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y 7. No nos conocíamos. Galáctico y hasta Florentínico

Saturday, July 4th, 2009

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El se separó de ella con un ruido escatológico. Hace muchos años alguien me comentó que esa era la señal de una buena follada, señal que la vagina había quedado tan dilatada después del orgasmo que debía entrar aire para rellenar el espacio. Es posible.

Pero yo ya no estaba para discusiones y análisis filosóficos, ni para recordar viejas conversaciones, en aquel momento mi nariz se abría paso entre los pliegues del cuerpo de Carmen tras una breve escala en sus tetas (puedo prometer y prometo solemnemente hacerles más caso la próxima vez, pero es que su sexo me encantaba).

Ya estaba en terreno conocido, me gustaba sentir su cuerpo bajo mi cara, acariciarla con la lengua, ensalivarla toda, dulce intercambio liquido.

Repetimos los movimientos, el abrazo después de su placer, los escalofríos que me transmitía su cuerpo, abrazado al mío durante unos minutos, mientras recuperaba el aliento.

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Pero ya mi cuerpo precisaba de su atención, le comenté que me tocaba a mi, y, con una sonrisa, bajó, lentamente, oh, tan lentamente recorriendome con su lengua, hasta llegar al lingam. Sabía que no le daba reparo ninguno el ponérselo en la boca, pero le pregunté si quería que le avisara antes de mi orgasmo.

- no es necesario, ya me daré cuenta.

Y qué explicar que no hayáis sentido los hombres? notaba su boca prensil, sus labios en mi eje, su lengua en todas partes, sus manos reforzando el movimiento en mi lingam, mojado por su saliva.

La mamada es la entrega total, no espera reciprocidad. Es, también, la aceptación completa del cuerpo del otro, porque finalmente, la vagina no tiene sentido del gusto ni del olfato. La vagina es casi un receptáculo pasivo (bueno, para entendernos, y comparado con la boca), en cambio la boca gestiona la presión de los labios, los movimientos son mas exactos, la lengua puede acariciar en el punto preciso.

Y la boca tiene también sus puntos más sensibles, puntos de los que no se habla, pero que son conocidos para determinadas mujeres.

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La boca es la completa aceptación del cuerpo del hombre, la aceptación de sus humores (y eso ya desde antes del orgasmo), de sus sabores, de sus olores. Es una caricia más personal que hacer el amor, es, también, más generosa.

En pocos minutos (o serían segundos?) sentí los ansiados signos, la tensión en el pubis que se irradiaba hacia los dedos de los pies, la necesidad de juntar las piernas (¿habeis observado que hay gente que debe separar las piernas para tener un orgasmo, y otras que deben juntarlas?), la tensión en el interior del cuerpo. No pude evitar que mis manos la buscasen, pero solamente pudieron alcanzar su cabeza. Me aferré a su pelo, mis caderas iban hacia ella, mientras subía la fuerza de la sabia en mi.

Pasé el punto de no retorno, previo al orgasmo. Rogué silenciosamente que no se detuviese entonces, no sé decir, como otros: “no pares, sigue, sigue, más”, la verdad es que soy de pocas palabras en estos momentos. Ella no se detuvo. Continuó con sus movimientos, pasó la mano del lingam al perineo, a toda aquella zona que los hombres consideran poco masculina (¡yo mismo la consideraba así, y me perdí muchos años de orgasmos sensacionales, tardé años en perder la vergüenza anal!), y cuando me rozó con la mano entre las nalgas sentí, en la contracción interna que ilumina, la ya inminente rendición del control de mi cuerpo.
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Noté (porque se nota), durante unas décimas de segundo, la subida del placer, antes de lanzar los espesos glóbulos, galácticos y hasta florentínicos, majestuosos en su vuelo como fuegos de artificio, ya que Carmen se había retirado.

Personalmente no me molesta en absoluto esta retirada si se realiza en el momento preciso, ni muy pronto que el orgasmo se aborta (aunque se retire poco antes y siga con las manos, es diferente), ni tan tarde que le obligue a escupir.

Me gusta tanto que se retire, como vaciarme en su boca y después compartir mi orgasmo con ella en un beso; finalmente,  quedar juntos, sudorosos, mientras mi cuerpo va reposando.

