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Posts Tagged ‘punto millon dolares’

y 7 Post recibido. La pareja y la Dakini

Sunday, September 13th, 2009

Esta es el ultimo capítulo de una historia que recibi por correo, con la condicion de indicar el telefono de la Dakini, que está en el primer post

Este último capítulo ha quedado un poco largo, pero llega un momento en que no se puede, no se debe parar. :)

 

tantrahomeMe ha gustado toda la historia, y la situación, pero sobre todo una frase que aparece hoy: “nos han enseñado un sexo de explosión, y no de implosión”. Está dicho muy rápido, pero hay mucho que pensar en ello.

Paso siguiente, las manos quietas, ambos tumbados en el tatami, les hago conectar con su saliva… sentir su boca jugosa.. jugar con su lengua….(hay conexion del paladar con el Yoni)… El Tantra es el culto a los Sentidos…pero es un lenguaje tan olvidado… Nos han enseñado un sexo de explosión y no de implosión… no todo es metisaca, y estaban a punto ellos dos. Y yo debía romper el esquema explosivo, debia rebajar la tension sexual epidermica, de piel, de erección en el hombre, de lubrificación en la mujar y reforzar la energia sexual profunda, la que parte de los riñones, del bajo vientre, de los ovarios y los testiculos.

Y del corazon, sobre todo, del corazon.

Que sientan su cuerpo, todo, cara, boca, estomago, genitales… hay hombres que me dicen que despues de haber experimentado una verdadera sesión tantrica, ya no buscan acostarse con cualquiera pin pon fuera…

LingammassVeo que ella se ha abierto, ya toca el sexo masculino con cariño..le enseño truquitos con los dedos: el aro, la tijerita, el vaiven, el cosquilleo, la vibración… esta sesion esta muy dedicada a ella porque asi lo requeria … pero cada sesion es un mundo… y tambien hay pasos a seguir… aqui hemos conectado con elementos básicos… respirar, saliva, acariciar… pasamos a un excelente ejercicio que es muy potente “Expansión -contraccion” cada uno en una parte de la sala… estan desnudos… y les pido que en el suelo… al ritmo propio trabajen con la consigna prestando atencion a sus genitales… especialemente a ella le pido que exagere el movimiento en su vulva-pelvis…

El comentó que estaba alucinado de ver esos movimientos en ella… que jamas la vio asi, ella expresó que le daba mucho placer y que no se sentía una puta… Nos incorporamos en una danza los tres… música etnica hindu… movimientos ondulantes muy eroticos… yo los toco a los dos… y veo que estan mucho mas receptivos.. ella tiene una sonrisa en sus labios… y veo que se anima a jugar el lingam de él… ella le provoca…con las nalgas, el está a punto y ella también.

Pongo música más suave, sonidos naturales, de un atardecer lluvioso junto a un lago, y les digo que estamos a punto de terminar, que solo queda que sientan el pulso del otro en los genitales. Nos tendemos los tres en el tatami, ella en el centro, uno a cada lado, y le pido a ella, que coja con una mano el lingam de él, ponga la yema de los dedos en la parte dorsal, en el canal que se forma entre los cuerpos cavernosos, y por donde se notan las contracciones del orgasmo, y, inmovil, trate de sentir el corazon de el.

Yonmass
Y a él lo mismo, que ponga dos dedos sobre el clitoris y que espere. Ninguno de los dos debe hacer ningun movimiento, escuchar la musica y centrar toda la sensibilidad en la yema de los dedos. Yo por mi parte apoyo los dedos a la entrada de su vagina, ella empuja un poco para que entren mas, y si, alli siento el pulso de ella. Fuerte, potente, me dice que siente el pulso de el, el tambien, muevo un poco los dedos, hago presion en el punto G, noto su cuerpo llamar, atraer, abrazar a mis dedos, su pelvis avanzar al encuentro, debiera funcionar.

Le pido a ella que se ponga a horcajadas sobre el, sin miedo, que ella será la que controlará la penetración, y que se quede inmovil, solo sintiendo mi mano, hasta que yo le pida que baje lentamente sobre el lingam de el que yo guiaré. Y eso hacemos, ella se pone encima, sentada, piernas abiertas, ojos abiertos, mirandole, y yo aunque lo mantengo a él, voy tocandola a ella, abriendo el camino, sintiendo los musculos de la entrada de su vagina completamente laxos, su cuerpo abierto, esperando al hombre.

