas mujeres necesitadas de amor, de comunicación, de lujuria desatada.

La puerta se abre y deja pasar a la masajista, la brasileña misteriosa que nos había recibido en la entrada discretamente y a su compañero, un chico muy joven tan nervioso o más que yo misma.

Lo miré de reojo, apenas lo entreví, no quise mirarlo, quería que fuese nada más que un cuerpo, unas manos, no una cara, una boca unos ojos… un cuerpo que, ungido ya en aceite, se estaba restregando sobre mi, una boca que me soplaba en el oído, que me decia: hola, me llamo Javier, unos ojos que notaba clavados en mi cuerpo que solo podía ver de espaldas.

Era la primera vez que me tocaba un desconocido, era la primera vez que estaba sin ropa ante alguien que no fuese mi pareja, pero mostrando mi cuerpo desnudo sólo podía pensar en lo que estaría provocando en ti y en el masajista, que ya temblaba con sus piernas alrededor de mi pierna derecha mientras dejaba resbalar por sus dedos el aceite esencial que me hacía estremecer.

Sentía, ¿cómo no iba a sentir? su hombría, su sexo erguido dentro del slip, duro, ansioso, era algo que tenia que suceder, pero con lo que no contaba… era un homenaje hacia mi, claro, pero era una situación nueva, excitante, con la que no sabia qué hacer. Se suponía que debía tocarle? las reglas eran claras, seria un masaje sensual, bodybody, sin sexo. Pero qué podía yo hacer, que debía yo hacer con aquel sexo que chocaba contra mi pierna, y que notaba, erguido, hinchado y firme, deseoso de cumplir su función, de penetrarme, de entrar en mi cuerpo, de vaciarse en él.

Y, mientras sentía su erección rozando mis muslos, me preguntaba si tu lo habías previsto, y si lo ibas a aceptar, o te enfadarías (es un masaje sin sexo, me dijiste). Anda y explícale eso a la joven virilidad de Javier!

Miraba a tus ojos, abiertos, esta vez, concentrado en mí, en verme, en recorrerme, en identificarme y no perder un detalle de cada suspiro, de cada movimiento de mis labios, de mis caderas, mis piernas que ya adelantaban el temblor del éxtasis.

(continuará)

y 3. No estas por mi

Monday, December 27th, 2010


Abrió los ojos tras un momento, aún no del todo recuperado, viendo ya al masajista arrodillado entre las piernas abiertas de Luisa, mirandola fijamente, una mano perdida en el cuerpo de ella, entre sus muslos, en el interior, la otra recorriendo el pubis, los pechos, las caderas de ella, moviendose sin control, sus suspiros, sus gritos de deseo que ella trataba de ahogar mordiendose la mano. El masajista puso su mano cerca de la boca de ella, ella la mordia y la besaba alternativamente, la boca de ella era prensil como su sexo. El la veia en el placer desde fuera, como un espectador, algo que no era de su responsabilidad, algo que le trascendia, que no le exigia nada. Sentia como propio el placer de ella, sin celos, sin angustia, porque sabia que el masajista estaba alli como un consolador viviente, pero que una vez hubiesen salido de aquella sala volverian a ser ellos dos.
Quieres que os dejemos solos? preguntó Amanda, o seguimos nosotros?

No, seguid vosotros tal como habíamos acordado, dijo el.

Pues si te parece, te hago yo ahora la relajación, y asi estas tranquilo para verla a ella, dijo mientras estaba a los pies de el, acariciando su sexo con una sonrisa. Sentía su mano recorriendo su verga, cubriendola de aceite, el tacto frio del aceite en sus huevos, en el culo, mientras ella no separaba las manos de su cuerpo, e iniciaba con mucha sabiduria el movimiento. No se como Luisa pudo sentir lo que le sucedia, pero aun alcanzó a ver sus ojos clavados en las manos de Amanda, en su sabio movimiento, en su cuerpo que lo acompañaba, en sus suspiros que reforzaban el ambiente de sensualidad de la habitación.