6. No nos conocíamos. Dos Tríos no son seis personas

Friday, July 3rd, 2009

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Estábamos en el tatami, la otra pareja, con la ayuda de Carmen, que le habia puesto a tono a el, había entrado en acción. El tumbado, ella encima, Carmen de apoyo, con la mano en el lingam de él.

Me daba envidia Carmen, el tener la mano entre dos personas que estan follando, pudiendo tocar al uno o a la otra, sentir tanto la fuerza de él como la suavidad de ella, ambos disfrutando de ellos mismos, y probablemente de la situación. Yo debo decir que a mi me lo han hecho, y es una situación extraña y excitante a la vez.  

No se sabe (finalmente, uno tiene sus manos ocupadas en su pareja) si a uno le toca un hombre o una mujer, ni la verdad es que le importe mucho. Si le quedase una neurona disponible podría hacer conjeturas, yo creo que si es una mujer se  centra mas en el lingam porque conoce menos las zonas erogenas de los hombres, y en cambio si es un hombre le gusta mas rozar los alrededores, sabe que los testiculos son dolorosos si se machacan, pero que la piel que los cubre es erogena al ser acariciada. Asi que evita el pellizcarlos, o darles golpes.

Yo los miraba follar, mientras las manos de Carmen pasaban de uno a otro, ahora las tetas de ella, ahora el culo de él. Se centró allí, acariciando, acompañando los movimientos de él, rozando el perineo, buscando la zona mas sensible, hasta que él empezó a moverse con más brusquedad, como queriendo acabar.

Ella le quitó la mano, y dijo: 

- aún no, espera, que acabamos de comenzar.

Se detuvieron por un momento, para que el se recuperara. Cambiaron de posicion algunas veces, colocandose, creo yo, de tal manera que pudiesemos apreciar la accion. Cuando estaban en la posicion del perrito, yo pase la cabeza debajo de los pechos de ella, y le chupaba los pezones, olvidado de otra cosa, hasta que note la boca de Carmen en mi.

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Pero yo estaba en aquel momento colgado de la teta, y no admitia muchas distracciones, seguía chupando y me pareció que gustaba, ya que, entre los golpes que le daba su compañero por detrás (acompañados, me pareció, de algun que otro cachete, y, desde luego, muchas palabras malsonantes), y mi acción, ella se puso a gritar como si la estuviesen matando, hasta caer sobre mi, temblando, su cuerpo mojado de sudor aún vibrando.

Me miró y me dijo: ahora sí, pero que seas tu y no ella.

No lo entendi, hasta que se dio la vuelta, abrió las piernas y me puso la mano en su sexo empapado. El se acercó, yo abrí un poco la mano, no quise retirarla, queria participar en el momento mágico de la penetración, quería sentir en mis manos el tacto fuerte, duro de un lingam entrando en el yoni de una mujer.

Su sexo, húmedo, resbaló entre mis dedos para enterrarse en el cuerpo de ella, con un ruido de succión. Lo noté al pasar, me senti, yo también, un poco protagonista.

Cerré entonces los dedos haciendo un anillo sobre su pene. Sentí la fuerza y la profundidad de sus movimientos, tan distintos a los suaves y ondulantes de las mujeres y al mismo tiempo los labios de ella cerrandose alrededor de mi mano, completamente inundada.

Me fijé que el lo hacia distinto a como lo hacia yo, movimientos más pausados y profundos, tambien con más fuerza (nunca es tarde para aprender me dije), moviendo mas la pelvis, empujando con todo su cuerpo.

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El no queria correrse y por ello trató de apartar mi mano, pero ella…

- deja, deja, que me apetece que acabemos asi, mientras tomaba la mano de Carmen y la ponia tambien en la zona. Lo se porque de pronto me encontré otra mano, que en cierta forma me saludaba.

Evidentemente, es dificil aguantar haciendo el amor, si por un lado hay unos dedos que refuerzan el efecto de los musculos vaginales, y por el otro hay una mano acariciando por detrás.

