2. Investigaciones: El condón femenino
Wednesday, October 21st, 2009Vuelvo a poner aqui la foto de las instrucciones, tan ampliadas como pueda, se ruega atencion, que después vienen las preguntas

La figura 1, está claro, se mete el aro en el condón. Hasta aqui, bien, aunque el lubricante del condón, y el aceite de masaje que nos cubria las manos a ambos no facilitaba la tarea.
La figura 2 ya es mas complicado, se trata de hacer un ocho con el aro. El aro se escapa, el aro se resbala, cuando logramos formar el ocho esta a media altura en el condón y no en el fondo, donde corresponde…
Finalmente lo tenemos sometido. Yo lo he pillado, el ocho no se resiste. Pero… pero en la figura 3 se ve claro que es ella quien, mientras se toca el clítoris con la mano izquierda (para recuperar el ambiente, perdido con las risas?) debe introducir el ocho en el (y aqui, sorry, pero no hago el juego de palabras, si, ya se que lo esperabais, pero va a ser que no), asi debe introducir el ocho en su cuerpo con la mano derecha (ver fig.4).
Pues no señor. Excepto cuando la mujer sea deforme y los brazos le lleguen a las rodillas, sea una contorsionista del Gran Circo de Beijing, o sea una anorexica integral, señores diseñadores, los dedos de una mujer española normalmente constituida no llegan al fondo de su vagina.
Ella probó accesos en distintas posiciones, sentada, tumbada, con las piernas en V (lo cual alimentaba singularmente mis pensamientos, muy lubricos ya), pero no, no hubo manera. Entraba la puntita nada mas.
Yo ya nervioso, que el espectáculo, aunque interesante, se estaba alargando más que una opera de Wagner
Asi que, con la tradicional inventiva hispana, cambiamos las tornas. Los españoles donde no llegamos con la espada, llegamos con la punta de la lanza asi que le dije: anda, monina, déjalo ya, dame el ocho, y abrete de piernas corazón.
Cogido el ocho, mis dedos se aventuran por dentro de ella, eso si, protegidos por el condon. Pero ello no era aparentemente mucho problema, porque hay algunos puntos sensibles en toda esta zona, que hacen que en un par de minutos, el tiempo de ubicar bien el trasto
estuviese ella dando saltos, y es que el cuello del utero es muy buen punto, un poco abandonado por la literatura. Nos encantó.
Nos recordo otras investigaciones preteritas, asi que volvimos, esta vez un poco mas hacia fuera, buscando el elusivo Punto G. Y a fe que lo encontramos. Y repetimos, mas gritos, mas suspiros, un poco de inundación, nos habiamos olvidado ya del condon, que estaba alli, arrugado y mustio como el arpa de Becquer.
Aquí le pedí, por favor y en nombre de la Ciencia, a mi colaboradora adjunta que se despojase de su bata blanca para mostrarnos el equipo objeto de la investigación en su posición de trabajo:
Observareis que esta de medio lado, como queriendo ocultar, avergonzado, su inutilidad.
Bueno, ya recuperada ella y excitado yo, y pasadas las risas, nos ponemos en faena, segun la figura 5. Para cumplir con la figura es preciso que
a.) el varon este bien dotado (con unos 30 a 32 cm debiera bastar)
b.) la hembra tenga ganas de abrir el condon con una mano, mientras con la otra guia al ingenioso mecanismo para que se meta por dentro, y no resbale por fuera. Eso no es evidente, y hace falta un buen foco de luz para comprobarlo
c.) ambos sean mas bien del tipo atletico
d.) que no se les escape la risa, que eso es bueno para el sexo, pero malo para la ereccion.
Y recuperada la forma llega el momento de la verdad.
Y si, no esta mal… y no esta mal ni para ella, ni para mi, y os explicare por que.
En un condon convencional, la piel del hombre esta solamente en contacto con el condon. Nota la vagina de la mujer, sus pliegues y sus movimientos, pero no hay roce directo. Y, en cambio, el condon femenino es mas parecido al ayuntamiento normal, es decir, el pene se mueve, hay roce. Y no tan solo eso, si no que como el condon es ancho, y tiene arrugas, el roce se incrementa…
Y para ella? pues un poco de lo mismo, me dijo (cuando pudo hablar) que era distinto, pero tambien mas natural, porque con este ella no sentia el roce del latex en su piel, que en general no le gustaba mucho.
Asi que, mis queridos amigos, al condon femenino le ponemos
- un 7 en sensaciones
- un 0 en excitacion
- un 9 en sexo ludico, cachondon y desenfadado
y, sin duda, un 10 en generacion de orgasmos, eso siempre que (dice mi adjunta en la investigacion, no yo) que el hombre sepa donde hay que tocar, y el condon es tan buena excusa como cualquier otra para que se toque bien y a consciencia con los deditos.
Finalmente, no se si es un piropo tan grande…
bueno, y evidentemente, si teneis alguna experiencia con el cacharro de marras y la quereis compartir, sed bienvenidos.