Una mano de Amanda fijada en su sexo, la otra que, subiendo los muslos, se perdia por los huevos, los tomaba, los hacia resbalar, que llegaba al culo, se entretenia en el anillo oscuro y sensible y tan desconocido, los ojos de Luisa clavados en el, su sonrisa que le acompañaba, no iba a aguantar mucho rato ese tratamiento, sintió el calor anunciador, las piernas que se cerraban sobre la mano que le aprisionaba, las caderas yendo al encuentro del cuerpo de Amanda, abrió los ojos, vió a la mirada de Amanda fija en Luisa, la mirada de Luisa fija en la mano de Amanda, sintió la última tensión en su interior, que finalmente, en unos sobresaltos se vació en unas primeras gotas cálidas que sintió sobre su pecho, para terminar en un último espasmo en las manos de Amanda que sonreia.


No estabamos lejos del extasis, dejemos que hable el exegeta de la escultura de Santa Teresa, de Bernini, lo que le sucedia a Luisa en aquel momento:

El rostro de Santa Teresa está transido de placer, entregada a la posesión, tiene los labios abiertos dejando escapar un suspiro liberador que le nace de las entrañas, los ojos cerrados, la cabeza con abandono total de la voluntad está inclinada hacia atrás, mientras un ángel, un delicioso y promiscuo adolescente, levanta una flecha con una sonrisa lasciva y la dirige al coño de la santa, con la intención de señalarnos el centro del placer, hacernos ver que ahí, en ese sitio está la verdadera devoción y entrega del cuerpo puro de Teresa de Jesús. El ángel la va a penetrar con esa flecha, la va llevar al desmayo, a la inconsciencia, a la locura y para lograrlo Berinini esculpió con una delicadeza espléndida, una abertura entre los pliegues del mármol de su hábito, la santa muestra una vagina virginal y profunda, muestra la entrada a los más sagrado de su ser.

El sexo de ella iba al encuentro de la mano que la aprisionaba, los labios de ella mordian los dedos del masajista, el le cogió la mano imbricando los dedos como hacian cuando hacian el amor, y eso fue en cierto modo la señal. La mano de ella se cerró en torno a la suya, como si hubiese esperado la aprobacion de el para dejarse ir, se miraron y en unos gritos apenas disfrazados llegó su placer, interminable. Enlazo los orgasmos hasta que aparto la mano del masajista, y se acercó a él. Se abrazaron, mientras Amanda les decía: nosotros salimos, os quedais el tiempo que querais, y nos llamais.

Y alli se quedaron ambos, sobre el tatami que olía a incienso, aceite y sexo, abrazados, recuperando la respiración.

El le preguntó: estas bien, vida? si que estoy bien, y tu? encantado, amor, estoy encantado.

Probablemente al poco rato hubiesen vuelto a hacer el amor ellos dos, hacer el amor por deseo, por necesidad de tenerse una vez mas

pero esa es otra historia

Colaboración : (y 2.) en la ducha

Monday, October 18th, 2010


[el] te siento palpitar en mi miembro, te levantas un poco, tomando apoyo en mis rodillas, mostrandome unas nalgas rotundas, un culito oscuro que rozo con los dedos, y detrás, triunfante, mi verga morada, aceitosa, brillante, que se muestra en su potencia, que te domina en su plenitud mientras me miras, me disfrutas con tu vista, con tus ojos brillantes.

[ella] Vuelves a hundirte en mi, imparable, irrenunciable, en un gesto eternamente repetido y eternamente nuevo.

[el] Espera me dices, y lanzas el chorrito hacia tu sexo, lo mueves tratando de alcanzar el mio, no lo logras, siento la fuerza del agua en los huevos, y me da miedo que su fuerza me haga daño, mi mano sobre la tuya, lo dirijo hacia mi perineo, hacia el culo tambien, ese oscuro lugar desconocido.

[ella] Siento tu cuerpo tensandose, y te contesto, apreciativa, voluntariamente, con una contraccion interna, como un guiño, como un beso de tu sexo al mio. ¿te gusta, verdad, lobito? Sé que te gusta, ven, te estoy llamando hacia mí, enterito, duro, inflamado, estás dentro de mí y no te voy a soltar.