Sentí en el cambio de su movimiento que el ya estaba deseando acabar, porque centró su movimiento en torno a mis dedos. Se movia rápido, en tensión, distinto del follar relajado de antes, unos pocos milimetros, pero todos ellos centrando la parte mas sensible de su pene en torno a mi mano, aprovechando la fuerza adicional de mis dedos, buscando el punto que yo sabia mas sensible. Ella le motivaba con la voz:

- más fuerte, ya, damelo todo! que eso excite y no distraiga siempre me ha sorprendido, a mi me parece que me daba la risa. Pero a el no, sentía venir su orgasmo en la tension de su cuerpo, en su pene, infinitamente mas duro, hasta que senti las pulsaciones de su orgasmo.

Nunca las habia sentido asi de claras, era como si algo duro se volviese aun mas rigido por unos segundos, y despues otra vez menos, como si algo se tensase y destensase dentro de el.  Me inundo la mano, se emanaba un olor muy especial, erotico, de varon y hembra mezclados. 

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Me lleve la mano a la nariz y el olor de mis dedos se multiplicaba por mil. Cogi la mano de Carmen con la mía y las acerque las dos a nuestras caras, que estaban cerca. Lamió mis dedos, y fue una descarga electrica que entro por mis manos y que se distribuyó por mi cuerpo.

El olor, la situacion, la experiencia vivida hasta entonces exigia pasar entonces a ser el protagonista de mi historia.

link al último de esta serie: galáctico y hasta florentínico

El cuarto oscuro

Monday, April 13th, 2009

Debo decir que me gusta el cuarto oscuro

El cuarto oscuro era el lugar donde se revelaban las fotografías, antes de la era digital. Uno entraba en el cuarto oscuro, que se llamaba así porque estaba a oscuras, y como máximo tenia (si el revelado era en blanco y negro, si no, no eso) una luz muy tenue, roja.

Al cuarto oscuro uno entraba con promesas de un negativo invisible hasta entonces y salía ya con certezas.

Uno no sabia qué se encontraría en el cuarto oscuro, una vez realizado el proceso del revelado, podían ser tanto las fotos soñadas como los fracasos absolutos.

Los cuartos oscuros que hay en los clubs de intercambio, no son solo unos cuartos sin luz, son sobre todo el lugar donde se revelan las personas. A eso vamos, en un club de intercambio.

Un inciso, para neofitos, lo primero que hay que considerar es que en un club de intercambio de parejas no se va obligatoriamente a intercambiar la pareja. Se pueden hacer muchas otras cosas. Primero, no es obligatorio follar, segundo, no es imprescindible intercambiar. Puede sonar extraño pero no es necesario que os apetezca que os toque otra persona para ir a un club de intercambio. Os puede apetecer hacer el amor con vuestra pareja en publico, lucir la ropa interior, o mostrar al mundo vuestro placer con vuestra pareja. Os puede divertir mostraros, os puede excitar ver. Y ahí si hay intercambio, es de miradas solamente.

Puede ser tambien que a vosotros no os guste nada de eso, pero que a vuestra pareja le interese. Otro día os relato los sondeos a pie de urna, por qué va la gente a un club, y que hace allí: por ver, porque le vean, porque le apetece a la pareja pero no a uno/a, por tirarse a un yogurin cuando una es ya de cierta edad, porque – y eso mas las chicas – tiene ganas de probar con otra chica, sin ser lesbiana…

Un club de intercambio es tipicamente un bar. Un bar con musica suave, a veces con teles en las paredes, pero bares al fin y al cabo. Como todos los bares, uno llega, se sienta en su mesa, y es dificil hablar con el vecino. Siempre me sorprende a mi, que soy un “early bird”, tempranero, que cada nueva pareja que llega se siente en una mesa distinta y alejada. Asi que asi estamos, todos sentados (eso si, solo parejas) tan ricamente en mesas separadas, hablando de nuestras cosas, y mirando a las otras parejas de reojo, que nos miran tambien.