Le pido que se baje ahora, lentamente, que regule la penetración, la velocidad, la profundidad. Y mientras yo aguanto el lingam de él, siento en su cuerpo el momento de duda, cuando parece que ella se va a cerrar, el pequeño esfuerzo, pero inmediatamente, los profundos movimientos de va y ven, el cuerpo de ella al encuentro del abrazo. Podría marcharme, dejarles solos, me duele quitar mi mano, pero ya estoy de mas.

prazerMe medio incorporo para irme con el deseo de continuar alli, mi mano entre los dos cuerpos,  tomando  a un tiempo la fuerza de el y sintiendo el húmedo deseo de ella. 

“No te vayas me dice él, ella no dice nada, me mira y sonrie”. Me quedo pues.

Ella se inclina hacia atras, yo aguanto el lingam de el para que se apoye bien en el punto G, ella tiene un orgasmo, un segundo que deja mi mano inundada, será el amrita? Pero no puede durar mucho la sesión, ella está satisfecha, no puede secarse y aburrirse, asi que pongo los dedos en V abrazando el lingam de él mientras se mueve, reforzando la presion. El aguanta, como un jabato. No puede, no debe continuar, si ella se cansa y le duele, en lugar de sanar, la sesión lo habrá estropeado aún más. Asi que el debe acabar.

Paso mi otra mano hacia el punto del millon de dolares, un punto situado entre los testículos y el ano, apoyo, y alli noto que se tensiona su cuerpo, que el orgasmo es inminente. Llega, ¡cómo no va a llegar!, siento en mis dedos las contracciones de su bajo vientre, siento los golpes de su lingam en el yoni de ella, mientras su cuerpo se tensa como un arco. Parece no acabar nunca, sigue moviendose, cada vez mas lentamente, hasta que ella se inclina sobre el y lo abraza. Una lluvia de amrita y semen me moja las manos cuando ella se dobla. Me encanta.

Le doy a oler mi mano, llena de ellos dos, ella la huele, no la rechaza, es mas, pasa tambien sus manos y se las ofrenda a el, que las lame.

Me levanto, les echo una manta por encima, y me voy.

Al cabo de un rato, ya duchada, oigo los gemidos nuevamente, de ella, y de el. Los dejo solos, ya no me necesitan.

Considero que fue un buen trabajo… esto queda en ella en contraposición a las consignas de su madre…ya es ella, y no su madre, quien esta en la cama. Al día siguiente ella me llamo agradeciendome la vivencia…que desea continuar…

3. El Orgasmo masculino. Descubriendo el punto del millón de dólares

Saturday, July 18th, 2009

Veiamos ayer el orgasmo de toda la vida. No lo desprecio, está hecho con amor. Con más o menos técnica, con mayor o menor sensibilidad o sabiduria, pero hecho con amor. Y esto es muy importante.

Y ese orgasmo es el que genera la persona querida, con su cuerpo, con sus manos, centrandose en nuestro pene. Se coloca en posición, si es con las manitas, bien llenas de aceite, por favor, massagetorno2 nos toma por un elemento sensible (pero no el más sensible) de nuestra anatomía de hombre, y bien con las manos, bien con los movimientos de su cuerpo provoca el orgasmo.

Este es el que yo bautizaba (no está mal eso de bautizar orgasmos) ayer como orgasmo epidermico (no, epidemico no, epideRmico, aunque epidemicos, haberlos, haylos, otro dia los comento)

Bueno, los comento hoy, los orgasmos epidémicos se dan, a veces en las orgías, donde hay una pareja muy entusiasmada, ella está gritando, y sus gritos animan a otra pareja, y al final hay un coro de mujeres que no son exactamente las plañideras de los entierros medievales, aunque a veces parece que las estén matando. Debe ser algo que anima a su pareja, que se ve que acelera el ritmo, hasta que se tensa, y cae exhausto. No se da siempre, pero cuando se da, involuntariamente uno trata de ponerse también en situación. Si se hace bien (bueno, que yo sepa no hay entrenamiento previo, es necesaria la casualidad) es una suerte de orgasmo colectivo, bien simpatico. Es casi como un ejercicio de natación sincronizada. Y es que los gritos orgásmicos tienen un efecto llamada, como los de los animales en celo (bueno, es lógico)

Y volviendo a nuestro orgasmo epidermico, este es el unico que yo conocia, debo decirlo para mi vergüenza, hasta ser un hombre de mediana edad (entiendase como la treintena avanzada). Y no por falta de compañeras con las que jugar, como dicen los franceses, “au jeu de la bête à deux dos”, al juego del bicho de dos lomos, sino por inexperiencia compartida.
tania
Pero, igual que para reparar un motor es mejor llamar a un motorista, o para arreglar un zapato, a Zapatero, para según que actividades, mejor recurrir a una Tania, o a una Vania, o a una Sonia. Lo recuerdo como su fuese hoy, llegaba yo a mi ciudad, tras conducir 900 km, en verano, antes de que los autos tuviesen aire acondicionado y venia, para qué negarlo, acalorado y con ganitas.

