Fin del receso sobre las Tetas al Sol
Sunday, June 14th, 2009Ah, y mañana lunes seguimos con la historia del cuarto oscuro
Y despues, con la historia que me ha hecho llegar una dakini, que es una masajista tantrica
Pues el tema no da mucho de si, al menos para los que vivimos en España y a orillas del Mediterráneo, porque el ver tetas al sol es nuestro pan de cada día, y si ello nos tuviese que excitar, iríamos más salidos que un verraco.
Pero sucedieron mas cosas en la playa
Pero eso no impide que según y como, nos motive, y según y cómo, mas bien no.
Un ejemplo de no motivación son las tetas operadas:

Personalmente no me dicen nada. me imagino el tacto como quien tiene entre las manos uno de esos globos llenos de agua que nos lanzabamos cuando críos. Y es que tampoco me gusta la forma, cuando la mujer está tumbada, queda como dos medias naranjas colocadas sobre una mesa.
Supongo que ella quedaría bien orgullosa de su operación, pero eso, mientras esté derecha, si se acuesta, queda horroroso!

Claro que tampoco tiene que ser esto… aunque hay a quien le gusta:

Con lo bonitas que son cuando estan bien puestas, cuando caen con naturalidad

Claro que se quien me dirá que a los 20 años, todas las tetas estan bien, pero eso se nota mas cuando la mujer está de pie que cuando está tumbada.
Y la mujer que sabe, cuando esta de pie, se las arregla para tocarse el cabello, o peinarse, o rascarse, dubitativa, la cabeza

que eso de subir los brazos tira de las tetas hacia arriba.
Pero no, todo eso no me pone…
Si que me gusta el cambio de color de la piel, que se vea que se ha quitado el bikini por primera vez. A eso son muy aficionadas las brasileñas, que tienen a gala que se les note que son de piel blanca (hasta hace unos años, pocos, tal vez 20, no podían utilizar el ascensor los negros en Brasil). Por qué me pone? porque muy bonito no es:

tal vez lo motive mi titulo de socorrista, y me provoque un deseo enorme de ponerle cremita en la espalda.
Tel vez sea por algo me ocurrió en mi primera juventud, y que posiblemente haya sido olvidado por todos los presentes, incluso por la coprotagonista, mi prima Ana Maria: eramos un grupo de primos que veraneabamos juntos, tres meses en la playa, antes de que se inventase el factor de proteccion solar. Nuestras madres alternaban, cuando iban a la playa, el aceite de oliva (si!) con la crema Nivea, y, desde luego, a nosotros no nos ponian nada. Ni factor de proteccion 120, ni 60, ni 20.
Nada.
Con lo cual, pasado el primer mes estabamos oscuros como torreznos, y al final del segundo negros como el carbón, eso si, con el cabello de color paja más que rubio.
Y teniamos 13, 14 años, y estábamos jugando en el agua, yo sospecho que ya no eran juegos del todo santos, me inclino a suponer que si, con la excusa del juego, se nos extraviaba una mano, “ay, deja, quita, cochino”, tampoco sucedía nada. Era la época de las tres horas sin baño despues de comer (la digestion), y que las chicas no se metian en el agua unos dias al mes.
Jugabamos pues con mis primos y mi prima Ana Maria, en el agua, negros como bantúes, cuando de pronto, queriendo o sin querer, se deslizó el tirante de su bañador, y se escapó una teta, blanca, pezón rosa sobre el negro de la piel que aún estoy buscando.
Y aquí van algunas fotas, que me motivaron este post, y este recuerdo


Ahora, imaginad lo mismo con un agua que no sea verde….