En un momento determinado, nosotros, o bien otra pareja, se levanta y va al cuarto oscuro. Nos levantamos tambien, y, aunque no se pueda llevan invitados, querid@s lector@s, nos acompañais, y así os voy explicando. No os preocupeis, que no os sucederá nada (al menos, nada que no querais que os suceda, por el momento estais de espectador@s)

Entramos en el cuarto oscuro, no se ve nada, o apenas nada, más que la sombra de las otras parejas de pie, bailando, o al menos, muy juntas. Aunque haya todo el espacio del mundo, nos ponemos a bailar al lado de la o las parejas que ya estan alli. Os recuerdo, no sabemos como se llaman, no sabemos ni quienes son, las hemos entrevisto en el bar, pero si son varias, no sabemos quien es quien. No importa.

Estamos bailando al lado de ellos, y una mano toca la espalda de nuestra pareja. Tambien puede ser mi mano la que toca la espalda de la otra chica (se ve, al menos para distinguir al chico de la chica, y las manos vagabundas respetan las identidades sexuales, y en general empezamos los chicos). Ahí pueden suceder dos cosas, o bien que el chico, o ella nos aparten la mano (ningún problema, pasamos a la siguiente), o bien que tambien acerquen una mano. Si es así, en general lo que eran dos parejas o bien se transforma en un cuarteto, todos de pie y juntos, o bien en dos parejas, ahora si, intercambiadas. En el cuarteto en general las chicas son las que se tocan la una a la otra, empezando por los pechos,  mientras los chicos miramos.

Y ahora ya estamos en harina, pero si, vestidos. Ahí es donde se aprecia la sensibilidad de los que hablaba en otro post. Se está allí para tocar, para reconocer, para sentir. No sabemos ni el nombre de la persona a quien tocamos, es un cuerpo anónimo que tenemos que descifrar. Y puede ser que le guste que le toquemos solamente los pechos, o que se los besemos, o que le hagamos una pajilla, asi vestida, de pie, mirando a su pareja, o no, mientras su pareja la mira o está demasiado ocupada con nuestra pareja. Tambien es posible que ella haya ido porque el se lo ha pedido, y le haya dicho “tu haz lo que quieras, pero a mi no me toca ni San Pedro”. Y mientras el está entusiasmado recorriendo con sus manos el cuerpo de nuestra pareja, ella sigue de Santa Maria Goretti, y nosotros sin saberlo.

Todo eso se nos revela en el cuarto oscuro.

Y como decia el otro día, hay quien sabe tocar, y quien no.

Es decir, nos encontramos de pie bailando con una persona que apenas hemos entrevisto y que no sabemos qué le gusta y qué no o incluso, si está dispuesta o solo quiere que pase el momento incomodo, hasta que su pareja se canse de meterle mano a la persona que estaba con nosotros.

Supongamos, por mor del post,  que le apetezca que le toquen, allí está la sinfonía de manos. En general vestidos, en general de pie, y a oscuras. Ahí los únicos sentidos son el tacto y el olfato (bueno, y puede haber alguna pareja cerca en pleno y sonoro orgasmo, lo cual es excitante, debo reconocerlo). Y asi, en general se aparta el sujetador, aunque si se llega al pecho con la mano, no se tarda en seguir con la boca, y, a poco que uno sea respetuoso, ya es plaza ganada, al menos para la mano, que a los pocos momentos ya está debajo del tanga. Y se encuentra uno en zona desconocida. Qué le gustará? por fuera de los labios, en el clitoris (o el clitoris, ni rozarlo), fuerte, suave, circulos, ochos, una vibración?  Pero ya la persona se encarga de darnos pistas: las tetas si, pero el resto, solamente encima de las braguitas. O bien separa un poco las piernas para que alcancemos comodamente (no olvidemos que estamos derechos), o bien ella es quien toma la iniciativa, y nos desabrocha el cinturón, para aliviar un poco de presión, sin otro interés que el que estemos más cómodos.

o la curiosidad de ver como estamos hechos

o el deseo de dar placer.

Sentido y sensibilidad, eso es.

(continuará…)

Este no soy yo

Thursday, April 2nd, 2009

Este de la foto no soy yo, pero yo estaba alli,  tomando las fotos.

Y la idea es contar en este blog lo que sucedio aquella tarde remota en la cual no acompañé al Coronel Aureliano Buendía porque yo tenia mejor que hacer que ir a conocer el hielo.

este no soy yo, pero representa la parte lingam del blog

aqui un amigo

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