Efectivamente, en casa me esperaba (probablemente durmiendo) mi mujer. La iba a despertar? Me pareció conveniente realizar uno de los actos de caridad, dejar dormir al durmiente.

No debo ser el único a quien muchas horas sentado conduciendo aumenta la líbido, porque a la misma entrada de mi ciudad hay una zona donde estan todas las Vanias, las Velias, las Sonias y las Tanias, y pensé… no vamos a andar molestando a la parienta, una pajilla rápida en el mismo coche, y llega uno más descansado, de mejor humor, y sin voluntad de exigir el deber conyugal, con lo bueno que es eso para la coexistencia familiar.

Asi que me detuve delante de cualquiera de ellas, negocié los servicios, yo no queria ninguna excentricidad, y quedamos en un francés con preservativo. Casi el “menú del día”. Se sube al coche, me guia hasta un aparcamiento lleno de vehiculos, todos con las luces de posición, todos con una persona sentada al volante y otra agachada sobre élla. Y alli me estacioné yo, en bateria. Vania se sacó las tetas, mientras se bajaba encima de mi, me ponía muy funcionalmente en forma, y con una sola mano sacaba el preservativo de su funda, se lo ponía en la boca, y me enfundaba el preservativo, todo de una.

Estaba ante una profesional

Y en eso, sus dedos, con las uñas largas, no puedo recordarlos sin estremecerme, en lugar de mantenerse en mi verga bajaron hasta los huevos, rozandolos por encima, en lo que luego supe que se llamaba un sensitivo. Abri más las piernas, para dejarle paso, hasta que ella llegó al perineo. Allí, en aquella zona, hizo presión hacia dentro. Fue como si de pronto me hubiesen puesto un electrodo. Mi cuerpo se contrajo, yo diría que perdí toda la sensación de su boca englobando mi pija, era como si mil dedos, como si mil manos me estrujasen por dentro.

Vania tenía una linea directa al lugar donde se genera el orgasmo, al puro centro de mi cuerpo. No hacía falta nada más, el desplazamiento de la sensibilidad que veíamos ayer, de la superficie del pene hacia el interior no había existido. Ya no era un roce, ya no era un masaje, era una presión en la base del pene (para los que querais averiguar, es facil, porque se nota, debajo de los testiculos, el pene que se adentra en el cuerpo. Es allí). Hay quien dice que no es exactamente en el eje de simetria, sino que es un poco ladeado. No lo sé.

Yo sé que aquel orgasmo pareció surgir de un lugar distinto, no hubo necesidad de tanto prolegómeno, de tanto sube y baja, de tanta monserga. Fué casi instantáneo. Tocó un punto mágico que cortocircuita todo el mecanismo, llevandolo al punto de disparo sin esperar. Y un disparo mucho mas profundo, más relajante, un orgasmo que parecía no acabar nunca, mi cuerpo se vaciaba sin ver el final. Que llegó, como llega todo, pero me dejó en otra galaxia. Y algo de mi cuerpo quedó allí, (no, no el preservativo; lleno como nunca), si no una insaciable curiosidad.

Llegué a mi casa con una sonrisa

Cari, eres tu? estoy durmiendo

- no te preocupes, me ducho y voy a dormir yo tambien, que llego cansado. Y hace calor

post al anterior

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2 La Dakini. Mis sensaciones respecto al paciente y su orgasmo

Friday, June 19th, 2009

1194602632934001dnLas Dakinis trabajamos con la energía sexual… la sabemos dirigir hacia otras partes del cuerpo, no sólo los genitales. Llevamos más consciencia al cuerpo de la persona… Sólo son mis manos con ternura y presencia que hablan con el cuerpo de la otra persona. No me da miedo tocar…me olvido de mi ego… y me rindo a la experiencia.

Ya dependiendo del paciente, a veces visto una prenda ligera tapando mis pechos, pero otras veces no, porque es importante “sentir” el cuerpo de la otra persona y las manos no bastan.