[el] Y ya deseamos terminar, te digo: tu ahora, amor, y te envias el agua en su potencia hacia tus labios, hacia la lengüita que aparece alli donde se juntan, hacia la llave de tu sexo, alli donde empieza todo, ahora eres tu quien se tensa, eres tu quien aprieta mi sexo, son tus ondulaciones involuntarias las que me ponen, las que crean las sensaciones profundas, internas, las que hacen que sienta mi orgasmo formandose, creciendo, mientras oigo tus gritos de gata en celo, tus ronroneos de placer, siento la subida del sexo de la savia del amor en los movimientos de tus caderas, en el roce interno, casi inmovil, de tu piel… hasta que internamente, profundamente, siento que te contraes alredor de mi verga, que tus piernas aprietan mis caderas, que tus nalgas se tensan, y se aflojan, una dos, varias veces, mientras mi cuerpo te responde, no puedo ni quiero controlar la subida de mi leche, su desbordamiento en tu cuerpo, mis espasmos y mis gemidos unidos a los tuyos, en una comunion de los sentidos, pero también espiritual.

[los dos] Nos quedamos juntos, unidos, recuperandonos, mientras lentamente, la bañera se empieza a desbordar…

[el] cierra, haz algo…

[ella] no puedo amor, no me puedo mover, estoy soldada a ti.

[el] Vaaa, corre, que luego nos tocara recoger el agua. Y veo que, lentamente, te incorporas, mi cuerpo aun tenso, sale del tuyo, mientras se derrama el amor fuera de tu sexo, dejando un rastro blanquecino en el agua. Cierras el grifo. Cierro los ojos.

[ella] Voy bajando hacia tu cuerpo, a tu encuentro, a abrazarte todo entero mientras siento tus manos subiendo hacia las mías, a entrelazarlas con fuerza, te beso, en la boca, sin abrir los ojos, se escapa de tus labios un te amo y de mi exhala un suspiro, te amo, vida, te adoro

El Mar

Saturday, October 2nd, 2010

Te pienso, nos pienso en una playa (eso si, del mediterraneo, no nos imagino para nada en una playa oceánica, sea esta atlántica o pacífica), regreso pues a la playa, hace sol, estamos desnudos, me da un poco de verguenza no tanto mi desnudo, si mi cuerpo, ya un poco demasiado redondo, ya un poco demasiado colgante. Te miro, joven, dorada, gloriosa al sol, tus pelines rubios señalando, resaltando el camino de tu sexo, tu tatuaje, pequeño, discreto, en tonos solares (rojo, amarillo), circular (no se lo que es, no lo veo bien desde aqui, tal vez una flor, tal vez un animal imaginario, lo busqué para ti, lo elegimos juntos en un tatuador de la Ciudad Vieja) entre el ombligo y el pubis.

Has salido del agua ahora mismo, brillan aun las gotas saladas en tu piel, me acerco a ti, pongo mis labios en tu brazo, noto su sabor marino, su gusto salado que tanto me recuerda tu miel, el sonido de las olas, lento, fuerte, sosegado como un acto de amor que no tuviese fin. Recorro el brazo hasta el pliegue del codo, deposito alli un beso que te pone la piel de gallina, te oscurece las fresas de los pezones, hace que un escalofrio de deseo recorra tu cuerpo. Levanto los ojos, te veo mirando mi cara, tus ojos, fijos en los mios. Tus labios se mueven, mudos, sé lo que estan diciendo, dos palabras: te quiero.

Me levanto, te tomo de la mano, entramos los dos en el agua, está tibia, nos abraza, nos recorre, nos oculta, nos miramos y nos unimos en un beso inacabable. Tu sientes mi urgencia, mi deseo fuertemente erguido contra tus muslos, lo tomas suavemente con la mano, lo acaricias, lo moldeas, abres un poco las piernas y lo introduces en tu cuerpo, suavemente, lentamente y al mismo tiempo, con toda la fuerza del mar. Nos movemos, despacio, en una danza acompañada de las olas, empujandolas y siendo empujados por ellas.

Me susurras: nos estaran viendo? pues claro que nos ven, probablemente imaginan tambien lo que estamos haciendo, pero de cintura para arriba somos una pareja – una mas – que se besa en el agua. Y mi cuerpo siente la subida imparable del placer, tu me conoces, sabes leerme, ves que se cierran mis ojos, que se tensa mi cuerpo, pasas tus piernas detras de mi cintura, las anudas, las aprietas, siento tu cuerpo que abraza mi sexo, fuertemente, imparablemente, gozosamente. Ya no me puedo mover, aunque mi pelvis te hunde, te penetra, te perfora cuando sientes de pronto, dentro de ti, mi luz, mi sol, mi esencia que te baña. Quedate, me dices, no te muevas, sienteme como te siento. Somos uno.

Barcelona, Galicia, 2010

 

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