“- no estás por mi”, le dijo ella
“- es cierto”, dijo él, mirando de reojo a la pareja que tenia al lado, ella, Luisa, su amor, desnuda, un chico, joven, cubierto de aceite, tumbado encima de ella, frotando con su pecho los pechos de ella, frotando con su pubis el pubis de ella, mientras trataba de besarla y ella acercaba sus labios a los de él.
- “no estás por mi”, decía ella, y era cierto que ella también se había deslizado hacía unos instantes sobre el cuerpo de él, es cierto que en aquel momento tenía en sus manos su sexo erguido, pero él no estaba por ella, estaba por la mano de Luisa deslizándose bajo la cintura del slip del chico, estaba por las piernas abiertas de Luisa avanzando al encuentro de lo que el imagina la virilidad erecta del masajista, un chico joven, muy joven, demasiado joven.
El, en este preciso instante, esta recordando la peticion que la había hecho Luisa de regalarse mutuamente un masaje en pareja.
Ella le había dado los datos del lugar, un Spa urbano en una ciudad, pero no había querido telefonear. El había acordado por teléfono las condiciones, seria un masaje en tatami, ellos dos y la pareja de masajistas, era un masaje sensual, cuerpo a cuerpo, los masajistas en slip y braguitas, sin desnudo e incluyendo, si se deseaba, lo que púdicamente llamaron una relajacion, y sin sexo
Y habían llegado los dos por separado (ella es casada y le daba miedo que alguien la reconociese) al lugar, él había subido primero, allí habia conocido a Amanda, que era la persona con quien había acordado la cita, y habían hablado un poco mientras la esperaban a ella. Ella, muy casada y muy joven, él, también casado, mayor que ella, eran una pareja bien dispareja, que – creía ella – propiciaba las habladurias en las escasas veces que se dejaban ver juntos en el extrarradio de la ciudad. Nunca, claro, en el centro, nunca en lugares de afluencia… y cuando estaban en estos lugares, eran una pareja de conocidos, ni amigos siquiera, y estaban preparados para decir que el habia sido profesor suyo en la academia de idiomas.
La masajista habia preparado la habitacion, incienso, luces indirectas, tallas de buda en madera y un gran tatami en el suelo, esperándoles
- os desnudais, os tumbais los dos boca abajo, y nos esperais, ahora entramos.
El admiraba el cuerpo de ella, un Maillol, con las curvas que debe tener una mujer, pechos firmes, nalgas duras, el poco de barriguita que demuestra que una mujer es una mujer y no un trozo de madera, su depilacion brasileña que ocultaba, bajo un vello rubio, el sexo pequeño, rosa y liquido que el tanto añoraba en la distancia.
A ambos les gustaba el sexo, buenas pruebas se daban las veces que estaban juntos, habían pasado aquella noche, una de las pocas que habian pasado juntos desde que se conocían, en duermevela casi, haciendo el amor en sueños, a veces con furia, a veces con dulzura, siempre con deseo. No se cansaban de buscar el placer del otro en el propio placer, había sido una noche de pasion y lujuria y amor, y ahora estaban los dos, manos enlazadas en el tatami, mirandose y preguntandose que iba a suceder después.
Se abrió la puerta, llegaron los masajistas, el sintió sobre sus piernas las manos frias de Amanda… en invierno suele suceder, el sabía que no estarian frias mucho rato. Las manos de Amanda se calentaban, su cuerpo se frotaba contra sus piernas y en eso, ella se puso encima de el, sentía sus pechos en la espalda, notaba su respiración cálida en el cuello, el soplido en su oreja (el detestaba que le soplasen en la oreja, pero no tanto como para cortar el rollo). Todo ello, claro, estaba haciendo que el sintiese inmediatamente la sangre fluyendo mas rápida, la tensión que se acumulaba en su sexo, el preludio de la erección. Amanda ondulaba sobre él… estaba perdiendo de vista todo lo que no fuesen sus sensaciones, las manos de Amanda en sus muslos, dirigiendose hacia arriba… pero no, no llegaba a perderse en sus sensaciones. Con el rabillo del ojo veia la boca del masajista cerca del cuello de Luisa, el cuerpo cubierto de aceite del masajista sobre el cuerpo cubierto de aceite de ella…
(Devamı)