Eso si, depende de lo cómodo que esté en paciente con su cuerpo, de cómo se acepte a si mismo como ente sexual. Si pregunta, por ejemplo, “qué sucede si tengo una ereccion?” pues ya sé que se sentirá más tranquilo si estoy cubierta.

En este tipo de masaje hay que DAR, pero no se pueda dar sin saber qué espera el paciente. No se puede enseñar a escribir a quien está aprendiendo a leer.  Para eso está la entrevista, y sobre todo la OBSERVACION…por eso yo no puedo dar más de 3 masajes al día. Estoy dando energía pura.

Para los Tántricos es fundamental conservar la energía sexual, no desperdiciar el fluido o semen. Esto requiere ser muy habilidosa porque por un lado hay que abrir los canales energéticos, y por el otro evitar que se produzca la explosión del orgasmo.

Las dakinis aprendemos a frenar el instinto de expulsión y prolongar ese estado de placer… y os aseguro que se logra, siempre que estemos allí presente y no estemos pensando en tender la colada.

Y, antes de iniciar la descripción de cómo es un masaje tántrico, sus fases (que no las tiene, porque no es un ritual), si que me gustaría explicar qué siente la Dakini cuando está realizando el masaje.

En un masaje tantrico se alcanzan todas las zonas del cuerpo, incluso las más recónditas, incluso las más secretas, y se acarician con aceite perfumado. La sesión se realiza en un lugar cómodo, con música suave, movimientos lentos, concentrados en los sentidos, en la respiración en una suerte de claustro materno. Existe una situación de intimidad y sensualidad compartidas que podrían derivar con mucha facilidad hacia una sesión de sexo.

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Existe la teoria “socialmente correcta” que ni los médicos, ni los sicoanalistas, ni, mucho menos, las masajistas puedan sentirse sexualmente atraidos hacia el o la paciente. Esto hace que todo el mundo se sienta más cómodo, pero es una regla general, que como todo, admite excepciones.

En determinados casos, cuando hay afinidad de piel, quimica con la persona, no puede evitar la Dakini el sentir una excitacion sensual. Pero esta excitación, inevitable, no debe hacer perder de vista el objetivo, que es despertar el erotismo del paciente, frenando al mismo tiempo su culminación.

Cuando tengo una mano en el lingam de un paciente, cuando tengo la otra mano en “el punto del millón de dólares”, que es un punto en el perineo que acelera e incluso, bien tocado, dispara el orgasmo, no puedo estar además pendiente de mis sentidos. Debo olvidar mi propia sexualidad, mis pulsiones. Mi espiritu, mi mente, mis manos y mi inteligencia estan leyendo los signos en el cuerpo del paciente, los signos secretos que indican si está cerca del orgasmo, y en consecuencia debo cambiar de ritmo o de movimiento si quiero que el cliente llegue al final de la sesión, pedirle que respire hondo, con todo su cuerpo, o bien su placer está alejado, y en consecuencia puedo seguir con el masaje.

Evidentemente, esta búsqueda del equilibrio requiere que la Dakini, es decir, yo, me olvide de mi propio cuerpo y de sus sensaciones, que pueden o no existir, dependiendo del paciente, de su piel, de su sensibilidad, y, por que no, de la quimica de su cuerpo con el mio.

Y, cuando llega el final del masaje debo buscar en los puntos secretos los movimientos que disparan el placer, para que el paciente obtenga una mayor sabiduria sobre su cuerpo, sobre las técnicas de respiración que permiten regular su orgasmo, sobre los movimientos y puntos que lo provocan, y, para ciertos clientes, los diferentes tipos de orgasmo.

Debo reconocer que aprecio esta parte del masaje, me gusta ver el cuerpo del paciente en el momento de su placer, lo siento en mi misma como una culminación de mi trabajo, y es en cierto modo el premio a una labor bien hecha. Me gusta sentir la tension de todos los músculos, sus espasmos, sus vibraciones profundas en el momento del orgasmo, sentir el palpitar jabonoso de su lingam en ese momento, casi tanto como ver su estupor por las sensaciones logradas en un orgasmo que tal vez sea el más completo que ha tenido en su vida.

Evidentemente para la Dakini la entrega de energia sexual debe ser muy limitada, y aunque a veces su cuerpo tiene reacciones que ella no puede controlar, siendo una mujer le resulta más sencillo el ocultarlas :)

 

link a la sesion y los pacientes

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